Impresión en 3D para proteger a un bebé antes del parto

Durante el control rutinario de una embarazada, los médicos de un hospital detectaron una anomalía en el feto que no pudo especificarse con la ecografía.

El uso de la impresión en 3D en sí no presenta ningún riesgo para los pacientes

Sometida la paciente, de 22 años y 30 semanas de embarazo, a una resonancia magnética, tampoco pudo determinarse la naturaleza y el alcance de la posible lesión, consistente en una gran masa en el rostro del bebé. El temor era que esa masa bloqueara las vías respiratorias del feto, lo que conllevaría la intubación al nacer, temían los médicos.

Se recurrió entonces a otra resonancia más elaborada, que recabó más datos y que permitió elaborar un modelo en 3D. Los médicos, de la Universidad de Michigan, usaron una impresora en 3D para elaborar un modelo de la cara del feto.

El uso de tecnología de impresión en 3D acabó con las especulaciones, y el diagnóstico fue labio leporino y una deformación en el paladar, pero sin obstrucción de las vías respiratorias. El parto y el alta del bebé no presentaron complicaciones, según el informe.

Es la primera vez que la impresión en 3D se ha usado in útero "para diagnosticar una deformación facial y un riesgo grave en las vías respiratorias de un recién nacido", apuntó el Dr. Albert Woo, del Hospital Pediátrico de St. Louis.

Hasta ahora, las aplicaciones médicas han incluido prótesis, aparatos médicos, modelos de mandíbulas para usarlos en reconstrucciones y otros logros.

"La impresión en 3D ofrece una nueva herramienta para que los médicos estén mucho más preparados para afrontar los problemas de las vías respiratorias u otras anomalías congénitas que deben diagnosticar de forma crítica en el mismo instante en que los bebés nacen", dijo.

El uso de la impresión en 3D en sí no presenta ningún riesgo para los pacientes, afirmó Woo, pero dos inconvenientes potenciales de la tecnología son su alto coste y el potencial de que se use en exceso.

Tecnología cara

Eso sí, es caro. El software usado para crear el modelo cuesta entre 10.000 y 20.000 dólares al año, y las impresoras de “calidad médica” cuestan entre varios miles de dólares (las más baratas) y cientos de miles de dólares (las impresoras de alta gama de precisión extrema), señaló el Dr. Oren Tepper, director de cirugía craneofacial del Sistema de Salud Montefiore, en la ciudad de Nueva York.

A medida que investigadores y médicos descubran más usos para la tecnología 3D y los costes se reduzcan, Tepper espera que su aceptación se amplíe.

El estudio se publicó en la revista Pediatrics. Puede leer un resumen (en inglés) aquí

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