Tamaño del pene y cirugía de aumento

¿El tamaño importa?

Casi todos los varones experimentan ansiedad en alguna ocasión respecto al tamaño o aspecto de su miembro viril. En la mayoría de los casos, las preocupaciones de esta naturaleza suelen desaparecer, pero algunos hombres continúan con una cierta obsesión que les plantea problemas. De hecho, algunos hombres evitan las relaciones sexuales y dejan de practicar deportes y otras actividades en las que otros puedan contemplar su cuerpo desnudo. Muchas veces, a la vergüenza por el tamaño aparentemente pequeño del pene, se añade la sensación preocupante y absurda a causa de la propia ansiedad.

Casi todos los varones experimentan ansiedad en alguna ocasión respecto al tamaño o aspecto de su miembro viril.

Problemas en la estimación del tamaño del pene

En relación con el tamaño y forma del pene, los hombres pueden clasificarse, de forma simplista, en dos grandes grupos. Al primero pertenecen los que tienen un pene en reposo corto y ancho, y más bien elástico, que se extiende y alarga considerablemente durante la erección.

En el otro grupo se incluyen aquellos con un pene largo y que causa impresión cuando está flácido, pero que casi no aumenta de tamaño en la erección, en la que sencillamente se vuelve más rígido. Al contemplarse desnudos en la ducha, los hombres del primer grupo pueden pensar que su pene es anormalmente pequeño en comparación con el miembro de los del otro grupo.

Ambos tipos son absolutamente normales; sólo son diferentes. La obesidad y un vello púbico especialmente espeso pueden hacer que el pene parezca pequeño. Las personas obesas desarrollan una capa de grasa en la región púbica en la que el pene en reposo tiende a hundirse. El aspecto del miembro puede mejorarse bajando depeso y recortando el exceso de vello púbico. Los hombres muy obesos incluso no llegan a verse el pene, al estar oculto por su abultado abdomen.

¿Qué es un pene normal?

A la hora de medir el pene, es importante distinguir la diferencia de tamaño que presenta en erección y en reposo.

Muchos hombres se preocupan por el aparente tamaño de su miembro flácido (en reposo), y temen las burlas de los demás cuando les vean desnudos en la ducha, o que sus parejas sexuales les ridiculicen al quitarse la ropa. El tamaño del pene flácido varía considerablemente, desde los 5cm hasta los 10cm. El tamaño del pene en reposo no está relacionado con su tamaño en erección.

La longitud del pene depende de su anatomía intrínseca, de la distensibilidad y del posible "enterramiento" por estructuras vecinas (más frecuentemente, grasa de la zona púbica). La longitud del pene en flacidez no se correlaciona con la altura y el peso; de igual modo no existen diferencias estadísticamente significativas respecto de la edad.

Los estudios realizados, que son dispares por el método de medida y la población estudiada, indican que la longitud media, medida desde la piel del pubis (justo donde el pene se une al cuerpo) hasta la abertura de su extremo (orificio urinario) es, más o menos el siguiente:

  • Sin estirar, flácido: 8,8 cm de largo
  • Erecto: 12,89 cm de largo.

Muy pocas personas buscan consejo médico sobre el tamaño de su pene en erección.

¿Cuándo se considera que el pene es anormalmente pequeño?

No existe una definición ampliamente compartida sobre lo que debe considerarse un pene anormalmente pequeño, y tampoco está claro -al intentar crear unas clasificaciones estándar en este sentido- si se deben hacer sobre la longitud en flacidez o en erección. No obstante, las indicaciones para recomendar la operación de aumento de su tamaño (cirugía de aumento del pene) contemplan una longitud en reposo inferior a 4 cm o en erección de 7 cm, aunque otro criterio sería el que no tuviese la longitud requerida para realizar la penetración.

¿Es importante el tamaño del pene?

La respuesta a esta pregunta depende más bien de las perspectivas del individuo. Quien crea que su pene es pequeño, podrá estar muy preocupado con este asunto, a pesar de que los demás no le den importancia alguna. Algunos hombres llegan a obsesionarse con el tamaño de su miembro y buscan cualquier método para aumentarlo, incluyendo la cirugía.

La mayoría de estas personas tiene un pene cuyo tamaño se encuentra en las medidas consideradas normales, pero aun así, no llegan a sentirse conformes con su anatomía. En muchas ocasiones, hacerles saber que el tamaño de su pene está dentro de la media no les disuade de esta idea. Tanto ellos como el médico deben reconocer que se trata fundamentalmente de un problema de naturaleza psicológica, y que está relacionado con la imagen que tiene el individuo de sí mismo y de su sexualidad, sin existir ningún tipo de minusvalía de tipo físico.

Los investigadores han insistido en repetidos estudios que el tamaño del pene no guarda relación alguna con la satisfacción de la pareja durante la relación sexual. Algunos hombres con el pene deforme o reducido de nacimiento, incluso menor de 5 cm de largo en erección, mantienen relaciones sexuales completamente satisfactorias con sus respectivas parejas.

Tratamientos de aumento del tamaño del pene

Los tratamientos dirigidos al aumento del tamaño del pene se pueden clasificar en dos grupos:

  • Tratamientos no quirúrgicos
  • Tratamientos quirúrgicos
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Tratamientos no quirúrgicos

Desde tiempos remotos, los hombres han intentado diversas maneras de aumentar el tamaño del pene. Debido a la delicada sensibilidad que rodea este tema, y a la vergüenza ante los demás, las personas preocupadas con el tamaño de su miembro han sido frecuentemente objeto de abuso y explotación por parte de gente con pocos escrúpulos. Mientras que la mayoría de los médicos y otros profesionales de la salud actúan según la ética, existen personas que venden remedios y practican intervenciones sabiendo su carencia de garantía a largo plazo. Algunas de estas personas han sido objeto de veto o prohibición para ejercer estas prácticas por su comportamiento alejado de toda ética. Otras continúan sus prácticas a la espera de explotar la ingenuidad de estos pacientes, y sabiendo que la vergüenza de éstos les impedirá acudir a las autoridades competentes para denunciar las malas prácticas y los resultados insatisfactorios.

Un vistazo a los anuncios de las revistas para hombres revelan esta clase de tratamientos ofertados:

  • Estiramiento del pene por tracción mantenida o por pesas
  • Dispositivos magnéticos o eléctricos para estimular el crecimiento del pene
  • Terapias hormonales, a menudo con testosterona u otras hormonas sexuales (esteroides)
  • Remedios fabricados con hierbas de diferentes países del mundo
  • Dispositivos de vacío.

No se ha publicado ningún estudio serio y solvente en el que se demuestre que esta clase de tratamientos logran aumentar de forma sostenida el tamaño del miembro masculino. Los dispositivos de tracción pueden lograr aumentos mínimos del pene a corto plazo, y ello se debe a que el pene es un órgano elástico y puede estirarse; pero con el tiempo vuelve a encogerse a su longitud inicial.

Más preocupante es el fenómeno de las clínicas privadas que anuncian procedimientos para el aumento, con afirmaciones confusas y extravagantes sobre sus supuestos resultados. La cirugía puede ser una solución en algunos casos, pero no en todos. Los procedimientos actuales de cirugía cosmética tienen resultados poco creíbles y, además, pueden degenerar en complicaciones más graves. Los urólogos coinciden en que esta clase de intervenciones todavía se encuentra en fase experimental, lejos de constituir un proceso estandarizado. Hay que consultar a profesionales de su confianza, como el médico de cabecera o el urólogo de referencia, antes de acudir a la consulta de este tipo de clínicas, para informarse de las intervenciones que realizan y su solvencia.

Tratamiento quirúrgico

Desde 1971, la cirugía de aumento del tamaño del pene ha estado disponible para varones con anormalidades congénitas (presentes desde el nacimiento), problemas a consecuencia de operaciones (cáncer de pene o enfermedad de Peyronie) o de traumas (amputaciones accidentales o deliberadas).

La cirugía cosmética para el aumento de las dimensiones del pene se inició en Estados Unidos a finales de los años ochenta. Más de 10.000 personas se han sometido a estas intervenciones, pero no se han dado a conocer datos sobre los resultados y complicaciones subsiguientes en publicaciones solventes (esto es, revistas científicas cuya calidad de contenidos esté avalada por expertos independientes). Dado el número de operaciones practicadas, lo anterior no deja de ser sorprendente y sospechosamente alarmante.

Alargamiento del pene: la técnica más común para el alargamiento del pene consiste en cortar el ligamento suspensorio y aplicar procedimientos de cirugía plástica para recubrir la extensión del miembro.

Los cirujanos no han recogido datos de manera sistemática, por lo que los resultados son difícilmente evaluables. Los resultados indican que la división del ligamento suspensorio, por sí sola, logra un aumento medio de unos 0,5 cm de la longitud del pene, mientras que la adición de piel consigue un aumento de hasta 1,6 cm. Estas cifras no concuerdan con los anuncios que realizan algunas clínicas privadas. Lógicamente, algunos cirujanos obtendrán mejores resultados que otros. El ligamento suspensorio tiene su propia misión, que es ayudar al pene a mantenerse hacia arriba durante la erección. Una vez seccionado ya no puede ejercer su soporte. Algunos pacientes llegan a obtener un leve aumento en la longitud del pene flácido tras la cirugía, pero en erección el tamaño sigue siendo el mismo, aunque el miembro no apunta hacia arriba sino... ¡hacia abajo!

Aumento del diámetro del pene: este tratamiento puede realizarse con un procedimiento de alargamiento o por sí solo. Existen dos técnicas que se emplean comúnmente:

  • Inyección de grasa liposuccionada de la pared abdominal o de las ingles, por debajo de la piel del surco del pene.
  • Injertos de la dermis (la capa de tejido bajo la superficie de la piel con abundante riego de sangre) Colocación, en el surco del pene, de injertos y de grasa de la región de las ingles o los muslos.

Los resultados tras la inyección de grasa liposuccionada pueden ser bastante decepcionantes. Cerca del 90% de la grasa puede desaparecer en un año. Los injertos parecen una solución mejor, pero no existen datos fiables publicados sobre resultados a largo plazo.

Complicaciones postquirúrgicas

Además del peligro de infección y hemorragia, cada tipo de operación presenta riesgos específicos. No hay que olvidar los típicos riesgos anestésicos y de posibles alergias que acompañan potencialmente a cualquier intervención quirúrgica.

Métodos de alargamiento

  • Escrotalización del pene; esto es, el pene parece surgir del escroto en lugar de hacerlo de la pared abdominal.
  • "Orejas de perro" a cada extremo de la cicatriz de la operación.
  • Desprendimiento de la piel empleada para aumentar la longitud del pene (pues dicha piel tiene un riego de sangre escaso y acaba muriendo, desprendiéndose y dejando una zona profunda y ulcerada).

Métodos de aumento del diámetro del pene

  • Disminución del diámetro debida a la reabsorción de la grasa.
  • Formación de nódulos cuando la grasa implantada no desaparece de modo uniforme. El pene puede quedar con un aspecto deforme y lleno de bultos irregulares de grasa.

Conclusiones

Hay personas verdaderamente obsesionadas con el tamaño de su pene que no pueden disfrutar de una vida sexual normal.

Los casos de tamaño anormal por causas congénitas pueden tratarse con cirugía aunque los resultados son impredecibles. Aun sin la cirugía, muchas personas son perfectamente capaces de mantener relaciones sexuales satisfactorias a pesar del reducido tamaño de su pene.

Los varones descontentos con el tamaño de su pene deberían pensárselo bien antes de recurrir a la cirugía cosmética, sobre todo cuando dicho tamaño se encuentra dentro de los valores considerados normales. Es más recomendable acudir a un terapeuta especializado en relaciones y cuestiones sexuales, quien podrá ofrecer asesoramiento y la ayuda apropiada. Son muchos los riesgos que se corren al intentar emplear la cirugía para tratar problemas de índole psicológica.

Cuando la cirugía es el único recurso de una persona para recuperar su autoestima y mejorar la imagen de sí mismo, al menos debería consultar a un cirujano experto de una clínica conocida y de prestigio. También le convendría informarse con detalle de los métodos que se ofertan, los resultados de las operaciones de ese cirujano y las posibles complicaciones de la intervención. No estaría de más acudir a otro profesional de prestigio para conocer un punto de vista alternativo.

Han proliferado muchas páginas en Internet que hacen énfasis en el aumento de pene, atrayendo a todo tipo de audiencia masculina. A pesar de esta publicidad, la eficacia de los procedimientos para el alargamiento de pene está aún por ser demostrada.

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