Algunos fármacos provocan tendencias homicidas

Los medios se han centrado en los últimos años en el posible papel de los antidepresivos en varios asesinatos masivos muy notorios, como los tiroteos escolares en Estados Unidos y otros lugares.

Los efectos de algunos fármacos pueden desencadenarlas

Pero en lo que respecta a la ciencia, ha habido poca evidencia de que los fármacos conlleven tal riesgo. Y los nuevos hallazgos concuerdan, según el Dr. Jari Tiihonen, del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia.

Aunque la atención se ha dirigido a un supuesto vínculo entre los antidepresivos y la violencia, el nuevo estudio sugiere que esos medicamentos presentan una débil asociación con el homicidio.

Los antidepresivos no

En cambio, los investigadores encontraron evidencias algo más firmes de que algunos analgésicos recetados (como OxyContin, Vicodin e incluso medicamentos para la migraña) podrían provocar más tendencias homicidas. (Naturalmente, el estudio no prueba que los analgésicos ni los sedantes lleven a ciertas personas al asesinato, enfatizaron los expertos.)

Lo mismo sucede con sedantes del grupo de las benzodiacepinas, que incluyen fármacos como Valium, Xanax y Ativan. Pero deberían ofrecer cierta tranquilidad sobre la seguridad de los antidepresivos en este particular.

El nuevo estudio se basó en los expedientes de casi 960 adultos y adolescentes finlandeses condenados por homicidio entre 2003 y 2011. El equipo de Tiihonen encontró que la probabilidad de cometer homicidio era un 31 por ciento mayor en los periodos en que los condenados tomaban antidepresivos, frente a los momentos en que no los tomaban.

Pero aunque ese aumento relativo podría parecer alto, en realidad representa un cambio pequeño en un riesgo de por sí bastante bajo, dijeron los investigadores.

Y cuando se centraron en los infractores menores de 26 años, el grupo en que las preocupaciones sobre los antidepresivos son mayores, no hubo ninguna conexión entre dichos medicamentos y el riesgo de homicidio.

"Creo que podemos concluir que los antidepresivos no son tratamientos peligrosos en este aspecto", dijo Tiihonen. “Ningún medicamento convertiría a una persona normalmente no agresiva en un asesino”.

Explicó que, en lugar de eso, es posible que un fármaco con unos efectos particulares pueda ser el punto de inflexión para ciertos individuos tendientes a la violencia.

Benzodiazepinas

Los doctores Michael First, psiquiatra de la Universidad de Columbia y Alan Manevitz, del Hospital Lenox Hill, dijeron que tiene sentido que las benzodiacepinas, usadas para la ansiedad y el insomnio, se asocien con un mayor riesgo de homicidio. El estudio mostró un riesgo elevado, de un 45 por ciento. El riesgo se duplicó en las personas menores de 26 años. Esto se debe a que los fármacos pueden tener efectos "de desinhibición" en el cerebro, lo que significa que el control habitual de los impulsos de la persona podría reducirse.

First anotó que ya se sabe que los sedantes conllevan graves riesgos, como dependencia, si se usan a largo plazo. También se han vinculado con la demencia en los adultos mayores.

"Creo que este estudio proporciona otro mensaje más de advertencia sobre estos fármacos", enfatizó First.

Tanto First como Manevitz comentaron que los médicos deben tener cuidado al recetar sedantes a personas con problemas con la ira o el control de los impulsos.

Por el contrario, la conexión entre los analgésicos y el homicidio no se explica con facilidad, y Tiihonen apuntó que requiere de más estudio.

Su equipo encontró que cuando los infractores tomaban analgésicos opiáceos, como OxyContin y Vicodin, las probabilidades de que cometieran un homicidio más o menos se duplicaban, frente a los periodos en que no tomaban los fármacos. Claro que añadió que es difícil saber si las personas de este estudio también abusaban de las drogas o tenían otros factores de riesgo de conducta violenta que podrían explicar la asociación con los opiáceos.

Los investigadores tomaron en cuenta los factores en riesgo que pudieron, señaló Manevitz, pero tomar todos en cuenta resulta imposible.

Además, hubo otro hallazgo desconcertante. Los analgésicos no opiáceos, como los medicamentos para las migrañas y el acetaminofén recetado, se vincularon con un aumento del triple en el riesgo de homicidio.

El estudio aparece en la revista World Psychiatry. Puede leerlo aquí.

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