Alzheimer y zumos

Los datos de que disponemos en la actualidad muestran que la acumulación crónica en el cerebro de sustancias oxigenadas reactivas puede saturar la capacidad antioxidante del organismo, incluso las vitaminas antioxidantes, y conducir a la aparición y progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Diversos estudios epidemiológicos sugieren que las vitaminas antioxidantes procedentes de frutas y hortalizas de nuestra dieta, pero no de suplementos dietéticos, desempeñan un papel importante en retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Además de las vitaminas antioxidantes, los antioxidantes más abundantes presentes en la dieta proceden de unas sustancias llamadas polifenoles. Estos se encuentran en grandes cantidades en bebidas como el té, los zumos o el vino. Varios estudios han demostrado que el consumo de polifenoles procedentes del vino, pero no del té, puede estar asociado con un riesgo menor de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Otras investigaciones han informado que los zumos de frutas y hortalizas que se venden en las tiendas, hechos habitualmente de concentrados congelados, también poseen una alta concentración de polifenoles muy antioxidantes.

Hasta la fecha, ningún estudio epidemiológico había investigado la asociación entre el consumo de zumos de frutas y hortalizas y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Las pruebas de que disponemos muestran que los polifenoles de los zumos de manzana, uva y cítricos proporcionan una protección del sistema nervioso más potente que la de las vitaminas antioxidantes.

Basándose en estos hallazgos, los autores de este trabajo (Zumos de frutas y hortalizas y enfermedad de Alzheimer: el proyecto Kame) emitieron la hipótesis de que el consumo de zumos de frutas y hortalizas, como una fuente rica en polifenoles, sería protectora del sistema nervioso y retrasaría la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

Más de 1.800 pacientes mayores de 65 años que no tenían esta enfermedad fueron seguidos durante 10 años, en un estudio de cohortes prospectivas (seguimiento a lo largo del tiempo) de americanos japoneses residentes en una ciudad del estado de Washington (proyecto Kame). Los investigadores encontraron algunos hallazgos interesantes: el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer se redujo sustancialmente a medida que aumentaba el consumo de frutas y hortalizas. El riesgo se redujo en mayor medida cuando se tuvo en cuenta el consumo de vitaminas E y C y beta carotenos, especialmente en aquellos pacientes que tomaban esos zumos al menos tres veces por semana frente a los que los tomaban menos de una vez por semana.

Los investigadores señalan que la asociación inversa entre el consumo de frutas y hortalizas y el riesgo de enfermedad de Alzheimer, es decir, el efecto protector de estas bebidas, fue mayor tras ajustar por posibles factores de confusión (factores que podrían interferir en la relación) y que la asociación fue evidente en todos los estratos de las variables seleccionadas. Comentan que estos hallazgos son nuevos y sugieren que los zumos de frutas y hortalizas pueden desempeñar un papel importante en retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

A pesar de ello, finalizan recomendando realizar nuevos estudios para confirmar sus hallazgos e investigar el mecanismo por el que los zumos de diferentes frutas y hortalizas se relacionan con el riesgo de enfermedad de Alzheimer.

Ya conocíamos que las frutas y hortalizas son muy saludables. Ahora también sabemos que pueden proteger al cerebro de la enfermedad de Alzheimer. Abuelos: ¡a beber zumos de frutas y hortalizas!

Fruit and vegetable juices and Alzheimer´s disease: the Kame Project. Qi Dai, Amy R. Borenstein, Yougui Wu, James C. Jackson, Eric B. Larson. American Journal of Medicine, 2006; 119: 751-759.
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