Hay menos ciegos en el mundo

Las tasas globales de ceguera y mala vista se han reducido marcadamente en las dos últimas décadas, sobre todo en los países ricos, revela un estudio reciente.

Pero se podría hacer más por mejorar la pérdida de la vista, afirman los investigadores, por ejemplo proporcionando gafas para los problemas comunes de pérdida de visión.

Se investigaron 243 estudios llevados a cabo en 190 países, y se halló que las tasas de ceguera y mala vista se habían reducido un 37 y un 27 por ciento, respectivamente, entre 1990 y 2010.

La mácula es el principal problema

En los países ricos, los resultados mostraron que la prevalencia de la ceguera se redujo a la mitad, de 3,3 millones de personas (el 0,2 por ciento de la población) a 2,7 millones de personas (el 0,1 por ciento de la población).

En dichos países, la tasa de mala visión se redujo en un 38 por ciento, de 25.4 millones de personas (el 1.6 por ciento de la población) a 22.2 millones de personas (el 1 por ciento de la población).

Degeneración macular en vez de cataratas

La degeneración macular ha reemplazado a las cataratas como la causa más común de ceguera, excepto en países del centro y del este de Europa. La causa más común de mala visión continúa siendo errores de refracción no corregidos, como hipermetropía y miopía.

Los hallazgos muestran que “incluso en los países desarrollados, una de las formas más efectivas, baratas y seguras de mejorar la pérdida de la vista es suministrar gafas para corregir los errores de refracción, algo que se está pasando por alto", añadió el autor del estudio, Dr. Rupert Bourne, profesor de la Universidad Anglia Ruskin, en Cambridge, Reino Unido.

Diabetes, un peligro real

Añadió que el creciente número de diabéticos supondrá un efecto importante sobre la salud ocular en todo el mundo, dado que se anticipa que hasta 100 millones de personas contraigan la enfermedad ocular conocida como retinopatía diabética. De éstas, alrededor de un tercio estará en riesgo de ceguera.

"Las estrategias para explorar la retinopatía diabética y proporcionar acceso adecuado al tratamiento son esenciales para evitar que esta afección tenga un impacto mayor sobre la prevalencia de la ceguera en el futuro", concluyeron los investigadores.

El estudio aparece en la revista British Journal of Ophthalmology.

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