El control periódico del cáncer de próstata podría ser suficiente

Más de la mitad de los pacientes de cáncer de próstata podrían estar siguiendo un tratamiento invasivo innecesario, según un estudio.

Los pacientes diagnosticados del cáncer masculino más frecuente en España podrían tener algo que decir sobre el tratamiento a que se les somete.

Habitualmente, el cáncer de próstata, que afecta a más de 28.000 hombres al año (27.853 en 2012) en nuestro país, se trata bien con cirugía o bien con radioterapia, con riesgo en ambos casos de importantes efectos secundarios, desde problemas urinarios a disfunciones sexuales.

La nueva investigación sugiere que más de la mitad de los pacientes de este cáncer no necesitan tratamiento inmediato. En estos casos, la enfermedad podría tardar años en hacerse realmente grave o en poner en peligro la vida del paciente.

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De acuerdo con el estudio, si está en las fases iniciales, bastaría la simple monitorización del tumor (con tests cada tres meses tras el diagnóstico). Esta estrategia no conlleva más riesgos a diez años vista que si se someten a la intervención quirúrgica o a la radioterapia.

Para la investigación, publicada en el New England Journal of Medicine, los expertos siguieron a 1.643 pacientes de 50 a 69 años de entre un total de 82.429 hombres con cáncer de próstata, entre 1999 y 2009. Se les dividió en tres grupos a los que se asignó uno de los tres tratamientos (control activo, cirugía y radiación); al final del estudio, la tasa de supervivencia era la misma en los tres.

Entre los que eligieron monitorizar activamente su enfermedad, el 99% seguían vivos después de diez años, exactamente el mismo porcentaje que los sometidos a tratamiento invasivo. Este hallazgo puede convertirse en la base para que decenas de miles de pacientes decidan qué hacer con su cáncer, respaldados por expertos que confirmaran el acierto de evitar los tratamientos tradicionales o bien la conveniencia de encararlos.

“Este estudio muestra que el cáncer de próstata detectado por el análisis del PSA (prostate-specific antigen o antígeno específico de próstata) es de crecimiento muy lento y muy pocos pacientes mueren por su causa en los diez años siguientes al diagnóstico: alrededor del 1% (con independencia del tratamiento seguido), lo que es considerablemente más bajo de lo que anticipábamos”, dijo el Dr. Freddie Hamdy, director de la investigación.

“Es difícil demostrar que no hacer nada es seguro. Pero sin duda es una información valiosa para los pacientes que se encuentran en esa disyuntiva”, añadió Sr John Burn, de la Universidad de Newcastle. “Muchos podrían concluir que no hacer nada es preferible a la cirugía o la radiación. Al final, parece que en los casos de cáncer localizado no es más peligrosa la monitorización activa y se evitan los posibles efectos urinarios, intestinales o de disfunción eréctil.”

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Pero cuidado

Los investigadores fueron muy explícitos en su mensaje de advertencia: aun siendo positivo el hallazgo, las conclusiones se aplican solo a diez años vista y no es seguro que la monitorización activa tenga tan buenos resultados a plazos más largos. Hubo también evidencia de que en los casos de extensión del cáncer, la estrategia no tuvo tanto éxito.

Aun cuando la supervivencia a diez años fue la misma, los pacientes deben sopesar la evitación de los efectos secundarios con la preocupación de los controles periódicos.

Los enfermos que eligieron monitorización activa tenían mayores probabilidades de que el cáncer se extendiera, (indicando por tanto un mayor riesgo de muerte) entre 15 y 20 años después del diagnóstico.

Los investigadores insistieron, finalmente, en la necesidad de estudios más a largo plazo para hallar el equilibrio entre tratamiento y calidad de vida.

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Cáncer de próstata: lo que hay que saber

La próstata es una pequeña glándula situada en la pelvis de los hombres. Es del tamaño de una nuez, localizada entre la vejiga y el pene y es responsable de la producción de fluidos del esperma.

Es el más común de los cánceres masculinos en España y habitualmente se presenta a partir de los 50 o más años. En muchos casos no produce ningún síntoma, pero a continuación mostramos algunos signos a que prestar atención:

  • La próstata aumenta de tamaño, lo que produce presión en la uretra
  • Visitas frecuentes al cuarto de baño para evacuar la orina
  • Tener que levantarse por la noche para eso mismo
  • Sensación de urgencia por ir al cuarto de baño
  • Cierta dificultad para empezar la micción.

Aunque estos síntomas no necesariamente apuntan al cáncer, es importante acudir al médico de familia si presenta alguno de ellos. Habitualmente, el médico dará los siguientes pasos:

  • Elaborará la historia clínica: antecedentes familiares de cáncer de próstata (padre, abuelo, etc), anamnesis (síntomas, desde cuándo, cómo, etc.), pasar un test o cuestionario denominado IPSS (escala internacional de síntomas prostáticos), y exploración física, incluido el tacto rectal
  • Solicitará un análisis de sangre, que incluya el citado PSA (antígeno prostático específico)

Si se sospecha la presencia de un tumor (síntomas muy intensos y, sobre todo, palpación de una tumoración en el tacto rectal, o elevación importante del PSA en la sangre), se deriva al paciente al urólogo, que completa el estudio, habitualmente con una ecografía prostática (también incruenta e indolora) y, en ocasiones, si la sospecha de cáncer es muy elevada, puede pedir también una biopsia.


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