El bótox alivia la migraña crónica

La Academia Americana de Neurología publica una nueva directriz sobre el uso de la toxina botulínica.

Una nueva directriz de la American Academy of Neurology afirma que el bótox –la toxina botulínica– es un tratamiento seguro para las migrañas crónicas. Otros tres trastornos neurológicos podrían igualmente tratarse con la toxina.

La toxina bloquea la liberación de sustancias en las terminaciones nerviosas, reduciendo así la contracción muscular y la trasmisión de las señales de dolor, explicaron los investigadores, Dr. David Simpson, de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Nueva York, y sus colaboradores.

Los trastornos que puede tratar el bótox

Las migrañas crónicas, que se definen como sufrir de migraña (un dolor de cabeza intenso, pulsátil -como un latido-, que afecta generalmente a la mitad de la cabeza. Puede afectar a cualquier grupo de edad, y es más frecuente en mujeres que en varones) un mínimo de 15 días al mes, explicaron los autores del estudio.

La espasticidad en los adultos: es un endurecimiento muscular que dificulta el movimiento y normalmente se produce después de un accidente cerebrovascular, una lesión de la médula espinal u otra lesión neurológica.

La distonía cervical, un trastorno que afecta al control de los músculos del cuello, lo que resulta en una inclinación de la cabeza o un movimiento del cuello involuntarios.

El blefaroespasmo, que es un trastorno del movimiento que provoca que los ojos se cierren de forma incontrolada

La última vez que se actualizó la directriz (en 2008) no había suficiente información como para hacer una recomendación sobre las migrañas crónicas. Esta vez, los autores de la directriz encontraron investigaciones que mostraban que la toxina botulínica proporciona un pequeño beneficio para las personas con migrañas crónicas.

Algo sobre el bótox

La toxina botulínica es una proteína producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum, que contiene la misma toxina que causa la grave y a menudo mortal enfermedad de la intoxicación alimentaria llamada botulismo.

Su uso en el tratamiento de determinadas enfermedades (blefaroespasmo o parpadeo incontrolable y estrabismo de los ojos) se aprobó hace unos 15 años. Más tarde se amplió el espectro de enfermedades susceptibles de recibir este tipo de tratamiento a la distonía cervical, una enfermedad neurológica que produce contracciones graves de los hombros y el cuello, y más recientemente se usa también para la hiperhidrosis o sudoración excesiva de axilas y manos. Igualmente, ha sido recomendado su uso en el tratamiento de la epicondilitis, o codo de tenista.

Fue un hallazgo extraordinario, efecto secundario poco habitual o raro del tratamiento de los trastornos oculares, ver que esta sustancia eliminaba las líneas verticales de la piel del entrecejo, esas arrugas situadas entre las cejas que hacen que parezcamos cansados, enfadados o insatisfechos.

La directriz actualizada aparece en la revista Neurology. Puede leer un resumen aquí.


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