Síndrome de las piernas inquietas

Qué es el síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas es un conjunto de síntomas y signos caracterizado por la aparición de una serie de movimientos espontáneos y continuos de las piernas, asociados con parestesias (hormigueo o adormecimiento) desagradables. Estas sensaciones aparecen sólo durante el descanso y se alivian moviendo las piernas. Son frecuentes los trastornos del sueño y la asociación con movimientos involuntarios, en forma de sacudida, de las piernas durante el sueño.

La prevalencia de esta enfermedad es mucho mayor en mujeres que en hombres, prácticamente el doble.

Los síntomas leves se presentan en el 5 al 15% de la población general y suelen presentarse al menos dos veces por semana. La prevalencia de esta enfermedad es mucho mayor en mujeres que en hombres, prácticamente el doble, y se incrementa con la edad. También se ha descrito en los niños (aproximadamente en el 2% de los casos).

Causas

En la mayoría de casos el síndrome de las piernas inquietas es un trastorno idiopático o de causa desconocida, pero también puede asociarse con un amplio abanico de trastornos médicos subyacentes (deficiencia de hierro, uremia, diabetes mellitus, enfermedad reumática e insuficiencia venosa).

Diversos estudios sugieren una base genética de este problema de salud. También se ha visto que el embarazo parece ser un factor de riesgo para la aparición o empeoramiento de este trastorno.

¿Cómo se manifiesta?

La principal característica de este síndrome es un profundo malestar en las piernas que aparece sólo durante el descanso y se alivia con rapidez con el movimiento. Dichas molestias se localizan habitualmente por debajo de las rodillas a nivel profundo. La distribución es, a menudo, bilateral pero puede aparecer alguna asimetría y, en los casos graves, los brazos también pueden verse afectados.

Los pacientes describen estos síntomas de múltiples formas: hormigueo, picor, estiramiento, como si algo se estuviera arrastrando, etc., sensaciones que localizan en estructuras profundas de las piernas, más que superficialmente en la piel. Los síntomas habitualmente empeoran hacia el final del día y son máximos durante la noche apareciendo a los 15 a 30 minutos de acostarse.

En los casos más leves los pacientes se moverán de forma nerviosa, cambiarán de posición en la cama, darán patadas o masajearán sus piernas para buscar alivio. Los pacientes con síntomas más graves se verán obligados a salir de la cama y andar de un lado para otro para aliviar las molestias.

Los movimientos periódicos de la extremidad durante el sueño son movimientos de sacudida repentina de las piernas que habitualmente acompañan al síndrome de las piernas inquietas. El paciente generalmente no es consciente de estos movimientos. Estos movimientos aumentan con la edad y se identifican en la gran mayoría de pacientes con síndrome de las piernas inquietas durante las evaluaciones del sueño en el laboratorio.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de esta enfermedad a menudo se retrasa o no se realiza, especialmente cuando los síntomas son relativamente leves o inespecíficos. El diagnóstico se basa en los síntomas habituales en presencia de un examen neurológico normal.

Los pacientes con formas secundarias de la enfermedad debida a neuropatía periférica pueden presentar anomalías sensoriales y de los reflejos relacionadas.

El grupo internacional de estudio de las piernas inquietas propuso las siguientes características como criterios fundamentales para su diagnóstico: Un impulso para mover las piernas, generalmente acompañado o causado por sensaciones incómodas y desagradables en las piernas. Esas sensaciones se inician o empeoran durante periodos de descanso o inactividad como acostarse o sentarse y se alivian total o parcialmente con el movimiento como caminar o estirarse, al menos mientras la actividad continúa.

No es necesaria una polisomnografía en un laboratorio del sueño para el diagnóstico de esta enfermedad, aunque puede ayudar, especialmente cuando el síndrome de las piernas inquietas es resistente al tratamiento.

El diagnóstico diferencial se establece separando, en primer lugar, las formas primarias o idiopáticas de las secundarias a otras enfermedades como la deficiencia de hierro y la insuficiencia renal, entre otras.

¿Cómo se trata?

En los casos de anemia por deficiencia de hierro, el tratamiento inicial es con preparados de hierro para corregir ese déficit.

En los casos de síndrome de las piernas inquietas idiopático o de causa desconocida se han empleado con éxito fármacos como las benzodiacepinas, los agentes dopaminérgicos o, en casos resistentes, los opioides.

El tratamiento no farmacológico se recomienda en los casos de enfermedad intermitente o diaria. El tratamiento consiste en actividades para mantener despierta la mente (video juegos, crucigramas, etc.) y en evitar los factores agravantes como el café, la nicotina o el alcohol.

Los ejercicios de estiramiento de los músculos posteriores de la pierna pueden ser útiles antes de irse a dormir en pacientes con síntomas persistentes.

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