Tuberculosis

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis (TB) es una enfermedad producida por el bacilo Mycobacterium tuberculosis. Durante el siglo XIX, hasta el 25% de las muertes habidas en Europa se debieron a esta enfermedad. La mortalidad comenzó a disminuir conforme aumentó el nivel de vida a comienzos del siglo XX, y a partir de la década de los 40, en la que se desarrollaron medicinas eficaces. Sin embargo, hoy en día hay más personas enfermas de tuberculosis en el mundo de las que había en 1950, y tres millones de individuos morirán este año por su causa, sobre todo en los países subdesarrollados. La enfermedad es más frecuente en las áreas del mundo en las que existe pobreza, malnutrición, escasa salud general y destructuración social.

A pesar de los avances, hoy en día hay más personas enfermas de tuberculosis en el mundo de las que había en 1950

También en España ha aumentado el número de casos de tuberculosis. El riesgo es mayor en alcohólicos, VIH-positivos, algunos inmigrantes y en trabajadores sanitarios. La enfermedad es más frecuente en asilos para vagabundos, prisiones y centros de inmigrantes originarios de zonas con altas tasas de infección por VIH o con asistencia sanitaria deficiente.

Aunque la incidencia de la tuberculosis en España ha descendido respecto de la década de los noventa, sigue estando por encima de los estándares que corresponden a nuestro país por niveles de vida y de atención sanitaria.

España y Portugal son los países de Europa occidental más afectados, con una incidencia de más de 25 casos por cada 100.000 habitantes (2005).

¿A qué partes del organismo afecta la tuberculosis?

Fundamentalmente, la tuberculosis es una enfermedad de los pulmones. Sin embargo, desde los pulmones la enfermedad puede diseminarse a través de la sangre a todos los órganos del cuerpo. Esto quiere decir que puede aparecer tuberculosis en la pleura (la cubierta de los pulmones), en los huesos, en el tracto urinario y en los órganos sexuales, en los intestinos e incluso en la piel. También se infectan los ganglios linfáticos de los hilios pulmonares y del cuello. A veces los niños contraen meningitis tuberculosa como infección inicial: esta forma de infección es potencialmente mortal.

¿Cómo se contrae la tuberculosis?

Consultas al médico

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La bacteria responsable de la enfermedad se inhala a través de gotitas microscópicas que proceden de una persona con tuberculosis. Al toser, hablar o estornudar, las gotitas se expulsan al exterior. Aunque se secan rápidamente, el propio bacilo puede permanecer flotando en el aire durante horas. Sin embargo, los bacilos tuberculosos mueren al ser expuestos a la luz ultravioleta (incluyendo la propia luz solar).

¿Cómo se desarrolla el bacilo en el organismo?

Una vez que las bacterias tuberculosas han sido inhaladas, llegan a los pulmones y en unas seis semanas aparece una pequeña infección que no suele dar síntomas, que se conoce como primoinfección. Después, la bacteria puede diseminarse por la sangre. Si el sistema inmune es competente, en la mayoría de los casos la infección permanece latente sin apreciarse daño aparente. Sin embargo, varios meses e incluso años después, si el sistema inmune se deprime, la enfermedad puede reactivarse en diferentes órganos. Los pulmones son el sitio preferido por la enfermedad para iniciar su comienzo.

¿Cuáles son los síntomas?

Los signos típicos de la tuberculosis son:

  • Tos crónica o persistente con expectoración
  • Si la enfermedad está avanzada aparece sangre en el esputo
  • Fatiga
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos

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    La tuberculosis puede imitar muchas formas de enfermedad, y siempre debe pensarse en ella cuando no exista un diagnóstico claro. Existen otras micobacterias no tuberculosas en la tierra y en el agua que pueden producir la enfermedad en pacientes susceptibles con antecedentes de fibrosis quística, enfermedades pulmonares crónicas, alcoholismo e inmunosupresión (supresión de las defensas debido a enfermedades o a ciertos fármacos). Estas micobacterias atípicas también pueden existir como microorganismos colonizadores sin necesariamente causar enfermedad.

    ¿Cuándo se debe acudir al médico?

    Debería consultar con su médico cuando la tos con expectoración dure más de tres semanas.

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    ¿Cómo hace el médico el diagnóstico?

    El médico no puede diagnosticar una tuberculosis simplemente auscultando con el fonendoscopio. Si su médico sospecha que algo va mal y que no se trata sólo de un catarro, puede que le remita al especialista en pulmón, o recete una radiografía. La radiografía de tórax es la prueba más importante. Si se ven alteraciones pulmonares se toma una muestra de esputo para su estudio microscópico y su cultivo. Los cultivos de bacilos tuberculosos tardan en crecer de 4 a 12 semanas. Por esta razón, llegar al diagnóstico exacto puede tardar un tiempo. Se están desarrollando métodos más rápidos que utilizan técnicas de ADN. A veces la reacción cutánea del Mantoux puede ser muy útil; en esta prueba se inyecta en la piel tuberculina, que es una sustancia extraída de la bacteria tuberculosa. Si a la 72 horas aparece una reacción cutánea intensa en la piel, es porque existe hipersensibilidad a la tuberculina, lo que puede deberse a vacunación previa con BCG, o a una posible infección activa.

    ¿Existen otras enfermedades con síntomas parecidos?

    Tanto la bronquitis como la neumonía, el pulmón del fumador (bronquitis crónica), y el cáncer de pulmón pueden presentar prácticamente los mismos síntomas que la tuberculosis. Cuando se sospeche tuberculosis se harán pruebas para descartar la existencia de estas otras enfermedades. Si en la placa de tórax existe alguna sospecha de cáncer de pulmón, en el análisis del esputo se añade una prueba extra para comprobarlo.

    ¿Está indicada la vacuna contra la tuberculosis?

    Aunque en otros países se administra habitualmente la vacuna BCG (con bacterias tuberculosas vivas pero debilitadas), en España no está indicada de forma sistemática la vacunación. No obstante, puede ser ofertada de forma individualizada a los niños y jóvenes en contacto íntimo y prolongado con pacientes bacilíferos irreductibles y en empleados en contacto con enfermos tuberculosos o con sus muestras biológicas.

    ¿Cómo se trata la tuberculosis?

    Actualmente, el tratamiento contra la tuberculosis emplea tres o cuatro antibióticos distintos, administrados juntos durante un periodo de seis a nueve meses. Son necesarios varios fármacos para prevenir la aparición de resistencias, lo que conllevaría el fracaso del tratamiento y una catástrofe por la aparición de organismos multirresistentes a los fármacos. Jamás se debe añadir un único fármaco a un régimen terapéutico fallido. El tratamiento debe estar dirigido por un neumólogo, quien posee los conocimientos de su especialidad sobre las complicaciones y efectos secundarios de los fármacos antituberculosos.

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    ¿Quiere saber más? Vea nuestra sección 'Enfermedades infecciosas' y lea numerosos artículos relacionados.

      Los detalles del tratamiento son esenciales. La principal causa del fracaso terapéutico es el incumplimiento de lo que se percibe como "un programa terapéutico exigente y prolongado". Los pacientes con cultivo y esputo positivos son contagiosos y, si fuera posible, deberían evitar el contacto con otras personas durante un periodo de dos semanas. No es necesario el ingreso hospitalario para comenzar el tratamiento. Existen otros pacientes con menor carga bacteriana cuyo esputo es negativo, pero su cultivo positivo. Aunque son pacientes menos infecciosos deberían cumplir un tratamiento convencional.

      En los individuos sin manifestaciones de enfermedad, pero con la prueba cutánea de la tuberculina positiva, y sin antecedentes de vacunación con BCG que justifique esta reacción, puede realizarse quimioprofilaxis con un único fármaco, la isoniacida, durante 6 a 12 meses, con objeto de prevenir la aparición de la enfermedad en un futuro.

      Debe tratarse urgentemente a las mujeres embarazadas con tuberculosis, puesto que la enfermedad puede progresar rápidamente con grave riesgo para la madre y el niño.

      ¿Es posible hacerse resistente a los fármacos?

      Sí, si no se toma la medicación todos los días y del modo prescrito por el médico. En algunas zonas del mundo existen problemas con la resistencia, e incluso múltiples resistencias a los fármacos. Esta situación es muy grave, como ya ha ocurrido a gran escala en los Países Bálticos, en varios países de Europa Oriental, en algunas ciudades americanas y en regiones del Tercer Mundo. Tratar a estos pacientes puede ser un trabajo largo y costoso. Cuando los pacientes no cumplen el tratamiento, puede ser necesaria la supervisión del cumplimiento terapéutico en un hospital, o en el domicilio por una enfermera. Este programa es conocido como TOD (Tratamiento Observado Directamente ) y está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

      ¿Cómo puede controlarse el tratamiento?

      Un paciente con infección TB no detectada infectará, como promedio, a otras 10 personas al año que a su vez podrán transmitir el germen. Según la OMS y la Unión Internacional contra la Tuberculosis (UICT), todos los países deberían contar con un programa nacional contra la misma, y también deberían notificarse a las autoridades los casos de tuberculosis.

      El tratamiento en sí se prescribe bajo la supervisión de neumólogos, quienes se aseguran de que el paciente ha recibido el ciclo terapéutico correctamente. Un cultivo de esputo negativo a los 6 a 12 meses del momento del diagnóstico es sinónimo de curación. Los clínicos también se aseguran de que se examine cuidadosamente el entorno donde vive el paciente. Se pide radiografía de tórax a todos los familiares. En ocasiones también se examina a los compañeros de trabajo del paciente.

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      ¿Cuáles son las regiones del mundo de mayor riesgo?

      La infección puede aparecer en cualquier lugar, pero la tuberculosis se da fundamentalmente en África subsahariana y en el sudeste asiático. Es más frecuente en la Europa oriental que en la occidental, y Escandinavia tiene el menor número de casos del mundo.

      ¿Se asocian el VIH y el sida con la tuberculosis?

      Sí. Cada vez es más y más endémico el VIH en algunos países africanos y en muchas zonas del Sudeste Asiático. En los lugares en los que la tuberculosis es endémica entre la población, un sistema inmune deprimido aumenta el riesgo de contraerla. Esta situación es extremadamente preocupante, y la OMS y la UICT están haciendo todo lo posible para evitar la extensión de la enfermedad.

      ¿Se puede prevenir la tuberculosis?

      Sí. El objetivo más importante es detectar, aislar y tratar a todos los portadores de la enfermedad, hasta que no constituyan un riesgo de infección para los demás. Siempre es recomendable no acercarse demasiado a las personas que tosen; de igual modo, las personas que tosen deberían ser sensibles con los que les rodean y cubrirse la boca con la mano o un pañuelo al hacerlo.

      Buenos consejos

      Cuando viaje a los países en los que la tuberculosis es un problema evite relacionarse con las personas que tienen tos persistente. Asegúrese de comer bien y disfrutar de mucha luz solar y del ejercicio. Consulte al médico si desarrolla una tos que persiste durante más de tres semanas.

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