EE.UU.: Donar un riñón podría conllevar un coste

Los donantes de riñón podrían tener dificultades para conseguir o cambiar de seguro médico y de vida, según un nuevo estudio llevado a cabo en los Estados Unidos.

Este hecho podría disuadir a posibles donantes, indicaron los investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

Los donantes de riñón están entre los individuos más sanos de la población

El equipo de investigación entrevistó a 1,046 donantes en dicho centro entre 1970 y 2011.

Entre ellos, 395 quisieron suscribir o cambiar de seguro médico tras la donación. A 15 se les negó la cobertura, a 12 se les cobró una prima más alta y a 8 les dijeron que tenían una afección preexistente por haber donado el órgano.

El estudio aparece en la revista American Journal of Transplantation.

"Los donantes de riñón están entre los individuos más sanos de la población. Los protocolos para la elección de posibles donantes son rigurosos y exigen un estado de salud óptimo. Es una pena que algunas compañías aseguradoras pongan las cosas difíciles a los donantes de riñón, con frecuencia debido a una mala interpretación de que los cambios biológicos normales que se producen después de la donación indican que hay una enfermedad renal", dijo el Dr. Dorry Segev.

"Se trata de un recordatorio de que necesitamos ser grandes defensores de nuestros donantes. Por su parte, ellos han de ser grandes defensores de sí mismos y “educar” a las compañías de seguros cuando se produzcan estas situaciones", añadió Segev.

Según la estadounidense Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, a los donantes de riñón en vida no se les puede negar el seguro médico ni cobrar primas más altas, señalaron los investigadores.

Y ¿qué pasa en España?

La evaluación del historial médico de un solicitante que declara haber donado uno de sus riñones es sencilla ya que sólo consiste en averiguar tanto la fecha de la intervención quirúrgica para la extracción como el estado de la función renal actual.

Raramente se producen complicaciones quirúrgicas que hacen necesario un aplazamiento de seis meses tras la extracción del órgano. Pasados estos seis meses, si la función renal es satisfactoria, el caso será calificado y tarifado como de «riesgo normal».

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