Prostatitis

¿Qué es la prostatitis?

La prostatitis es la inflamación de la próstata (una glándula situada bajo la vejiga que produce componentes del semen). Esta inflamación puede ser de comienzo brusco (prostatitis aguda) si se debe a una infección, o de larga evolución (prostatitis crónica), con recaídas frecuentes.

La prostatitis es la inflamación de la próstata, una glándula situada bajo la vejiga que produce componentes del semen.

Prostatitis aguda

Causada por una infección bacteriana, habitualmente asociada a propagación de la infección hacia la vejiga o la uretra.

¿Qué causa la prostatitis aguda?

La prostatitis aguda normalmente se asocia con una infección urinaria de la vejiga (80% de los casos producida por un germen que se denomina E. coli) o con las enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la gonorrea o la infección por Clamydia, Ureaplasma, o Trichomonas. Con menos frecuencia, puede ser producida por el bacilo tuberculoso, parásitos u hongos.

Saber más

Vea en nuestra sección 'Urología' otras enfermedades frecuentes:

¿Cuáles son los síntomas?

Suele existir escozor o quemazón al orinar, aumento de frecuencia de las micciones (tanto por la noche como por el día), dificultad para orinar, sensación de ganas de orinar al acabar de hacerlo o poco después, e incluso sangre en la orina (hematuria).

Puede haber incluso fiebre alta, con escalofríos y malestar general importante. Algunos hombres también padecen intensas molestias en la zona comprendida entre los testículos y el ano (periné). También puede darse la situación de que no puedan orinar temporalmente (retención urinaria) y puede haber supuración en el pene si existe una ETS.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Se puede hacer un cultivo a partir de la orina, de la sangre (si ha tenido fiebre alta) o del exudado de la uretra, con el fin de identificar al germen responsable. Se pueden obtener muestras de las secreciones de la próstata masajeando la próstata con un dedo desde el recto, pero esto no es nada recomendable en la fase aguda de la enfermedad. Esto no quiere decir que no haya que explorar esa zona con cuidado para hacer el diagnóstico.

Publicidad

¿Qué tratamiento debe utilizarse?

El tratamiento consiste en administrar el antibiótico adecuado, que debe iniciarse sin esperar al resultado de los cultivos, dada la repercusión que produce la enfermedad en el sujeto. Por su perfil, se pueden elegir inicialmente antibióticos como aminoglucósidos, quinolonas y cefalosporinas de tercera generación, por ejemplo, pudiendo modificarse según la respuesta. El tratamiento, aunque ya por vía oral, no debe mantenerse menos de 14 días.

Consultas al médico

Prostatitis crónica

Se ha observado un aumento del número de varones afectados, generalmente de entre 35 y 45 años, que tienen dolor genital o pélvico que persiste durante semanas o meses. Estos síntomas se deben a la inflamación crónica de la glándula de la próstata, que probablemente se deba a una infección anterior. No obstante, en menos del 10% de tales pacientes se encontrará una infección bacteriana, de forma que se suele usar el término síndrome del dolor pélvico crónico (SDPC), para aquellos casos donde no se detecta aquélla.

¿Qué provoca el SDPC?

Una infección crónica clara de la próstata es rara, y normalmente va asociada con una infección en otro lugar del tracto urinario.

Un estudio reciente sugiere que en la mayoría de los pacientes, es una consecuencia de la forma de vida moderna. Los tests psicológicos han demostrado unos resultados superiores a la media de casos de ansiedad, depresión e hipocondría en los hombres con SDPC. Otros estudios han encontrado anomalías físicas que pueden ser la causa del proceso inflamatorio o infeccioso: una presión excesiva en el esfínter uretral externo (responsable del control voluntario de la micción) y a veces, reflujo de orina en la glándula de la próstata desde la uretra (tubo urinario del pene).

Los episodios de empeoramiento pueden ser provocados por varios factores desencadenantes, como:

  • Infecciones urinarias o sexuales
  • Lesiones, especialmente durante las relaciones sexuales o en la práctica de deporte (sobre todo ciclismo)
  • Manipulación quirúrgica
  • Factores emocionales, como el estrés y la depresión.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor de pene, pélvico o rectal, a menudo un dolor intenso en la zona del periné, que es peor al sentarse.
  • Micción frecuente o incómoda
  • Dolor durante o después de la eyaculación
  • Eyaculación rápida, retrasada o insatisfactoria
  • Pocas veces, sangre en el semen (hemospermia), más probable si hay una infección.

¿Cómo realiza el diagnóstico el médico?

El examen rectal de la próstata puede producir incomodidad o dolor. Se deberá excluir la infección, mediante un examen de la orina. Un análisis de sangre puede revelar un ligero aumento del nivel del antígeno específico de la próstata (PSA), pero con frecuencia el examen y las pruebas son normales. Algunos urólogos utilizan el masaje prostático antes de obtener una muestra de orina y semen para su examen.

Publicidad

¿Qué tratamiento debe utilizarse?

La excesiva preocupación del paciente sobre éste y otros aspectos de su salud, hace más difícil el tratamiento del problema. Si el paciente espera una solución simple, a menudo es reacio a aceptar la naturaleza crónica del problema. Una explicación detallada de la naturaleza de la enfermedad puede resultar de gran ayuda. Por desgracia, ninguna intervención se ha mostrado eficaz.

Hay varias prácticas que pueden ser beneficiosas:

  • Evitar actividades que provoquen agravamiento del problema (especialmente algunas de tipo deportivo como el ciclismo).
  • Tomar baños "de asiento" con regularidad.
  • Actividad sexual reglada.

Con frecuencia, los antibióticos son útiles y normalmente se indican primero, incluso si no se ha encontrado una infección. Se deben usar fármacos que lleguen a los niveles adecuados en la próstata durante períodos suficientes, como mínimo un mes. Los fármacos más elegidos son las quinolonas, aunque también se usa mucho el cotrimoxazol. Si se asocia la Clamydia o el Ureaplasma a este problema, se deben utilizar otros fármacos, por ejemplo, las tetraciclinas.

Se pueden asociar antiinflamatorios al inicio del tratamiento, aunque esto está muy debatido.

Pueden ser útiles fármacos como los alfabloqueantes (alfuzosina, doxazosina, terazosina, tamsulosina), que relajan el área del cuello vesical y la zona de la uretra que transcurre rodeada por la próstata, y calman los espasmos. También se han propuesto otros fármacos, como el alopurinol y el finasteride, con unos mecanismos de acción diferentes a los anteriores.

El gran número de tratamientos que se usan probablemente refleja la falta de una única terapia realmente efectiva. Así pues están también:

  • Analgésicos y fármacos antiinflamatorios
  • Antiespasmódicos
  • Antidepresivos
  • Apoyo y orientación psicológicos
  • Extractos de polen
  • Termoterapia (tratamiento con calor)
  • Estimulación eléctrica transcutánea del nervio (TENS), una forma de aliviar el dolor mediante diminutas corrientes eléctricas que se aplican a la piel desde un pequeño generador de pulsaciones electrónico.

Muy raramente se acude al tratamiento quirúrgico para resolver el problema (resección transuretral de próstata).

En los últimos años, ha resurgido el interés por este trastorno. La mayor parte de los médicos optan por un enfoque global de los síntomas que tenga en cuenta todos los aspectos de la situación del paciente, para plantear el tratamiento oportuno.

.

¿Le ha parecido interesante?

11 votos, media: 4.27 sobre 5

Comparta en Redes Sociales