Psoriasis

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad cíclica y crónica de la piel. El alcance de esta enfermedad puede variar considerablemente, desde brotes benignos por los que la persona no llega a percibir que tiene psoriasis, hasta casos graves, que pueden impedir realizar una vida normal o, en última instancia, incluso provocar el fallecimiento del individuo.

Pueden contraer la psoriasis personas de todas las edades, pero los primeros brotes de la enfermedad suelen aparecer entre los 16 y 22 años, y entre los 50 y 60. "Psoriasis" viene del griego 'psora', que significa picor. Aproximadamente un 2% de la población tiene esta enfermedad en mayor o menor grado.

No es una enfermedad contagiosa.

De interés

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¿Cuáles son las causas de la psoriasis?

La psoriasis es hereditaria, aunque todavía no se ha descubierto la forma de transmisión de generación en generación. La tendencia a contraer la psoriasis viene predeterminada genéticamente, pero no siempre se manifiesta.

La exposición a ciertos factores, como la infección estreptocócica en la garganta, el alcohol, las medicinas o la irritación o traumatismos en la piel, puede causar un brote de esta enfermedad en personas que tengan esta predisposición genética.

Hay dos tipos principales de psoriasis:

  • Psoriasis vulgar (placas psoriásicas)
  • Psoriasis pustulosa

Estos dos tipos pueden dividirse en subgrupos según su gravedad, duración, localización corporal y forma de las lesiones.

Alrededor de un 6% de las personas que tienen psoriasis suele tener al mismo tiempo artritis psoriásica en las articulaciones. La artritis psoriásica se manifiesta inicialmente en los dedos de manos y pies, pero también es muy común en la columna vertebral.

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    ¿Cuáles son los síntomas de la psoriasis vulgar?

    La psoriasis vulgar es la variedad más frecuente. Los primeros síntomas de un brote son:

    • Manchas rojas planas o sobreelevadas (placas)
    • Las placas aumentan de tamaño y producen descamación
    • Las escamas superiores se desprenden en grandes cantidades, mientras que las escamas de las capas inferiores están firmemente adheridas.
    • Cuando se raspan las escamas se puede observar debajo un gran número de pequeños puntos sangrantes.
    • La psoriasis en las uñas normalmente se manifiesta con pequeñas depresiones y engrosamiento de las uñas. El brote puede ser tan grave que la uña se desprenda. Es frecuente observar también una pigmentación amarilla, que recibe el nombre de "mancha de aceite".
    • La psoriasis invertida se localiza en los pliegues de la piel (flexuras). Aparecen placas rojas acompañadas de picor en axilas, bajo los pechos y abdomen (en personas obesas), en ingles o nalgas. Las placas se infectan a menudo por un hongo llamado candida.
    • La psoriasis guttata es una variante especial que afecta principalmente a niños y adolescentes. Se manifiesta de forma aguda, como consecuencia de la infección estreptocócica de garganta. Aparecen placas eritematosas acompañadas de descamación, dispersas por todo el cuerpo (como si fueran gotas). En muchos casos, esta afección desaparece por sí sola tras varias semanas o varios meses.
    • La psoriasis en el cuero cabelludo puede ser difícil de distinguir de brotes agudos de otras enfermedades (como la costra láctea). Un brote de psoriasis en esta parte del cuerpo produce a menudo otras lesiones en la cara.

    ¿Cuáles son los síntomas de la psoriasis pustulosa?

    La psoriasis pustulosa es una variedad poco frecuente, y produce una inflamación tan grave, que además de las lesiones normales aparecen heridas o pústulas con líquido en la piel.

    La gravedad de esta afección tiene diferentes grados según su localización. En ocasiones, se sitúa en dedos de manos o pies, palmas y plantas o incluso se generaliza a toda la superficie corporal, poniendo en peligro la vida de la persona. Esto se debe al elevado número de proteínas y líquidos que se pierden y al riesgo de infección (al perder la piel la misión de defensa del organismo).

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    ¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecer psoriasis?

    Aquellas personas que tienen algún miembro de la familia con psoriasis, especialmente si están expuestos a estrés, alcohol, infecciones, tratamientos médicos o situaciones tensas como un divorcio, pérdida de un ser querido, cambio de casa, etc.

    ¿Qué pueden hacer las personas que sufren esta afección?

    Es importante aceptar que la psoriasis es una enfermedad crónica, que normalmente se caracteriza por la alternancia de unos períodos libres de enfermedad y otros con brotes.

    Si descubre que hay ciertos factores o situaciones que empeoran su psoriasis, intente evitarlas.

    Es importante saber que todos los grados de psoriasis pueden ser tratados. El tratamiento no es definitivo (no evita las recaídas), pero aporta una mejor calidad de vida.

    Aquellas personas con psoriasis son víctimas fáciles para los curanderos u otras medicinas alternativas que ofrecen curas milagrosas para esta enfermedad.

    ¿Cómo se diagnostica?

    El diagnóstico se suele hacer después de un examen exhaustivo de la piel. Si hubiera cualquier duda acerca del diagnóstico, el dermatólogo realizará una biopsia (toma de unos milímetros de piel), que posteriormente enviará a un especialista, para que lo examine con un microscopio.

    Expectativas para el futuro

    Algunas personas tienen brotes aislados mientras que otras están más o menos afectadas crónicamente.

    ¿Cuál es el tratamiento que se debe seguir?

    El paciente debe llevar a cabo el tratamiento en estrecha colaboración con el dermatólogo. Consiste en la utilización de diversos medicamentos locales y sistémicos, en función de la edad del paciente, estado de salud y naturaleza de la psoriasis que padezca.

    • Los tratamientos locales incluyen cremas y ungüentos que contienen breas, ditranol, derivados de la vitamina D (calcipotriol o tacalcitol) y corticoides. Los que contienen corticoides habitualmente se utilizan durante un periodo corto de tiempo. Cuando el cuero cabelludo está afectado, los productos se aplican en forma de loción.
    • En pacientes con una afectación cutánea extensa se utiliza fototerapia (ultravioleta B, abreviado UVB) y fotoquimioterapia (psoralenos con ultravioleta A, conocido como PUVA).
    • En casos graves o que no responden a tratamientos convencionales, se aplican tratamientos sistémicos (orales, subcutáneas, etc...) con ciclosporina, metrotexato o acitretin.
    • La mayoría de los afectados experimentan mejoría tras la exposición al sol.

    Continuamente se investigan posibles tratamientos que mejoren la respuesta y disminuyan los efectos secundarios de los ya existentes.

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