Lo que hay que saber sobre la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

Qué es fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad febril, provocada por un virus (vFHCC) del género Nairovirus. Se transmite por artrópodos, primariamente por la picadura de garrapatas duras (Ixodoidea), y aunque se ha encontrado en numerosas especies de garrapatas, tiene como principal causante la garrapata Hyalomma marginatum.

Mordedura de una garrapata

Tras el dengue, se considera que la FHCC es la arbovirosis con distribución más amplia ya que la FHCC está presente en África, Asia y Europa. Se denomina de Crimea-Congo por haberse descrito en esas zonas geográficas a mediados del siglo XX.

Cómo se contagia

Además de la picadura de la garrapata, se puede adquirir la infección mediante el contacto con carne fresca contaminada, bebiendo leche fresca (sin pasteurizar o uperisar) procedente de animales infectados.

Secundariamente, o en un entorno sanitario por la manipulación de materiales y líquidos biológicos como sangre, vómitos o heces contaminados procedentes de enfermos que han desarrollado la FHCC.

Síntomas y pronóstico de la infección

La mayor parte de las veces que una garrapata infectada pica a alguien no provoca síntomas. Es más, es muy posible que ni siquiera sea consciente de la picadura, ya que más de la mitad de los pacientes que han sido picados por garrapatas no son conscientes de este hecho.

Los signos y síntomas más frecuentes son inespecíficos. Los pacientes pueden desarrollar fiebre que puede ser elevada, cefalea, cansancio y dolor muscular, que desaparecen en días-semanas. No obstante, se estima que en el peor escenario, una de cada 5 personas desarrolla el cuadro clínico de fiebre hemorrágica.

Tras un periodo de incubación (tiempo que pasa entre que el paciente es picado por la garrapata y desarrolla los primeros síntomas), que suele oscilar entre 3 y 7 días, el paciente desarrolla un cuadro inespecífico consistente en los síntomas citados y manifestaciones digestivas en forma de nauseas, vómitos y diarrea, que suele durar entre 1 y 7 días.

Figura: (A) larva alimentada y sin alimentar, (B) ninfas, (C) adulto macho (D) adulto hembra engordada (E) hembra alimentándose sobre un paciente.

En esta fase denominada pre-hemorrágica se puede observar un descenso importante en las plaquetas, disminución de leucocitos y elevación de las transaminasas hepáticas. Esta fase, que suele ser de corta duración, da lugar a la denominada fase hemorrágica caracterizada por la aparición de petequias/equimosis en piel y mucosas, que se pueden acompañar de sangrado digestivo (hematemesis y melenas) y deterioro del nivel de conciencia en función de la afectación de otros órganos y sistemas.

En esta fase el descenso de plaquetas es más acusado y también suele existir mayor grado de afectación hepática, sobreviniendo la muerte en pocos días en los casos de desenlace fatal.

Los afectados que sobreviven entran en el periodo de convalecencia, en el que suele existir taquicardia, dificultad respiratoria, astenia intensa, pérdida de memoria, en otras, que puede persistir durante largos periodos de tiempo. La mortalidad en los casos de desarrollo de fiebre hemorrágica se sitúa en torno al 30%, con un rango que oscila entre el 10 y el 90%.

Más sobre garrapatas

Cómo se diagnostica

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica. En el caso de que el paciente que haya sido picado o tenga la posibilidad de haber sido picado por garrapatas presente fiebre (en un entorno en el que el virus está presente, como es el caso de España), hace aconsejable que se realice un análisis de sangre (hemograma y enzimas hepáticos).

En función del resultado se orientarán las posibles causas y se realizarán pruebas específicas, que van desde la determinación de pruebas para la detección de anticuerpos a la realización de pruebas moleculares como la PCR o el cultivo. En el caso de la FHCC lo más rentable (sensible y específico) es realizar una PCR (prueba de reacción de cadena de polimerasa) en los primeros días, tras la aparición de los primeros síntomas. En todo caso, unas pruebas específicas negativas no excluyen definitivamente que nos encontremos ante una FHCC y las manifestaciones clínicas deben ser las que guíen las actuaciones del personal sanitario.

Cómo prevenirla

La mejor forma de prevenir la FHCC y cualquier enfermedad transmitida por garrapatas es evitar las picaduras de estos artrópodos. Habitualmente las garrapatas se encuentran esperando en la hierba alta a que pase un animal (incluidas humanos) y si pasamos por esa zona la garrapata se puede adherir al cuerpo, buscar una zona en la que anclar sus piezas bucales y alimentarse de nosotros.

Para evitar la picadura, cuando vamos a pasear o trabajamos en zonas en que hay una población importante de garrapatas, debemos de llevar ropa adecuada que cubra la mayor parte del cuerpo. Se debe llevar pantalón largo introducido dentro los calcetines/polainas o del calzado.

Aunque la ropa oscura atrae menos a las garrapatas, es aconsejable llevar ropa clara, ya que así podemos observar la garrapata encima de la ropa y retirarla antes de que nos pique. Puede ser útil rociar la ropa con repelentes, aunque esta medida no se ha mostrado muy eficaz en algunos estudios.

Una medida importante que puede evitar la transmisión de agentes infecciosos es la búsqueda de los artrópodos tras las salidas al campo. En algunas enfermedades transmitidas por garrapatas es necesario que transcurran horas para que se transmitan los agentes patógenos. Si revisamos el cuerpo y nos encontramos una garrapata y la retiramos correctamente de forma precoz (lo antes posible) podemos evitar la transmisión. En ningún caso debemos manipularlas o rociarlas con gasolina, aceite u otros productos. La correcta forma de extraer la garrapata es mediante pinzas que se introduzcan entre la cabeza y la piel de la persona y haciendo una tracción firme y mantenida en ángulo recto suelen desprenderse sin problemas.

Con todo, la forma más segura de extraerlas es acudiendo al Centro de Salud más cercano, donde la extraerán con seguridad.

Tratamiento

No hay un tratamiento que se haya mostrado eficaz en el 100% de los casos. Lo más importante son las medidas de soporte en las unidades de hospitalización dedicadas al tratamiento y control de este tipo de pacientes. En algunos pacientes la ribavirina (agente antiviral) se ha mostrado eficaz.

Siempre se debe contemplar la posibilidad de que exista co-infección por otros agentes transmitidos por garrapatas que pueden agravar el cuadro clínico, para lo que puede existir un tratamiento antibiótico (normalmente doxiciclina).

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