Nariz y rinoplastia

¿Qué es la rinoplastia?

La rinoplastia es una intervención quirúrgica en la que se modifica la forma y tamaño de la nariz, siendo probablemente el procedimiento quirúrgico más frecuente en cirugía plástica, y sin duda, el más complejo.

¿Por qué razones se reconstruye una nariz?

Por razones estéticas

La duración de la operación es muy variable dependiendo de la técnica empleada y del tipo de deformidad.

Existen parecidos dentro de una familia, pero no hay dos narices iguales. Los factores raciales influyen en las características de la nariz, encontrando diferencias de tamaño y forma entre los individuos de las distintas razas. En algunos casos, una nariz de aspecto poco estético puede afectar a las relaciones sociales del individuo, sobre todo en los trabajos que impliquen una relación con el público.

Por razones funcionales

Los traumatismos (agresiones, deportivos, laborales, accidentes de tráfico, etc.) pueden conllevar numerosas deformaciones. Las desviaciones y sobre todo las obstrucciones, pueden provocar infecciones de repetición (sinusitis, rinitis, otitis, etc.). Sin olvidar los ronquidos.

¿Cómo se decide la intervención?

  • La consulta debe establecer el entendimiento indispensable entre el cirujano y el futuro operado.
  • La rinoplastia estética debe ser un requerimiento personal, sin influencias externas, preciso en cuanto a las deformaciones que se quieren corregir y al resultado esperado.
  • La rinoplastia por razones funcionales debe realizarse cuando el cirujano, tras evaluar al paciente, considera que una intervención quirúrgica puede mejorar sus problemas.
  • Pueden mostrarse ejemplos fotográficos de casos parecidos, que facilitarán la comprensión por parte del paciente del procedimiento a emplear.

¿Qué hay que hacer antes de la intervención?

Antes de la intervención:

  • Si el paciente decide operarse, debe planificarse su caso realizando varias fotografías de la nariz desde distintos puntos de vista (de frente, de lado, desde abajo, etc.)
  • A continuación se evaluará la estética facial del paciente en conjunto, y se planificará la técnica quirúrgica que se empleará.
  • Además, se realizará un estudio preoperatorio con análisis sanguíneo y cardiovascular, así como la indispensable consulta anestésica, con el fin de detectar cualquier posible contraindicación de cara a la intervención.

¿En qué consiste la intervención?

La duración de la operación es muy variable dependiendo de la complejidad de la técnica quirúrgica empleada y del tipo de deformidad presente en el paciente; la anestesia suele ser general, siendo local (paciente despierto) en casos seleccionados.

  • Las incisiones se hace por dentro de las narinas (zona pilosa por la que entra el aire a las fosas nasales), complementadas o no, según la técnica empleada, con incisiones externas.
  • Después de despegar la piel y mucosas, el cirujano aísla las estructuras que desea modificar y las remodela para obtener el resultado deseado. Sitúa el tabique en el eje de la nariz o retira parte de éste, permitiendo una buena entrada de aire en ambas fosas nasales.
  • Si el paciente presenta una nariz ancha, o con excesivo caballete, pueden modificarse estrechando los huesos nasales o limando las prominencias óseas. Las narices pequeñas pueden aumentarse con implantes de materiales como cartílago de tabique, de costilla, o hueso de distintas localizaciones.
  • Después se procede a cerrar las incisiones con hilo que puede ser reabsorbible (no precisa retirada ) o no.
  • Se suele colocar a continuación gasa impregnada en antibiótico en ambas fosas nasales y una escayola protectora nasal. Las gasas se suelen retiran a los tres días y la escayola nasal entre el octavo y décimo día.

¿Qué sucede tras la intervención?

El resultado debe estimarse tras varias semanas o meses de la operación, y suele ser favorable si ha habido una buena planificación. Se desaconseja vivamente cualquier traumatismo o presión por mínimos que sean, tal como llevar gafas (se aconsejan las lentillas) o dormir de costado o sobre el abdomen. Se debe evitar la exposición solar por un mínimo de un mes y medio o dos meses tras la operación. Es aconsejable visitar al cirujano según sus indicaciones, por si fuese necesario algún retoque quirúrgico posterior, o descubrir y tratar rápidamente alguna complicación.

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