Cardiacos: no pasarse con el ejercicio

Los resultados de dos estudios sugieren moderación con el ejercicio.

Uno de ellos halló que el ejercicio intenso en realidad aumentaba el riesgo de muerte por ataque cardiaco o accidente cerebrovascular (ACV) en las personas mayores con enfermedad cardiaca preexistente.

El otro estudio halló que los jóvenes que hacían mucho ejercicio tenían mayor riesgo de problemas de ritmo cardiaco en un futuro.

Estos estudios no cambian las recomendaciones actuales de actividad física moderada

El primero fue dirigido por la Dra. Ute Mons, del Centro Alemán de Investigación sobre el Cáncer de Heidelberg, Alemania, e incluyó a más de mil personas. La mayoría de participantes tenían entre 60 y 69 años, y sufrían de una enfermedad cardiaca estable. Se les siguió durante diez años. Alrededor del 40 por ciento hacían ejercicio de dos a cuatro veces por semana, el 30 por ciento lo hacía con más frecuencia y el 30 por ciento con menos frecuencia.

En comparación con los que hacían ejercicio de forma regular, las personas más inactivas tenían el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardiaco o ACV.

Paralelamente, también se halló que los que hacían ejercicio diario más intenso tenían más del doble de probabilidades de morir de un ataque cardiaco, en comparación con los que hacían ejercicio más moderadamente.

El segundo estudio fue dirigido por el Dr. Nikola Drca del Instituto Karolinska, Estocolmo, Suecia, e incluyó a más de 44.000 suecos de 45 a 79 años de edad. Se preguntó a todos los hombres sobre sus niveles de actividad física a los 15, 30 y 50 años de edad, y durante el año anterior. Tras ello, se controló su salud cardiaca durante un promedio de 12 años.

Los que habían hecho ejercicio de más de cinco horas por semana cuando eran más jóvenes tenían un 19 por ciento más de probabilidades de haber contraído un trastorno del ritmo cardiaco conocido como fibrilación auricular a los 60 años que los que hacían ejercicio menos de una hora por semana.

Ese riesgo aumentó a un 49 por ciento entre los que hacían más de cinco horas de ejercicio a los 30 años pero que hacían menos de una hora a la semana para cuando tenían 60 años. Los participantes que montaban bicicleta o caminaban a paso vivo durante una hora o más al día a los 60 años tenían un 13 por ciento menos de probabilidades de contraer fibrilación auricular.

Estos estudios no cambian las recomendaciones actuales de actividad física moderada en los pacientes coronarios.

Los estudios aparecen en la revista Heart.

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