Por favor, no olviden a las cheerleaders

La animación (cheerleading) es no más que un complemento de un espectáculo deportivo, sí. Pero eso no impide que esté exenta de riesgos. Muy al contrario, se ha convertido en un deporte caracterizado por complejas maniobras acrobáticas, lo que ha llevado a un aumento en el número y la gravedad de las lesiones, señalan los expertos.

El cheerleading ha supuesto el 66 por ciento de las lesiones graves

Normas, por fin

La American Academy of Pediatrics ha dictado unas normas, a cuya observancia instan a padres, autoridades escolares y entrenadores, para la prevención de lesiones y desarrollo de planes de emergencia. Es necesario que las cheerleaders tengan similar preparación, a cargo de entrenadores calificados, atención médica y control de lesiones que otros deportes.

"Las lesiones más graves se producen al realizar maniobras complejas, como las pirámides", señaló en un comunicado de prensa de la AAP el coautor de las directrices, Dr. Jeffrey Mjaanes, miembro del Consejo de Medicina Deportiva de la Academia. "Unas sencillas medidas para mejorar la seguridad durante estas maniobras podrían reducir significativamente la tasa de lesiones y proteger a los jóvenes animadores", añadió.

26.000 lesiones al año

Desde 2007, en EE. UU. se han producido 26.000 lesiones anuales relacionadas con la animación. Y, lo que es más significativo, el cheerleading ha supuesto el 66 por ciento de todas las lesiones graves que se han producido en atletas femeninas de secundaria en los últimos 25 años, según la AAP.

Las lesiones más comunes son torceduras y esguinces en las extremidades inferiores, seguidos por lesiones de la cabeza y del cuello.

Las directrices

Las recomendaciones de la AAP son:

  • Que el cheerleading se designe como deporte en todos los estados, posibilitando beneficios como entrenadores calificados, mejor acceso a la atención médica y mayor control de las lesiones.
  • Todos los animadores deben someterse a un examen físico antes de la temporada, y disponer de entrenadores calificados en ejercicios de fuerza y acondicionamiento.
  • Los animadores se deben entrenar en todas las técnicas de relevo y solo intentar hacer las maniobras tras demostrar avances adecuados en sus habilidades.
  • Las maniobras de pirámide y en pareja solo deben ser realizadas en un suelo de blando o de hierba. Nunca se deben realizar piruetas en superficies duras, mojadas o desniveladas. Las pirámides no deben tener una altura superior a dos personas.
  • Los entrenadores, los padres y los atletas deben tener acceso a un plan de emergencias determinado.
  • Cualquier animador en quien se sospeche una lesión en la cabeza debe ser apartado y no se le debe permitir regresar hasta que lo autorice un profesional médico.

Las directrices se presentarán el lunes próximo en la reunión anual de la AAP, en Nueva Orleans, y aparecerá publicado en la edición de noviembre de la revista Pediatrics.

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