¿Podría el estrés estar frenando su régimen de adelgazar?

Mujer preocupada ante el ordenador

El estrés tiene muchos efectos extraños, e indeseables, en el organismo.

En esta sociedad en que la falta de tiempo es general, muchos de nosotros aceptamos como inevitable pasar buena parte de nuestra vida un tanto estresados. Pero, incluso sabiendo cómo nos afecta el estrés, no tenemos del todo claro del impacto a largo plazo que puede tener en la salud.

El estrés puede contribuir al insomnio, a engordar, a padecer problemas digestivos, a ansiedad, depresión y a infecciones frecuentes. Por si fuera poco, se ha asociado estrechamente al cáncer y a enfermedades cardiovasculares.

¿Qué pasa en el cuerpo cuando está sometido a estrés?

Para lidiar con el estrés, nuestro cuerpo dispone de las glándulas adrenales, justo sobre los riñones, que secretan las hormonas conocidas como “del estrés”, la principal de las cuales es el cortisol.

El cortisol es vital para mantenerse vivo: nos saca de la cama cada mañana, nos mantiene en marcha todo el día y nos capacita para apechugar con lo que nuestra vida diaria nos depara. Sin embargo, el tipo de estrés que muchos padecen puede calificarse de crónico. Es el que se experimenta durante semanas, meses e incluso años.

En casos así, las glándulas adrenales pueden no dar abasto para liberar todo el cortisol que requeriría el cuerpo. Y con el tiempo esto puede causar estragos en la salud.

¿Puede engordar el estrés?

Una reciente investigación muestra que un nivel elevado de cortisol puede hacernos ganar peso y hay muchas formas de que esto ocurra.

Almacenamos más grasa

Uno de los efectos del cortisol es que moviliza los triglicéridos (un tipo de grasa) de las células del cuerpo donde normalmente se encuentran y las recoloca en la grasa abdominal, en la cintura. Esta es a menudo la explicación de que, cuando está muy estresado y los niveles de cortisol están anormalmente altos, puede notar que se acumula más peso en la parte central del cuerpo. A esta grasa central se la denomina “grasa tóxica” porque se sabe que incrementa el riesgo de enfermedad cardíaca, ictus y diabetes.

Fuente con Donuts

Se desquilibra el azúcar en sangre

Otro impacto de los niveles de cortisol constantemente altos es que pueden causar la subida de la glucosa, suprimiendo el efecto de la insulina. Sin la insulina trabajando adecuadamente, la glucosa no puede entrar en las células donde es necesaria. ¿La consecuencia? Las células reclaman su energía y envían un SOS al cerebro pidiéndole combustible. El cerebro entonces activa las alarmas en forma de un hambre voraz, lo que puede llevar a comer de más. Además, el exceso de glucosa que permanece en la sangre puede asimilarse en forma de grasa corporal.

Tenemos más hambre, y más ansias por comer

Los niveles elevados de cortisol pueden también despertar ansias de comidas muy calóricas. Esta es la razón por la que, estando estresado, es frecuente picar o comer con fruición. Ciertos estudios muestran asociación directa entre el nivel de cortisol y la ingesta de calorías; y se piensa que el cortisol influye tanto en las hormonas del hambre como en las áreas del cerebro que estimulan el apetito.

¿Cómo evitar engordar a causa del estrés?

Cuando el cuerpo está sometido a estrés crónico, la mejor forma de evitar engordar es regulando los niveles de cortisol a través de la dieta y tratando de evitar el estrés.

Siga una dieta antiinflamatoria. El estrés crónico puede dar como resultado una inflamación global del cuerpo, lo que a su vez tiende a mantener elevado el cortisol. Con una dieta antiinflamatoria podría reducirse el nivel de cortisol. A continuación, algunas pistas para seguir este tipo de dieta:

  • Incremente el consumo de productos vegetales: Fruta, verduras, granos, frutos secos, semillas, legumbres…
  • Consuma más pescado azul, con buenas dosis de omega-3
  • Limite el alcohol (o... suprímalo)
  • Suprima las grasas trans, y limite el consumo de azúcar.

Cuidado también con el café. Demasiada cafeína pone a trabajar en exceso las glándulas adrenales lo que provoca su hiper-estimulación. Suprimir el desayuno y tomarse a cambio un café está desaconsejado, pues supone depender en cierta medida del café para seguir en marcha a lo largo del día.

Y ¿qué le parece algo de relajación, como yoga, meditación y ejercicios relacionados? Hay cada vez más pruebas de favorecen la reducción de los niveles de cortisol y estrés.

Finalmente, coma con cabeza. Antes de comer, pregúntese por qué va hacerlo. ¿Tiene realmente hambre? O ¿es que está cansado, ansioso o estresado?

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