Ante el (previsible e inminente) calor...

Son los mayores y los pacientes crónicos quienes más se pueden ver afectados por el calor.

Los trastornos causados por las altas temperturas (hipertermia) son variados e incluyen calambres, agotamiento, fatiga e insolación, también llamada “golpe de calor”.

El riesgo de padecer algún tipo de dichos trastornos depende, claro, de la temperatura exterior, pero también de la salud general y el estilo de vida individual.

Las personas mayores deben permanecer bajo techo los días calurosos y húmedos

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), en Estados Unidos, cita los siguientes factores:

  • Cambios en la piel relacionados con el envejecimiento, como mala circulación y unas glándulas sudoríparas ineficientes.
  • El consumo de alcohol, la deshidratación y tener un peso significativamente excesivo o bien insuficiente.
  • Enfermedades del corazón, pulmones y riñones, así como cualquier enfermedad que cause debilidad general o fiebre.
  • La hipertensión u otras afecciones que exijan cambios en la dieta. Por ejemplo, las personas que deben restringir la sal podrían estar en mayor riesgo.
  • La sudoración reducida provocada por medicamentos como diuréticos, sedantes, tranquilizantes y ciertos fármacos para el corazón y la presión arterial.
  • Tomar varios medicamentos. (Pero bajo ningún concepto se debe suspender la medicación sin consultar antes con el médico.)

Entre los factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de enfermedad por el calor se incluyen: una vivienda sin aire acondicionado, no beber suficiente agua, vestir demasiada ropa o frecuentar sitios con demasiada gente.

Las personas mayores, sobre todo las que tienen afecciones crónicas de salud, deben permanecer bajo techo en los días calurosos y húmedos y, a falta de aire acondicionado, al menos un ventilador y que el aire circule.

Si alguien parece estar sufriendo un trastorno provocado por el calor, llévelo inmediatamente a un lugar fresco o con aire acondicionado, y haga que se acueste. Si sospecha que padece una insolación, siga los consejos siguientes y llame al 112.

Aplique toallas frías y húmedas a las muñecas, cuello, axilas e ingles de la persona. La sangre pasa cerca de la superficie de la piel en esos lugares, y colocar toallas frías en esos puntos puede ayudar a enfriar la sangre. Hidrate en lo posible al paciente, humedeciendo la piel con una esponja con agua fresca, o incluso con un baño.

Si la persona puede tragar de forma segura, que beba líquidos (agua o zumos de frutas), pero no café ni, mucho menos, bebidas alcohólicas.

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