Tómeselo con calma

"Existe un aumento transitorio del riesgo de padecer un infarto después de un ataque de ira", dijo la directora del estudio, Dra. Elizabeth Mostofsky, de la Facultad de Medicina de Harvard, Boston.

El riesgo crece a medida que aumenta la intensidad de la ira

En The American Journal of Cardiology, los autores escriben que cuanto mayor es la cólera, incluso con lanzamiento de objetos y amenazas, mayor es el riesgo. Los brotes de rabia más intensos cuadruplicaban ese riesgo, mientras que el enojo más leve casi lo duplicaba.

"La asociación es consistentemente más fuerte a medida que aumenta la intensidad de la ira, aclaró Mostofsky.

Los resultados surgen de 3.886 pacientes que habían participado de un estudio realizado entre 1989 y 1996 para determinar la causa de sus infartos.

Problemas domésticos, laborales y... el tráfico

Es estudio concluyó que los niveles de riesgo se podían cuantificar:

  • Un enfado moderado: riesgo 1,7 veces mayor;
  • un enfado con tensión corporal, puños cerrados o mandíbulas apretadas, 2,3;
  • ira con pérdida de control, agresiones, etc., 4,5 veces superior.

Las causas más habituales de esos brotes de ira habían sido problemas familiares, laborales y de tráfico.

La ira es una emoción que libera epinefrina y norepinefrina, las sustancias químicas que intervienen en la respuesta de pelear o huir. Esas hormonas elevan la presión, aceleran el pulso, contraen los vasos sanguíneos y vuelve más viscosas las plaquetas (lo que favorece la formación de coágulos).

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