La misofonía: por qué, a algunos, ciertos ruidos les sacan de quicio

Un estudio describe un nuevo trastorno que explica las reacciones desmedidas de algunas personas ante ciertos ruidos..

Cualquiera puede recordar aquel día en que perdió la calma cuando a su vecino de despacho le dio por tamborilear con los dedos en la mesa y lo estuvo haciendo media hora. A todos nos ha podido pasar en algún momento. Pero es que hay personas para las que esos sonidos son por completo insoportables.

Un nuevo estudio muestra que existe una anomalía cerebral que provoca esa reacción desmedida, la misofonía.

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Los misófonos tienen una aversión visceral a ciertos sonidos, como el de abrir y cerrar un bolígrafo, masticar o respirar ruidosamente. La presencia de esos ruidos puede desencadenar un rechazo inmediato y actuar imprevisiblemente, saliendo airadamente de la habitación en cuestión o levantando la voz.

Para el estudio, los investigadores sometieron a escáneres cerebrales a 20 misófonos y a otros tantos voluntarios no afectados por el trastorno. Los escáneres de los afectados mostraron una anomalía en el área de control emocional mediante la cual su cerebro se “aceleraba” con el sonido o sonidos desencadenantes.

Los escáneres también revelaron que los afectados tenían un modelo distinto de conectividad en el lóbulo frontal. Esta área normalmente suprime una reacción anómala a los sonidos, según los autores del estudio, publicado en la revista Current Biology.

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Además, los investigadores encontraron que los sonidos desencadenantes tenían efectos físicos; a algunos pacientes se les aceleraba el pulso, a otros les subía la presión arterial y había quienes rompían a sudar.

“Los hallazgos podrían ayudar finalmente a la creación de tratamientos para este trastorno”, indicó el líder del estudio, Dr. Tim Griffiths, de la Universidad de Newcastle, en un comunicado de prensa.

Y añadió que "para muchos misófonos, ver descrito el trastorno será una buena noticia, y dejarán de pensar que son simplemente unos maniáticos; el hecho de que existan diferencias en su estructura y función cerebral puede justificar, a sus propios ojos y a los de los demás, lo desmedido de sus reacciones ante los ruidos”.

"El síndrome no está reconocido por ninguno de los esquemas de diagnósticos clínicos actuales. Este estudio demuestra la presencia de cambios cerebrales críticos como evidencia añadida a fin de convencer a la comunidad médica escéptica de que se trata de un trastorno genuino", señaló en el comunicado.


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