Terapias de los sentidos: musicoterapia, aromaterapia, cromoterapia

¿Qué son las terapias de los sentidos?

Las terapias de los sentidos o sensitivas son aquellas cuyo fin es un efecto beneficioso en el organismo, influyendo positivamente en su funcionamiento interno, por medio de la exposición a estímulos adecuados dirigidos a alguno de los sentidos. Dentro de este grupo de terapias podemos describir tres fundamentales:

La aromaterapia se basa en olores y aromas para ejercer su acción terapéutica.

  • Musicoterapia: se fundamenta en el empleo de la música, así como cualquier elemento relacionado con ésta, para ejercer la acción terapéutica.
  • Aromaterapia: se fundamenta en el empleo de aromas y fragancias para ejercer la acción terapéutica.
  • Cromoterapia: se fundamenta en el empleo de luces de diferente tonalidad y color para favorecer un efecto beneficioso.

Los medios y métodos de las terapias de los sentidos

Los medios y métodos empleados por cada una de las diferentes terapias descritas son lógicamente muy diferentes. Así pues podemos referirnos a los siguientes para cada una de ellas

Musicoterapia

No se trata de escuchar la radio y ver qué pasa. La musicoterapia es una disciplina cientifico-artística bien organizada que intenta trabajar con el sujeto o el paciente y su entorno más inmediato de acuerdo a un método y una técnica adecuadas, particularizadas para la dolencia o deficiencia concreta que padece la persona.

Los musicoterapeutas suelen ser psicólogos, psicopedagogos o educadores diferenciales. Los métodos empleados intentan ejercer un impacto beneficioso sobre las tres esferas psicológicas sobre las que la música ejerce una determinada influencia: la afectiva, la cognitiva y la psicomotriz. Los medios empleados son muy variados y comprenden principalmente: audición de músicas, ejercicios de evocación sonora, cantar, tocar un instrumento, análisis o redacción de letras de canciones, improvisación musical, etc.

Aromaterapia

Los medios empleados son principalmente aceites esenciales de aromas puros, con el propósito de ejercer una acción reguladora beneficiosa en el organismo. También existe una variedad de la aromaterapia que son las fragancias de Bach (comúnmente llamada flores de Bach). Los olores más empleados en la aromaterapia son: albahaca, bergamota, eucalipto, lavanda, menta, limón, cedro, romero, salvia, tomillo, ylang-ylang, mandarina, naranja, enebro, clavo oloroso, jengibre, canela, mirra, alcanfor, mejorana, pino, etc.

Los métodos empleados para difundir el aroma son variados, pero el más utilizado suele ser el hornillo (calentamiento con llama de un cuenco cerámico con agua y gotas del aceite). También se pueden emplear aceites mediante colgantes, añadidos en el baño, o aplicados sobre la piel. Se recomienda no mezclar más de 4 aceites y el resultado debe ser siempre agradable al olfato.

Cromoterapia

Se utilizan esencialmente lámparas de luces halógenas con diferentes colores básicos (6 a 12). El propósito de la terapia es inducir, mediante estímulos lumínicos de diferente longitud de onda, la aparición de fenómenos biológicos internos en el organismo, de efecto beneficioso o incluso curativo.

Aplicaciones de las terapias de los sentidos

De los tres tipos de terapia es probablemente la musicoterapia la que tiene una mejor sistematización y fundamentación de su verdadera utilidad en el ámbito terapéutico. De la aromaterapia y la cromoterapia se pueden encontrar múltiples defensores que propugnan su empleo para una gran cantidad de dolencias, sin poder esgrimir argumentos muy sólidos de base científica o clínica que aporten la solvencia debida a la justificación del empleo tan pretendidamente variado de dichas disciplinas.

Respecto a la musicoterapia, su empleo tiene dos campos de aplicación bien definidos como son la atención al paciente enfermo y la educación o reeducación de las personas con ciertos déficits. Así pues, se utiliza en pacientes con demencia u otros tipos de daño cerebral, enfermos psiquiátricos, pacientes con enfermedad terminal, pacientes con dolor crónico, personas en tratamiento de deshabituación a drogas u otros hábitos, personas con cuadros deansiedad o depresión, y en el caso de los niños, sobre los que tienen dificultades de aprendizaje, problemas de conducta, autismo, déficit mental, depresión infantil o trastornos de socialización principalmente.

¿Son seguras las terapias sensitivas?

La musicoterapia ha de estar adecuadamente dirigida según el tipo de paciente y según el tipo de dolencia, por lo que, en caso de ser mal aplicada, pueden existir efectos indeseables sobre el bienestar psicológico, el desarrollo intelectual y los síntomas de determinadas enfermedades.

En el caso de la aromaterapia la incidencia de efectos adversos es bien escasa, pero se han descrito alergias, principalmente a fragancias, cifrándose dicho problema en aproximadamente un 1% de los pacientes. Esta alergia suele traducirse principalmente en forma de dermatitis, ezcema y fotosensibilidad.

La cromoterapia es una terapia bastante inocua cuando es bien empleada. En caso de mal uso las posibles complicaciones son básicamente las relacionadas con el exceso de exposición lumínica.

¿Una terapia realmente eficaz?

Las terapias de los sentidos tratan de mejorar principalmente el funcionamiento psicológico y fisiológico del organismo, e incrementar así la calidad de vida. La musicoterapia en concreto, por su vertiente psicopedagógica, también tiene un papel en el desarrollo intelectual, creativo y social de las personas tratadas, donde por ejemplo ha demostrado mejorías reales en el desarrollo de conductas adecuadas y de habilidades cognitivas y psicomotrices de niños con déficits intelectuales.

En adolescentes con problemas de adicción a drogas la musicoterapia en su modalidad creativa parece favorecer el grado de confort emocional, así como una mejor exteriorización afectiva, lo que permite un mejor abordaje psicoterapéutico de los sujetos.

Dentro del ámbito meramente médico terapéutico, de las tres terapias que nos ocupan es la musicoterapia la que más estudios de investigación ha desarrollado y prácticamente todos observan resultados que se restringen esencialmente al plano psicológico. Se han efectuado diversos estudios en diversos tipos de pacientes.

  • Psiquiátricos agresivos, que parecen demostrar que esta terapia es capaz de disminuir las conductas perturbadoras en el entorno, ejercidas por los propios pacientes.
  • Con esquizofrenia, en que se ha observado el incremento del nivel de motivación, la mejora del estado de humor del individuo, la disminución de nivel de ansiedad y un mayor grado de comunicación.
  • En pacientes depresivos, en que se ha descrito una mejor capacidad de percepción emocional.

También se han realizado estudios en pacientes con demencia, sobre todo de Alzheimer.

Las conclusiones de dichos estudios son interesantes, afirmando que la musicoterapia consigue mejorías cognitivas, incremento de la memoria autobiográfica en casos avanzados, mejora de la comunicación, mejor control de las conductas nocivas de los pacientes y aumento de la calidad de vida, no sólo de dichos pacientes, sino también de sus cuidadores.

En pacientes sometidos a estrés ingresados en unidades de cuidados intensivos por enfermedad coronaria se ha observado, con el empleo de musicoterapia de relajación, un efecto “sedante cardíaco” indirecto muy beneficioso para este tipo de enfermos, que se traduce principalmente en la disminución de la frecuencia cardiaca y también de la ansiedad. Esto parece suceder también en enfermos que sufren de cáncer y en los pacientes sometidos a trasplante de médula ósea, en donde parece objetivarse asimismo una mejoría del estado de ánimo y alivio de los síntomas depresivos.

En cuanto a la cromoterapia es realmente anecdótica la existencia de estudios científicos reglados que avalen su eficacia.

Asimismo, respecto a la aromaterapia no existen demasiados estudios y en muchos casos no se emplea esta terapia en solitario, sino asociada al masaje, por ejemplo. En virtud de lo expuesto en tales trabajos se podría sostener que la aromaterapia es capaz de favorecer la relajación y el reposo, así como aliviar el dolor, disminuir la ansiedad, aumentar el bienestar psicológico y aliviar los síntomas depresivos. Algunos estudios en concreto, informan de efectos positivos respecto a la agitación y de la mejoría de síntomas neuropsiquiátricos, como el estímulo del comportamiento motivacional en pacientes con demencia; otros, realizados en pacientes con cáncer, muestran un posible incremento del bienestar psicológico, pero todas estas conclusiones se deben poner entre paréntesis en tanto no se vean confirmadas por futuros estudios, más rigurosos que los existentes.

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