Hay que explicar (aún más) cuándo antibióticos sí, y cuándo no

Algunos datos que dan que pensar

España está entre los países con mayor grado de automedicación con antibióticos de Europa

  • Los datos más recientes confirman que el número de pacientes infectados por bacterias resistentes crece en toda la Unión Europea, y que la resistencia a los antibióticos es una seria amenaza para la salud pública.
  • En un estudio publicado en 2001 (véalo aquí), España figuraba como el segundo país más consumidor de antibióticos de Europa, después de Francia. Además, en ambos países se utilizan mayormente fármacos de amplio espectro, o sea dirigidos a muchos tipos de bacterias, en comparación con los países menos consumidores (Holanda, a la cabeza) en que se consumen de espectro bacteriano reducido (o sea, más focalizados a infecciones concretas). Dicho de otro modo: aquí -y en Francia- matamos moscas a cañonazos.
  • España se encuentra entre los países con mayor grado de automedicación con antibióticos en Europa y de acopio de dichos fármacos en el hogar. Vea aquí el informe, del año 2006.
  • La revista Eurosurveillance presentó en 2010 los resultados de un estudio realizado en 197 farmacias de Cataluña. Casi la mitad de las farmacias evaluadas vendieron antibióticos sin receta.
  • Según datos de 2014, seis de cada diez españoles toman antibióticos para gripes, resfriados y afecciones de garganta, y el 40 por ciento lo hace sin receta médica, según una encuesta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO).

Algunos remedios

Toda toma de antibióticos lleva finalmente a que las bacterias se vuelvan resistentes, de modo que esos antibióticos dejan de funcionar. Y el uso excesivo (por ejemplo el uso erróneo para virus y resfriados) lleva a la resistencia de forma mucho más rápida.

Es necesario dejar claro y concienciar a la población de que los antibióticos curan las infecciones bacterianas, no las virales como los resfriados o la gripe.

En la mayoría de los casos, los síntomas de las infecciones respiratorias superiores (lo que incluye dolores de garganta, infecciones del oído y senos nasales, resfriados y bronquitis) pueden aliviarse con reposo, abundante ingestión de líquidos, evitando el tabaco y su humo, y con antiinflamatorios no esteroideos (AINES, como el Ibuprofeno, previa consulta al farmacéutico) para aliviar el dolor o la fiebre.

Un dolor de garganta se puede aliviar con trocitos de hielo, paletas heladas, pastillas (según recomiende el médico o el farmacéutico), bebidas tibias, o haciendo gárgaras con agua con sal.

La congestión nasal se puede asimismo aliviar con una compresa caliente en la nariz y la frente. Para los niños mayores, adolescentes y adultos, hay otras opciones como un descongestionante o un aerosol nasal salino (de nuevo, el farmacéutico podrá recomendarlo), o respirar el vapor de la ducha o de una taza de agua caliente.


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