La capacidad mental de los bebedores, aun si beben con moderación, decae con mayor rapidez

Los hallazgos sugieren que somos demasiado optimistas en lo referente al alcohol consumido con moderación..

La capacidad mental de los bebedores, incluso si beben moderadamente, decae con mayor rapidez a medida que envejecen, encuentra un estudio.

También mostraban un mayor encogimiento cerebral que los abstemios, y perdieron fluidez lingüística, una medida de las capacidades de memoria y pensamiento. Los efectos se observaron incluso entre los que bebían de forma "moderada": entre cuatro y siete copas (de vino o cerveza) por semana, encontraron los investigadores.

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Aunque el estudio, publicado en la revista British Medical Journal, no demuestra que el alcohol sea el responsable (aunque deja claro el vínculo) sí se incrementan las evidencias de que el consumo moderado de alcohol no es tan saludable como se pensaba. También encontró que el consumo de alcohol no se vincula con el rendimiento en otras pruebas de agudeza mental, incluyendo la memoria a corto plazo.

La investigación se basó en 550 adultos británicos de una edad promedio de 43 años. A lo largo de los 30 años siguientes, cada cinco años reportaron sobre su salud y estilo de vida. Igualmente, se les sometió con regularidad a pruebas estándar de memoria y otras habilidades mentales. Hacia el final del estudio, se les hizo una resonancia magnética del cerebro.

El estudio encontró que, en general, los que bebían regularmente mostraban mayor atrofia en una región del cerebro llamada hipocampo, frente a los que habían sido bebedores ocasionales de forma constante o los abstemios.

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Más que nada porque... es correr riesgos innecesarios.

El tamaño del hipocampo se asocia a la memoria, explicó la investigadora líder, Dra. Anya Topiwala, de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. De hecho, uno de los primeros cambios fisiológicos que se producen en la enfermedad de Alzheimer es precisamente la atrofia de dicha región.

Igualmente, los bebedores moderados y más empedernidos mostraron a lo largo de los 30 años un declive más rápido en la fluidez lingüística: una disminución de entre un 14 y un 17 por ciento mayor, frente a los abstemios. La fluidez lingüística se midió mediante una prueba en que se pide a las personas que mencionen todas las palabras que comiencen por una letra que puedan en un minuto.

Esto incluyó a personas que bebían en promedio de 14 a 21 unidades de alcohol cada semana, lo que equivale a entre ocho y doce cañas (de cerveza), o de cinco a siete copas de vino, según los investigadores.

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