Pros y contras de la miel

Un pecado común al momento de poner a los alimentos bajo la lupa es el “nutricionismo”. Esa palabra nombra la tendencia a considerar cada cosa que comemos sólo como la suma de sus nutrientes individuales.

Pero esa forma de observar la comida no es del todo correcta, y en ella caen muchos profesionales y entusiastas de la nutrición. Pero lo cierto es que los alimentos siempre deben ser analizados como mucho más que la suma de sus elementos nutritivos que los componen.

Todo lo que se consume contiene muchas más sustancias, algunas conocidas y otras que aún son un misterio, y todas pueden afectar la salud de maneras que la ciencia aún no ha descubierto. Aquí repasaremos los pros y contras de la miel bajo ese punto de vista.

La miel es mucho más que fructosa líquida

Así como las frutas no son sólo pequeñas bolsas húmedas repletas de fructosa y las nueces no son cáscaras que encierran ácidos grasos omega-6, hay mucho más en la miel que fructosa.

Aunque tanto la fructosa como los ácidos grasos omega-6 han sido relacionados con problemas de salud cuando se los analiza de manera aislada, los alimentos reales que los contienen pueden tener un efecto totalmente diferente.

Así, la miel es considerada poco saludable en muchos círculos porque contiene fructosa. Pero este alimento encierra muchas más cosas que no deberían ser ignoradas tan fácilmente ante la mera mención de la fructosa.

Para empezar, la miel es un alimento que ha estado al alcance de la mano a lo largo de toda la historia de la evolución humana y aún puede ser obtenida de manera natural.

La miel ¿es o no beneficiosa?

La fabricación de la miel comienza con abejas recolectando néctar, líquidos ricos en azúcar provenientes de las plantas.

La transformación del néctar en miel se realiza en la colmena y constituye una actividad de grupo en la cual las abejas entran en un ciclo repetido de consumo, digestión y regurgitación (expulsión del tracto digestivo).

Unos cuantos ciclos de este proceso terminan dando a luz lo que conocemos como miel, pero la composición y las propiedades nutricionales dependen de la fuente del néctar y, por ende, de las que flores se encuentran en las cercanías de la colmena.

De acuerdo con datos nutricionales, una porción típica de miel contiene:

  • Un 82 % de azúcar por peso. La mitad de esa azúcar (40 % del peso total) es fructosa.
  • Apenas trazos pequeños de vitaminas y minerales, pero sí contiene varios antioxidantes (1).
  • Su contenido relativo de glucosa y fructosa puede variar considerablemente, y su índice glicémico tiene un rango que va de alto a bajo (2).

Estudios sobre la miel y su relación con factores de riesgo para la salud

Hay ciertos factores que pueden ser medidos en la sangre, y son potentes indicadores de salud y riesgo de enfermedad en el futuro. Colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre son particularmente importantes. Los diabéticos, por ejemplo, tienen problemas con todos estos factores.

En una prueba controlada realizada sobre 48 diabéticos, a quienes se les introdujo miel en la dieta durante ocho semanas lograron bajar su peso, triglicéridos y colesterol total, mientras que su colesterol HDL (el bueno) subió.

De todas maneras, el HbA1c (un marcador de los niveles de glucosa en sangre) también subió, lo cual es malo (2). Otro estudio realizado en sujetos tanto saludables como diabéticos e hiperlipidémicos reveló que:

  • La miel eleva el nivel de azúcar en sangre, pero lo hace menos que la dextrosa (glucosa) y la sacarosa (glucosa más fructosa).
  • La miel reduce la proteína c-reactiva (CRP), un indicador de inflamación.
  • La miel baja los niveles de colesterol LDL (el malo) y triglicéridos en sangre, y eleva el colesterol HDL. Además, reduce la homocisteína, otro indicador sanguíneo asociado con enfermedades.

Los antioxidantes de la miel

La miel sin refinar contiene varios antioxidantes que pueden tener importantes implicaciones en la salud. Hablando de manera general, los antioxidantes en la dieta están asociados con mejoras en la salud y menor riesgo de enfermedades.

Dos estudios realizados en humanos revelan que consumir miel de flores de alforfón (trigo sarraceno) aumenta el valor antioxidante de la sangre (3)

En ratas, la miel provoca menos stress oxidativo, triglicéridos más bajos y menos aumento de grasa que con el azúcar y la fructosa purificada (4)

Uso tópico de la miel

La miel puede tener propiedades medicinales aplicada directamente sobre la piel, matando bacterias (5)

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Es mejor elegir miel más oscura

Como ya se mencionó, la composición de la miel depende mucho del entorno en que las abejas cosecharon el néctar.

El contenido antioxidante de los diferentes tipos de miel puede variar hasta 20 veces. Pero, hablando de manera general, las mieles más oscuras, como las de flor de trigo sarraceno, son mejores que las variedades más claras.

¿Deberíamos consumir miel?

Eso es, por supuesto, una decisión personal. Y, como tantas otras preguntas en relación a la nutrición, depende de varios factores.

Si se es saludable y activo, y no hay necesidad de perder peso, consumir miel no causará ningún daño, e incluso parece ser bastante menos malo para la salud que el azúcar.

Resumiendo

La miel es rica en fructosa, lo cual es malo, pero es también rica en varios antioxidantes y eso es muy bueno. Es más saludable que el azúcar, y depende del individuo que la consuma determinar si es saludable o no.

Dra. Natalia Olivares, especialista en Nutrición. Nutrición Sin Más


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