Tics

¿Qué son y quiénes los padecen?

Los tics son un fenómeno verdaderamente curioso. Se pueden definir como movimientos motores, vocalizaciones o sonidos que aparecen de forma repentina, son irregularmente repetitivos, sin objetivo alguno e implican a distintos grupos de músculos. Los médicos clasificamos los tics según su localización anatómica, su número, su frecuencia, intensidad y complejidad. Por regla general son complejos, como sacudidas de cabeza, distorsiones de la cara, saltos o gestos obscenos. Otras manifestaciones de un tic pueden ser las llamadas coprolalia (decir palabras obscenas) o la ecolalia (repetición de palabras)

El Síndrome de la Tourette asocia varios tics, como vocalización involuntaria de insultos, tacos y palabras soeces, junto a impulsos sexuales agresivos.

Algunos adultos o niños sanos tienden a desarrollar ciertos manierismos personales denominados “espasmos de hábito”, como guiñar un ojo, levantar un hombro, aclararse la garganta, sorber, etc., que son tics o movimientos fisiológicos que suelen persistir unas pocas semanas y desaparecen de forma espontánea o con ayuda de sedantes, tranquilizantes o mediante tratamientos psicoterapéuticos. Algunos enfermos mentales tienen también propensión a presentar tales movimientos.

¿Qué consecuencias tienen?

El impacto que tienen los tics en la autoestima, la vida social y familiar, etc. depende parcialmente de su número, frecuencia, intensidad y complejidad. Las personas que los presentan pueden, a menudo, avergonzarse y pasarlo mal por ellos mismos y por su impacto en los otros. De la misma forma, pueden tener un efecto perjudicial sobre la autoestima y limitar la socialización de estos individuos.

¿Cuáles son sus causas?

Existen múltiples causas que pueden producir los tics. Los llamados tics fisiológicos o manierismos, que veíamos antes, afectan tanto a personas normales como a pacientes retrasados mentales. Los tics patológicos pueden estar producidos por trastornos primarios, como los hereditarios, o los de causa desconocida, como el característico Síndrome de Gilles de la Tourette. Asimismo pueden deberse a trastornos secundarios de diversas enfermedades neurológicas:

  • los aparecidos después de una infección grave del cerebro
  • los que aparecen como secuela de un traumatismo craneoencefálico
  • por fármacos
  • por intoxicaciones por monóxido de carbono.

El paradigma de esta enfermedad es el Síndrome de Gilles de la Tourette que asocia múltiples tics, como vocalización involuntaria de insultos, tacos y palabras soeces, junto a impulsos sexuales agresivos. Aparece en la infancia en forma de un simple tic. Al progresar el cuadro se asocian nuevos tics al repertorio. Uno de cada tres casos presenta familiares con la misma enfermedad. El curso es variable.

¿Cuál es su historia natural y cómo evolucionan con el tiempo?

Los tics motores generalmente empiezan entre los 3 y 8 años con períodos transitorios de parpadeo intenso de los ojos u otros tics de la cara. Los tics vocales como el carraspeo pueden empezar a una edad tan temprana como los 3 años, pero habitualmente siguen el curso de los tics motores durante varios años.

En los casos no complicados, la intensidad de los tics motores y vocales alcanza un pico al principio de la segunda década y muchos pacientes muestran una reducción marcada en la gravedad de los tics con el paso de los años. Los tics pueden inhibirse voluntariamente por un corto espacio de tiempo, pero reaparecen con mayor intensidad cuando el paciente distrae su atención. Desaparecen con el sueño y su intensidad puede fluctuar o mantenerse estable.

Sin embargo, los casos más serios de la enfermedad de la Tourette se presentan en el adulto. Junto a los tics, muchos pacientes con este síndrome sufren síntomas de un trastorno por déficit de atención o hiperactividad y/o un trastorno obsesivo-compulsivo. Otros problemas comunes son la impulsividad y la agresividad así como la ansiedad y la depresión.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, ya que las exploraciones complementarias son poco útiles. Como parte del estudio básico se solicitará un análisis general de la sangre y un electroencefalograma (EEG).

¿Cómo se tratan los tics?

El tratamiento de los tics en los adultos es básicamente el mismo que en la adolescencia. La decisión acerca del tipo de tratamiento depende de la relación entre los tics y los síntomas y trastornos relacionados. Si las complicaciones, comportamientos asociados o problemas emocionales son graves, será prioritario tratar estas condiciones.

Actualmente, los medicamentos del tipo de los neurolépticos son la piedra angular del tratamiento de los tics. Están recomendados en los pacientes con síntomas graves, especialmente en los tics generalizados.

Dependiendo de los procesos asociados, pueden estar indicadas la terapia conductual e incluso la hipnoterapia.

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¿Cuál es su pronóstico?

La mayoría de los pacientes adultos con tics y síntomas asociados pueden presentar mejoría de sus síntomas según avanza la edad desde los 20 años hasta los 30-40 años y se adaptan al medio social. También se ha comprobado que algunos pacientes, afortunadamente pocos, sufrirán exacerbaciones de su enfermedad.

La mayoría de los niños con tics experimentarán mejorías ciertas cuando lleguen a la edad adulta.

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