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Virus y bacterias

¿Qué son los virus?

Los virus son agentes infecciosos de tamaño muy pequeño. Debido a esto, no basta el microscopio óptico para verlos, sino que se necesita un microscopio electrónico. Además, a diferencia de las bacterias, pueden atravesar filtros de un diámetro de poros muy pequeño.

Los virus son capaces de hacer copias de sí mismos (de "replicarse") en las células vivas del huésped al que infectan, y de este modo pueden provocar una enfermedad. Las células del huésped pueden ser las de un animal, un vegetal, una bacteria, etc.

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En nuestra sección 'Enfermedades infecciosas' encontrará descripción detallada de las más comune, con sus síntomas, su tratamiento y su pronóstico.

    Pero estas características no son exclusivas de los virus, sino que lo son también de algunas bacterias intracelulares (que viven en el interior de otras células) muy pequeñas. Lo que realmente caracteriza a un virus es su composición, su estructura y su forma de replicarse.

    Al virus (o partícula viral) completo lo llamamos virión, y se compone de:

    • Material genético en su interior (núcleo), en forma de ADN (ácido desoxirribonucleico) o de ARN (ácido ribonucleico), el cual contiene la información necesaria para la producción de otros componentes del virus (proteínas), para su "replicación", etc.
    • Una cubierta de proteínas que rodea al núcleo y que se llama cápside.
    • Algunos virus tienen además otros componentes, principalmente una envoltura formada por lípidos e hidratos de carbono.

    Los virus tienen tamaños y formas variadas (esféricos, cilíndricos, alargados, etc.).

    ¿Al día en las vacunas?

    ¿Sigue usted el calendario recomendado por la OMS de vacunación infantil? Véalo aquí.

      Algunos son capaces de penetrar en el interior de las células de nuestro organismo; cada virus tiene preferencia por un tipo determinado de células, de este modo producen diferentes enfermedades.

      Las células del aparato respiratorio o las de las mucosas (la de la faringe, la conjuntiva del ojo, la mucosa genital, etc.) suelen estar más expuestas al ataque de los virus, debido a que no están protegidas por la piel.

      ¿Qué son las bacterias?

      Las bacterias son organismos unicelulares (formados por una sola célula). Como máximo miden unas milésimas de milímetro, por lo que son demasiado pequeñas para poder verse a simple vista, pero sí se pueden ver con un microscopio óptico.

      • Son capaces de dividirse por sí mismas. En realidad, son los organismos más pequeños y sencillos capaces de hacerlo.
      • Su estructura es más simple que la de las células de los organismos superiores. A diferencia de estas células, las bacterias no tienen un núcleo organizado y separado por una membrana, por lo que se les llama procariotas.
      • La forma de las bacterias es variada, unas son esféricas y se llaman cocos; otras alargadas, son los bacilos. Las que tienen forma de sacacorchos se llaman espirilos, etc.
      • Las bacterias se encuentran en nuestro planeta en prácticamente todos los lugares, incluso en los que tienen condiciones extremas de humedad, presión o temperatura.
      • En nuestro organismo viven muchas clases de bacterias. La mayoría no nos produce ningún daño, y algunas son incluso beneficiosas, por ejemplo porque producen vitaminas que nos son necesarias. Pero otras pueden provocar enfermedades e incluso parecen "diseñadas" para invadir nuestro organismo.

      Vacunación anual

      contra la gripe común. Lea aquí acerca de la conveniencia, quiénes deberían vacunarse y dónde pueden hacerlo.

        ¿Cómo se disemina una infección producida por virus o bacterias?

        Al hablar de infección solemos referirnos a la presencia de un modo prolongado de un microorganismo dentro del cuerpo, y a su multiplicación. La enfermedad se da cuando debido a la infección se producen manifestaciones.

        En general, los modos en los que una persona adquiere una infección por virus o por bacterias son similares. Veamos los más importantes, con algunos ejemplos:

        Gripe aviar

        Vea en nuestra homepage enlaces a las secciones 'Gripe aviar al día' e 'Informes médicos'. Consulte también: 'Diez preguntas esenciales' y 'Diez dudas comunes'.

          • La infección se puede contraer por el aire (transmisión aérea), cuando inhalamos microgotitas en suspensión que contienen microorganismos. Por ejemplo, algunas personas con tuberculosis, o las personas con gripe producen estas microgotitas al toser. Otro ejemplo es la bacteria Legionella, que puede estar en lugares húmedos, y si en ellos se generan aerosoles, éstos pueden contenerla.
          • Por el contacto directo de una persona con otra, bien de las manos, o de las mucosas (como en el caso de las enfermedades de transmisión sexual).
          • Por el contacto con objetos contaminados con la piel (más raro), o con las mucosas.
          • Por la ingestión de alimentos contaminados (Salmonella).
          • Inoculación por medio de jeringas o en transfusiones (Sida por ejemplo).
          • Heridas, quemaduras (en general, cuando se produce una rotura de la continuidad de la piel) que pueden infectarse.
          • Transmisión por "vectores" (seres vivos que transportan el microorganismo, y lo transmiten); por ejemplo, el virus de la fiebre amarilla que es transmitido por un mosquito.
          • El uso de antibióticos puede alterar el equilibrio de los microorganismos que viven en nuestro cuerpo, y como consecuencia de ello se puede producir una enfermedad; los antibióticos pueden eliminar a las bacterias que forman la flora normal y nos protegen de las que provocan enfermedades, por ello el uso de los antibióticos debe ser indicado siempre por su médico.

          Por ello, se utilizan modos de prevención de las enfermedades infecciosas que tienen en cuenta estos mecanismos de transmisión, como por ejemplo el lavado de manos, el uso de guantes o mascarillas, el lavado y correcto cocinado de los alimentos, pasteurización de la leche, cloración del agua, control de los vectores (mosquitos, etc.).

          Se debe recordar que los alimentos pueden contener microorganismos capaces de producir una enfermedad y aun así no oler mal ni tener mal sabor.

          Algunos microorganismos son destruidos al cocinar la comida, pero estos microorganismos a veces producen substancias tóxicas (toxinas), que no siempre resultan destruidas, y que pueden ocasionar vómitos o diarreas, e incluso enfermedades más graves.

          ¿Cómo trata el médico una infección bacteriana?

          El tratamiento específico de las infecciones producidas por las bacterias es generalmente la utilización de antibióticos. Para cada bacteria existen antibióticos más adecuados que otros.

          Para identificar cuál o cuáles son las bacterias que están causando una infección, el médico suele tomar muestras que luego serán estudiadas en el laboratorio de microbiología.

          El tratamiento debe ser prescrito por un médico, y el paciente ha de seguirlo según sus indicaciones. Una de las consecuencias del mal uso de los antibióticos es la aparición de bacterias resistentes a los mismos, con la consiguiente ineficacia del antibiótico en el futuro.

          Además se hará un tratamiento de los síntomas que se produzcan en cada caso.

          Existen vacunas para la prevención de numerosas enfermedades bacterianas. A veces los antibióticos se administran, no para tratar una infección que ya existe, sino para evitar que esta se produzca.

          ¿Cómo puede el médico tratar una infección por virus?

          Para algunos virus existen medicamentos que tienen una actividad específica frente a ellos, son los llamados "fármacos antivirales". Pero para muchos virus no existe un tratamiento específico, o el que hay no es muy efectivo. No obstante, el número y tipos de antivirales está aumentando progresivamente.

          En algunos casos se utilizan sueros que contienen anticuerpos contra el virus, y que se obtienen, por ejemplo, de la sangre de personas convalecientes de la enfermedad que ese virus produce, pero la mayoría de las infecciones virales son superadas gracias a la actividad del propio sistema inmune del enfermo.

          En muchos casos se realiza también un tratamiento de los síntomas de la enfermedad. Por ejemplo, en el caso de la gripe se suele recomendar:

          • Beber agua abundante.
          • Reposo y permanecer en casa para evitar contagiar a otras personas.
          • Medicamentos analgésicos (para aliviar el dolor) y antitérmicos (para bajar la fiebre).

          Existen vacunas para la prevención de numerosas enfermedades virales (hepatitis A y B, polio, entre otras).

          Dr.  Flemming Andersen  (especialista en Dermatología) , Dr.  Dan Rutherford  (médico general) .

          Última versión: 2011-06-21