Cómo asimilar la violencia sin sentido

El mundo sufre, desde los atentados de las Torres Gemelas, una terrorífica ola de asesinatos a cargo del autodenominado Estado Islámico. El penúltimo, el de Niza, con más de 84 asesinados bajo las ruedas de un camión. Y no sólo: los EE.UU. registran una oleada de muertes de ciudadanos negros a manos de la policía; y otra de policías muertos a tiros por ciudadanos negros. En Brasil ya han nacido más de 5.000 niños con microcefalia a causa de Zika… por poner algunos ejemplos de un mundo cada vez más convulso.

Los psiquiatras y psicólogos afirman que es importante registrar las reacciones ante estas masacres, ante esta interminable serie de horrores.

"Estamos, simplemente, saturados", comentó el Dr. Alan Manevitz, del Hospital Lenox Hill en Nueva York, que trabajó con los supervivientes de los ataques terroristas del 11 de septiembre y del huracán Katrina en 2005. “Incluso cuando la tragedia se produce a miles de kilómetros de distancia, con la cobertura mediática inmediata puede uno sentirse amenazado, pensar que le puede tocar a él".

Manevitz dijo que es normal sentir tristeza, confusión e ira ante las catástrofes. "Cualquiera puede sentir desesperanza, se puede pensar que el mundo es un lugar oscuro y peligroso", comentó.

Las noticias pueden desencadenar lo que Manevitz denomina "reacciones de estrés agudo", algo que los adultos tienen que poner en perspectiva.

La manera: diferenciar entre posibilidad y probabilidad. Por ejemplo, el virus del Zika es una gran preocupación para todo el que viaja a Brasil. Pero en realidad, aun siendo posible, ¿cuáles es la probabilidad de que un mosquito portador del Zika infecte a alguien en Madrid, Nueva York o París?

Hay quien afronta este tipo de desastres evadiéndose y apagando la televisión. Para otras personas, obtener toda la información disponible es una ayuda para situar una posible amenaza en contexto.

"Pero el trastorno por estrés postraumático existe; en personas susceptibles a él podrían generarse cuadros graves de ansiedad o depresión”.

Los niños

Aunque sea difícil hablar de estos temas, los padres no deben evitarlos, aconseja la American Psychological Association.

Manevitz recomienda restringir la información a niños de 7 años o menores, que no comprenden lo que ven y pueden sentirse ansiosos o sufrir de insomnio.

En cuanto a los niños mayores, "lo mejor es hablar con ellos de lo que ven y explicarles lo que está sucediendo, poniendo los desastres en perspectiva", explicó. También es conveniente compartir los propios sentimientos con ellos, diciéndoles la verdad y, eventualmente, consolándoles.

"Los niños se suelen enterar cuando sucede algo triste o terrible. Si los adultos no les hablan del tema, pueden sobreestimar lo que está pasando y, desde luego, pueden no comprender el silencio de los mayores", según la asociación. Además, “cuando los padres afrontan las conversaciones difíciles, confirman a sus hijos que están ahí, disponibles para ayudarles", anota el grupo de psicólogos.


¿Le ha parecido interesante?

10 votos, media: 3.10 sobre 5

Comparta en Redes Sociales