Anticoncepción: preguntas y respuestas

Evitar el embarazo no deseado, un problema serio en los adolescentes

La posibilidad de quedarse embarazada sin desearlo sigue siendo un problema importante de la mujer hoy en día. Cuando la pareja es fértil, la posibilidad de quedarse embarazada tras una única relación sin anticonceptivos se cifra en torno al 8%.

Los preservativos tienen la enorme ventaja de ser la mejor prevención contra las enfermedades de transmisión sexual

A pesar de la gran disponibilidad de anticonceptivos que existe en nuestra sociedad y de las numerosas campañas informativas que han llevado adelante todo tipo de organismos públicos y privados, lo cierto es que nuestro país está a la cabeza en las estadísticas de embarazos no deseados en adolescentes, por ejemplo. Se calcula que sólo en la franja de los 15 a los 19 años se producen por año en España, aproximadamente, unas 18.000 gestaciones imprevistas.

En algunos países de nuestro entorno, como Gran Bretaña o Francia, en los que este problema es igualmente muy serio, se están adoptando todo tipo de soluciones con el decidido empeño de reducir las dimensiones del mismo. Las campañas y medidas de acción se centran principalmente en los adolescentes por ser estos los más desinformados en temas sexuales, lo cual se traduce en que son los principales afectados por este problema.

¿Qué hacer si el preservativo se rompe?

Los preservativos homologados disponibles en el mercado se fabrican bajo estrictos controles de calidad y seguridad, de acuerdo a las leyes sanitarias y de consumo de nuestro país. Estadísticamente la rotura es poco frecuente, menos del 2% de las veces, y menor aún (inferior al 1%) tras la eyaculación.

Si el preservativo se rompe lo ideal es acudir al centro de planificación familiar correspondiente para solicitar asesoramiento. En España existe al menos un centro de planificación familiar por cada área sanitaria, y en muchas comunidades autónomas suele haber uno coordinado con cada ambulatorio o centro de salud. Es importante hacerlo en un plazo inferior a las 72 horas para evitar que se establezca definitivamente un embarazo no deseado. Si no se puede acudir al centro de planificación familiar, un buen consejo es consultar de inmediato con el ginecólogo, o el médico de cabecera en su defecto.

Por último, si el tiempo pasa o no existe alternativa, también se puede acudir al servicio médico de urgencias del ambulatorio o centro de salud, al servicio de urgencias de una clínica privada o, excepcionalmente, incluso al de un hospital.

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¿Qué medios existen para evitar un embarazo no deseado tras un coito sin protección?

Las soluciones que puede proponer el especialista en cualquiera de los centros recomendados no son muchas, pero existe la posibilidad de tomar la píldora del día siguiente (siempre que no hayan transcurrido más de 72 horas). La píldora del día siguiente es un preparado hormonal con una baja dosis de progestágeno (un tipo de sustancia de efecto hormonal sexual femenino) que impide la anidación del óvulo fecundado (implantación) en el interior del útero. Por ello algunos médicos lo consideran un método claramente abortivo y pueden mostrar sus reservas a la hora de prescribirla. Sin embargo, la OMS no la considera así, por entender que un método abortivo es el que interrumpe un embarazo, y que si no ha habido implantación aquél no existe aún, por lo que no admite que se pueda hablar de aborto.

La píldora del día siguiente se administra en forma de dos comprimidos cada 12 horas; la primera se debe tomar lo antes posible, preferiblemente dentro de las primeras 24 horas, y la segunda a las 12 horas como mínimo, aunque la pauta más recomendada es la misma hora del día siguiente de haber tomado la primera. La píldora del día siguiente es un método postcoital de emergencia, es decir, una medicación en pastillas que se toma tras una relación sin protección en la que exista un riesgo importante de producirse un embarazo. Por ello no debe emplearse como un anticonceptivo más, de uso cotidiano, sino como un medio de evitar el embarazo cuando los métodos anticonceptivos recomendables han fallado previamente o no se han empleado.

La píldora del día siguiente presenta una gran eficacia a la hora de impedir el embarazo si se inicia el tratamiento dentro de los 72 horas siguientes al coito de riesgo. La eficacia de su acción disminuye sensiblemente a medida que pasan las horas si no se toma antes de que transcurran los tres días. Tiene pocos efectos secundarios, pero no es raro que pueda provocar náuseas y/o vómitos, cefalea, cansancio y/o malestar general.

Cuando han transcurrido más de 72 horas después de haber mantenido una relación sexual sin protección existe otra alternativa, consistente en la implantación de un dispositivo intrauterino (D.I.U.) por un ginecólogo. El dispositivo intrauterino tiene una acción similar a la de la píldora del día siguiente (aunque mediante otros mecanismos) por lo que también previene que el huevo fertilizado asiente en el útero, impidiendo así el embarazo. Suele estar fabricado de cobre o plata y su implantación por motivo de un coito de riesgo no se debe llevar a cabo si han pasado más de cinco días, no sólo porque a partir de esa fecha pueda no tener ya ninguna eficacia sino también porque podría favorecer un embarazo ectópico (embarazo anómalo fuera del útero). También es importante que el especialista lo coloque correctamente pues no es del todo eficaz si está mal colocado. Otras posibles complicaciones del D.I.U. son la enfermedad pélvica inflamatoria y la perforación del útero, con el consiguiente riesgo grave de infección diseminada por el abdomen (peritonitis) e incluso shock (cuadro de extrema gravedad con hipotensión seria que conduce a la muerte en cuestión de horas o incluso minutos).

No es recomendable el método del D.I.U. para evitar el embarazo en mujeres promiscuas por aumentar sensiblemente el riesgo de enfermedad pélvica inflamatoria.

¿Y si el preservativo se rompe estando con alguien que es seropositivo?

Hasta ahora el método de barrera más eficaz para la protección del sida y de otras enfermedades de transmisión sexual es sin lugar a dudas el preservativo. Si éste se rompe mientras se está realizando el acto sexual con una persona infectada con el virus del sida es imprescindible acudir al médico. El médico deberá pedir a las 8 a 10 semanas del contacto un análisis de sangre (serología viral) con el fin de detectar la presencia de anticuerpos contra el virus (es la respuesta del organismo frente a la infección) y comprobar así si se produjo el contagio. Este análisis conviene repetirlo a los seis meses para estar completamente seguro de que no hubo contagio, pues el cuerpo puede tardar todo ese tiempo en mostrar finalmente la evidencia del mismo.

¿Por qué los preservativos se rompen a veces?

En un escaso porcentaje de casos, una imperfección del preservativo puede ser la causa de la rotura, pero esto no es lo habitual. La rotura casi siempre se produce por el uso de preservativos mal conservados (caducados o deteriorados). Un uso excesivamente violento también puede ser lógicamente la razón. Es importante usar la talla correcta de preservativo; si es demasiado pequeño se romperá con mayor facilidad y si es demasiado grande puede salirse.

Si se utilizan lubricantes en el acto sexual deben ser basados en agua en lugar de los basados en aceites, ya que estos últimos pueden deteriorar el preservativo, con el consiguiente riesgo de rotura.

El preservativo debe ponerse a lo largo del pene con cuidado. Se tiene que enrollar de manera que cubra todo el miembro pero dejando un poco de espacio libre en el extremo final para el depósito del semen.

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¿Cuál es la anticoncepción más efectiva?

Los tipos de anticoncepción más eficaces son la píldora (anovulatorios orales) y los preservativos. La píldora anovulatoria diaria es efectiva en un 99% si se sigue bien el tratamiento recomendado y no se dan equívocos (una píldora diaria). Los preservativos son efectivos hasta en un 97% de los casos si se usan de forma correcta. Estos presentan la ventaja añadida de prevenir el contagio de casi todas las enfermedades de transmisión sexual, y entre ellas, de manera destacada, la infección por VIH (sida).

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