El desorden puede revelar depresión

¿Ha entrado alguna vez en una casa amiga y ha pensado “¡vaya leonera!” y sólo al salir ha respirado aliviado?

No hablamos del desorden de platos sin fregar, latas de conserva viejas, ceniceros sucios y décadas de periódicos amontonados, no, sino del creciente problema que muchos tenemos: cargarnos de más y más cosas de dudosa utilidad. Puede llegar a constituir el llamado “síndrome de Diógenes”.

Los expertos coinciden en que la solución no necesariamente es ordenar más o una casa más grande; el excesivo desorden es en realidad un problema conductual, con una base emocional que debería tratarse, de acuerdo con la Dra. Anna Albright, terapeuta cognitivo-conductual:

El desorden es un problema mental. En el pasado la gente en general no tenía tantas posesiones materiales, pero ahora tenemos acceso a muchas cosas que tratamos de usar como paliativo de la ansiedad. Siempre han existido el miedo y la ansiedad, pero dado que ahora tenemos menos problemas reales en nuestras vidas (del tipo ‘cómo vamos a comer mañana’) damos más vueltas a las cosas. El desorden puede ser un síntoma de esa confusión mental.

¿Qué subyace tras el desorden?

Muchos estudios muestran que se duerme mejor en un entorno limpio y ordenado. Paredes y suelos limpios facilitan la necesaria relajación y permiten a la mente centrarse. A la inversa, el desorden nos distrae, estimula excesivamente el cerebro y nos dice que hay cosas que hacer. Y no hacerlas nos hace sentir culpables, y el ciclo se repite.

Como saber si el desorden es realmente un problema

Si estás preocupado por un amigo, Anna explica que necesitas preguntarte si su desorden y falta de organización es su problema o si es a ti a quien supone un problema.

Es un problema si realmente afecta a su calidad de vida. Esto es lo que lo convierte en una conducta disfuncional. ¿Se está aislando, tu amigo? ¿No sale de casa, o sale poco? Hay que evaluar si para él es un problema real. Puedes tener la mejor intención del mundo en tu ánimo de ayudar, pero este tipo de problemas es adictivo; sólo encarará el tema cuando quiera hacerlo, y sólo entonces podrás ser de ayuda.

Como primera medida, procura ser muy sensible

El Dr. David Tolin, del Institute of Living en Hartford (Reino Unido) y profesor de psiquiatría en Yale, usó escánerse cerebrales para controlar las reacciones de afectados en cierta medida del ‘síndrome de Diógenes’ cuando decidían si deshacerse o no de sus posesiones. Cuando lo hacían, los escáneres revelaron signos de tensión y una actividad inusual en el córtex orbito-frontal (el área responsable de la tome de decisiones); los no afectados no mostraban ese tipo de trastornos.

Su estudio prueba que desescombrar es mucho más difícil para unos que para otros.

No empieces sin más a clasificar las cosas

Puedes creer que estás siendo amable ofreciéndote a ayudar a tirar las cosas, pero a tu amigo puede suponerle un shock. Anna explica:

Lo que no quieres hacer es ayudarle a tirar sus cosas. Recuerda que no es un problema práctico, sino de conducta. Si te dedicas a limpiar su casa quedará aterrorizado; es demasiado brutal.

Anna dice que un buen primer paso es que su Médico de Familia recomiende un buen psicoterapeuta (siempre hay que comprobar sus credenciales y sus cualificaciones a lo largo del tiempo). Y asegurarse de que el objetivo del tratamiento está claro desde el primer momento.

Además de la psicoterapia, hay cosas que TÚ puedes hacer. Empieza por elaborar una lista de lo que debe hacerse, tanto para ganar tiempo como para que la tarea no resulte agobiante. Y también recomienda animarle a que dé pequeños pasos:

Es fácil caer en el error de encarar frenéticamente una dura tarea . Mejor divídela en pequeñas labores y céntrate en ir rematándolas, mejor que emprender el todo. Será menos traumático.


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