Picaduras y agresiones marinas

Cada año, con la llegada del verano, las costas de nuestro país se llenan de bañistas ansiosos por aliviar los calores cerca del mar, en la playa.

El contacto con una medusa puede arruinar un día de playa. Y puede ser peligroso para un niño.

Un baño en el mar, qué duda cabe, supone casi siempre una experiencia placentera y un momento para descansar, relajarse y disfrutar de unas merecidas vacaciones estivales. Pero el mar también puede ser una fuente de peligro que, ocasionalmente, puede alterar nuestros planes y producirnos incomodidades, accidentes e incluso enfermedades.

Algunos de los animales que viven en los mares que rodean nuestro país tienen mecanismos de defensa o de caza que nos pueden causar lesiones si, accidentalmente, establecemos contacto con ellos. De este tema, picaduras y agresiones por animales marinos, es de lo que trata este artículo.

Brevemente describiremos, a continuación, los síntomas, los signos y el tratamiento de las lesiones producidas por las picaduras o agresiones de los animales marinos que más habitualmente podemos encontrarnos en los botiquines o centros sanitarios de nuestras playas y costas.

Picadura de medusa

La picadura de medusa mientras nos bañamos en el mar es, tal vez, el accidente marino más frecuente que podemos observar en nuestras playas.

Las medusas son animales que ocupan grandes extensiones de mar, viven habitualmente en alta mar y nadan en la superficie en distintas épocas del año (fundamentalmente en primavera). Son transportadas por las corrientes marinas, el viento y las mareas y, con frecuencia, aparecen en las costas, donde debido a que son transparentes, no son fácilmente detectadas o vistas hasta que entramos en contacto con ellas. En ocasiones, después de temporales en el mar, quedan varadas en la arena de la playa donde pueden ser pisadas inadvertidamente por los bañistas.

Cuando una persona entra en contacto con una medusa se produce una lesión en la piel que llamamos urticante, es decir, caracterizada como la urticaria por hinchazón, dolor e intenso picor y que, en algunos casos de hipersensibilidad, puede complicarse con una reacción alérgica o anafiláctica grave.

Así pues, la picadura de una medusa se manifiesta con dolor intenso, enrojecimiento e inflamación de la piel de la zona que puede mostrar la forma y el trayecto de los tentáculos de la medusa y que puede llegar a infectarse, acompañados de otros síntomas no específicos como dolor de cabeza y náuseas.

El tratamiento de este tipo de lesiones se lleva a cabo habitualmente en el propio puesto de socorro o botiquín de la playa y consiste, en primer lugar, en el lavado de la zona lesionada con agua de mar o agua salada, vinagre o zumo de limón para eliminar los tentáculos de la medusa. A continuación, se pueden poner compresas de agua fría para aliviar el escozor y picor de la zona y una crema tópica de corticoides que tiene poder antiinflamatorio y alivia el picor.

Sólo en casos más graves, el paciente deberá recibir tratamiento con otras medidas más específicas, fármacos antihistamínicos y corticoides, incluso intravenosos, y ser trasladado al hospital de referencia.

Lesiones por erizos de mar

Los erizos de mar son animales que están recubiertos en su totalidad por un sólido caparazón de placas endurecidas por calcio del que sobresalen abundantes púas o espinas. Viven en grandes colonias, refugiados en los huecos de las rocas, aunque también pueden esconderse en las arenas del fondo del mar.

Muy a menudo causan accidentes y lesiones (especialmente cuando de forma inadvertida los pisamos cuando vamos descalzos caminando por la playa o las rocas) poco graves, bien es cierto, pero muy molestas, con frecuencia extensas y que se pueden complicar fácilmente con infecciones. Las púas a menudo quedan incrustadas dentro de la herida de la piel y al intentar sacarlas se rompen con facilidad, lo que dificulta su extracción.

El tratamiento de estas lesiones consiste, en primera instancia, en la extracción de las púas que no estén totalmente clavadas para, en un segundo tiempo y ya en el botiquín de la playa o en un centro sanitario, curar las heridas para evitar la infección e intentar extraer las púas más inaccesibles o dificultosas, bien con pinzas bien con distintos emplastos que se han propuesto o, incluso, con una intervención quirúrgica si fuera preciso.

Rayas y peces araña

Son animales que viven medio enterrados en la arena próxima a la costa. No son animales agresivos pero, si accidentalmente los pisamos o cogemos al tocar la arena con las manos, se produce la picadura. También se observan estas lesiones en las manos de pescadores que los cogen del anzuelo sin protección alguna.

La picadura produce dolor, inflamación, sensación de calor local, pequeñas heridas incisas en el lugar de contacto, que sangran poco o nada, y un pequeño hematoma o colección de sangre en la zona de la picadura. La extremidad afectada puede hincharse, infectarse y hasta gangrenarse. Más raramente, se producen síntomas generales atribuidos al veneno de la raya, habiéndose descrito casos mortales.

El tratamiento consiste en el lavado de la herida para eliminar las espinas o tegumentos restantes. Posteriormente debemos sumergir la extremidad afecta en agua tibia e ir añadiendo progresivamente agua más caliente hasta el límite que la persona tolere, ya que la elevación de la temperatura inactiva el veneno o toxina que inocula el pez. Se pueden administrar analgésicos del tipo del paracetamol para aliviar el dolor y, posteriormente, frío local en la zona para disminuir la inflamación. En casos más graves será aconsejable remitir al paciente a un centro sanitario.

Prevención

La prevención es siempre el mejor remedio y la mejor protección de uno mismo y de los demás, especialmente cuando uno se baña en aguas que no conoce o que no controla. Es conveniente pensar que en el mar el peligro siempre está al acecho.

Es interesante pues informarse de la presencia de medusas en la playa en que nos encontremos, preguntando a los socorristas de la playa o en el puesto sanitario correspondiente. En el caso de los erizos de mar, conviene evitar el paso por zonas rocosas o en cualquier caso, utilizar calzado adecuado y guantes si se van a coger cangrejos, mejillones u otros animales.

Por último, en el caso de las rayas y los peces araña conviene también informarse de la existencia de animales marinos peligrosos en la primera visita a la playa, así como adoptar medidas de protección adecuadas como el uso de calzado en las zonas donde abunden estos animales.

Con estas sencillas medidas preventivas evitaremos muchas veces ver arruinada nuestra placentera jornada de playa.

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