Casi la mitad de nosotros vive con un dolor crónico

¿Hay que seguir sufriendo en silencio?

Casi la mitad de la población adulta del Reino Unido sufre un dolor crónico, muestra un estudio cuyos autores, del Imperial College de Londres, avisan de que la situación puede empeorar con el aumento de vida de la población. Alrededor de 28 millones de adultos (o el 43% de la población) vive en una constante incomodidad. Alrededor del 10% de la población sufre un dolor gravemente incapacitante.

Esta redacción no ha encontrado cifras relativas al dolor en España, pero los expertos consultados se muestran unánimemente de acuerdo en que la situación en nuestro país es muy parecida a la inglesa y que los porcentajes del estudio podrían con toda seguridad aplicarse a España.

El dolor crónico es un concepto amplio e incluye una igualmente amplia gama de enfermedades, desde el dolor de espalda hasta la fibromialgia; pero cualquiera que haya pasado más de tres meses con algún dolor entra en esta categoría.

Los investigadores estudiaron los datos de más de 25 años y concluyeron que el número de pacientes que padece algún dolor es asombroso. Y sugieren que la epidemia ha sido ignorada sistemáticamente por el NHS (la "seguridad social" británica), por los gobiernos y por los empleadores.

Entre los 18 y los 25 años, el equipo concluyó que el 14% de la población tiene algún dolor crónico, aunque se eleva hasta el 30% si se eleva el segmento hasta 18-39 años de edad, lo que representa una gran cantidad de personas. Entre la población de 75 años o más, la prevalencia es casi de dos tercios (62%).

Las mujeres son más proclives que los hombres a algún tipo de afectación, sin importar el segmento de edad que se contemple.

Última hora

Reproducimos una comunicación, recibida hoy 22, de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) cuyas II jornadas se han clausurado ayer:

“En España, el dolor es la segunda causa de consulta en Atención Primaria (AP) y más del 50% de ellas están relacionadas con el dolor crónico. Por tanto, los médicos Familia son los primeros en diagnosticar y tratar las enfermedades que causan dolor, tanto agudo como crónico, de ahí la importancia de la formación continua para un abordaje correcto”, ha afirmado el Dr. Antonio Alcántara, presidente del Comité Científico de las II Jornadas Nacionales de Dolor de SEMERGEN.

“Es precisamente en AP donde el paciente consulta con más frecuencia sus problemas de dolor, debido a la proximidad y al carácter generalista de la misma”, añade el doctor Pedro Ibor, presidente del Comité Organizador. Ante esta situación, los especialistas en Medicina de Familia demandan más formación, especialmente porque tanto en el tratamiento farmacológico como en el no farmacológico se han experimentado importantes avances en los últimos años.

“Existe una infra-evaluación e infra-tratamiento del dolor”, ha alertado el Dr. Alcántara, quien apunta a las creencias erróneas, el fatalismo, la falta de formación o recursos como algunos de los motivos para explicar esta situación. Según este experto, “dada la alta prevalencia del dolor crónico en la población general, los profesionales de AP, en su práctica clínica habitual, se enfrentan a este problema en un mayor número de pacientes y van a tener que tomar decisiones relacionadas con su tratamiento o abordaje integral en todas sus vertientes, lo que hace patente la necesidad de adquirir una sólida formación en el área del dolor”.

    Hay cierta renuencia a hablar del dolor porque no es visible, ni mesurable, contrariamente a casi cualquier otro problema de salud, a pesar de que puede tener un impacto devastador en la calidad de vida, aseveró el Dr. Alan Fayas, director de la investigación. Cualquiera que tenga un dolor constante y que lo esté padeciendo en silencio, debería citarse con su Médico de Familia para revisar cualquier medicación y comprobar qué otras cosas podría hacer la medicina por él.

    Mientras tanto, estos pasos, en concepto de autoayuda, podrían servir de algún alivio:

    Ejercicio (con prudencia)

    Actividades simples, como nadar o pasear pueden bloquear los mensajes de dolor al cerebro. Una actividad ligera ayuda a relajar los músculos, ligamentos y articulaciones.

    Preste atención a la respiración

    Si el dolor es intenso, es probable que la respiración haya cambiado sin siquiera percibirlo. Posiblemente respire más entrecortadamente, con inspiraciones rápidas, y esto puede provocar mareos, ansiedad y hasta pánico. Hay que tratar de respirar más lenta y profundamente, lo que ayudará a sentirse dueño de la situación y a prevenir la ansiedad por que el dolor empeore.

    Tiene que dormir

    Sabemos que es fácil de decir, porque dormir puede ser… una pesadilla, cuando duele algo. Es importante intentar seguir una rutina, porque la falta de sueño puede empeorar la situación. Asegúrese de irse a la cama a una hora fija y levántese igualmente a la misma hora. Si el problema persiste, vaya a ver a su Médico de Familia.

    Cuéntelo

    Compartir su caso con alguien que a su vez ha experimentado, o experimenta, una situación similar puede ser de mucha ayuda. Hay diversas asociaciones de temas relacionados con el dolor con teléfonos de ayuda para pacientes con dolores crónicos, que pueden ponerle en contacto con grupos de ayuda.

    Una búsqueda en Internet arrojará muchos resultados, como los que siguen, exclusivamente a título de ejemplo:


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