7 cosas que debe saber sobre picaduras de insectos

Sabemos que es difícil, pero… ¡no se rasque!

Los insectos son el azote del verano. Y, con los juegos de Río a la vuelta de la esquina, todos somos conscientes de la más que real amenaza que suponen: el virus del Zika es hoy día una preocupación en todo el mundo. Pero, en fin, vaya usted a viajar o no a un área afectada, los insectos son un problema que, quién más quién menos, todos afrontamos durante los meses de calor.

A continuación proporcionamos siete cosas que podemos hacer para protegernos de los insectos y sus picaduras.

1. El cuerpo reacciona ante la saliva, no ante la picadura en sí

En realidad no notamos el momento en que el bicho nos clava sus “dientes” en la piel, sino que es su saliva lo que causa la reacción. Es desagradable de sólo pensarlo.

Al morder (o al clavar su trompa) inyectan una mínima cantidad de saliva que evita la coagulación de nuestra sangre, de modo que pueden coger lo que quieren del cuerpo. Sólo tras un cierto tiempo se nota la picadura, al contrario de lo que pasa con la de una avispa o una abeja.

El sistema inmune reconoce entonces la saliva del bicho como un producto extraño y reacciona secretando histaminas, que es lo que causa el enrojecimiento y el picor.

2. No todos reaccionamos igual

¿Por qué hay personas a quienes no pican los mosquitos? Parece que hay factores genéticos que explican en un 85% las razones de que para los mosquitos haya personas más sabrosas que otras. Pero que uno reaccione o no puede depender de cuánto tiempo dure la picadura. Cuanta más saliva logre inyectar el bicho mayor es la probabilidad de una respuesta inmune.

Por lo que sabemos, no hay evidencia de que el tipo de sangre influya. La sensibilidad del sistema inmune determina en qué medida reaccionamos, igual que hay personas más proclives a reacciones alérgicas que otras.

3. Hay mucho que hacer en materia de protección

No es inevitable que le piquen a uno los mosquitos. La mayoría de las picaduras se producen por la tarde o la noche, de modo que es entonces cuando hay que estar más vigilante. Si es proclive a las picaduras, o si va a viajar a zonas cálidas, asegúrese de llevar mangas largas y pantalones desde última hora de la tarde, y por la noche puede usarse una mosquitera.

Pero la desafortunada excepción es el mosquito Aedes, el que transmite el virus del Zika.

El Aedes actúa fundamentalmente durante el día, lo que lo vuelve mucho más peligroso. Si va a estar en una zona endémica, no sólo necesitará cubrirse el cuerpo también de día, sino que será necesario usar un repelente.

4. Los repelentes “naturales” no van a solucionar nada

Es comprensible la renuencia de la gente a usar productos químicos, por sus posibles ingredientes perjudiciales; se tiende por tanto a usar alternativas que suenen más naturales, como esas fórmulas que contienen aceites esenciales. Pero en realidad puede ser tirar el dinero.

Es incuestionable que los repelentes que contienen DEET son los más efectivos en general y si viaja a una zona endémica del Zika debería protegerse con un espray que contenga al menos un 50% de DEET (N,N-dietil-toluamida)

Es cuestión de cuantificar riesgos y beneficios, y la mayoría de los estudios sobre los repelentes muestran que tienen grandes beneficios con riesgos muy bajos. Después de todo, al ser de aplicación cutánea, es muy poco probable que una cantidad significativa de DEET entre en el cuerpo.

5. Rascarse solo empeorará la cosa

Es difícil evitarlo, pero rascarse no va a suponer ningún alivio. Cuanto más nos rascamos, más histaminas liberamos y las picaduras picarán más: es un círculo vicioso. Hay que ser consciente de que es necesario resistirse a la urgencia de rascarse.

Puede aplicarse crema antihistamínica en el área afectada, o bien tomar un antihistamínico oral (hable con su farmacéutico y evite en todo caso sobrepasar la dosis recomendad en el prospecto).

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6. Es vital mantenerse fresco

Cuanto más calor tenga, más proclive será a la irritación y al picor. Aplíquese hielo (ojo a la quemadura que podría producir) en la zona afectada,

7. Controle los signos de infección

Ocasionalmente, el picor puede haber remitido, pero algunos días más tarde puede empeorar de nuevo. Si la picadura se ve enrojecida, caliente y llena de pus podría querer decir que está infectada y, eventualmente, necesitar que un médico instaure un tratamiento antibiótico. En caso de duda, vaya a su médico.

Puede llegar a ser serio: en caso de que aparezcan hinchazones o picores en otras partes del cuerpo tras haber sido picado o mordido, o si tiene sibilancias al respirar o dificultad para tragar, podrá necesitar un tratamiento de urgencia. La recomendación en este caso es llamar al 112.


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