Dormir mal en la fase REM, vinculado con más ansiedad y depresión

Desde hace tiempo se sabe que dormir mal durante la fase REM del sueño (Rapid Eye Movement o movimiento rápido del ojo, la fase durante la que tienen lugar los sueños), es un importante trastorno del sueño reparador. No dormir bien en esos momentos se ha asociado con el insomnio crónico.

Cuando el sueño en "fase REM" está alterado, se puede acumular el malestar emocional

Un nuevo estudio viene a empeorar más las cosas, y sugiere que dormir mal e "inquieto" en dicha fase podría reducir la capacidad de afrontar el estrés emocional, lo que aumenta el riesgo de depresión o ansiedad crónicas.

La investigación muestra que cuando la fase REM está empezando, las hormonas que influyen directamente en el insomnio, serotonina, adrenalina y dopamina, están inactivas. Esto, añadió, podría indicar que cuando se duerme bien en la fase REM es cuando el impacto emocional de los recuerdos se procesa y resuelve adecuadamente.

Pero cuando el sueño en dicha fase está alterado, se puede acumular el malestar emocional. Y, con el tiempo, esta acumulación lleva finalmente a un "círculo vicioso" de un estado de activación demasiado alto (hiperarousal, o segregación alta de hormonas), durante el cual el insomnio causa el malestar, que fomenta la activación, lo que a su vez trae el insomnio continuo, señaló el autor del estudio, Dr. Rick Wassing, del Instituto de Neurociencia de los Países Bajos, en Amsterdam.

La fase REM del sueño

Se caracteriza por una respiración rápida y superficial, un movimiento rápido de los ojos, y un aumento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. También da lugar a los sueños. Los expertos creen que la fase REM activa los centros cerebrales, fundamentales para el aprendizaje, y podría ser vital para el correcto desarrollo del cerebro de los niños.

Un sueño adecuado comprende cinco fases diferentes, las que grosso modo van del sueño ligero, al sueño profundo y al sueño REM. Este ciclo se repite varias veces a lo largo de la noche.

La investigación se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Puede acceder al estudio aquí.


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