Bebés: el llanto

El constante sonido del llanto del recién nacido es una señal de sufrimiento que atrae la atención sobre el niño, ya que genera mucha ansiedad en los padres o en los cuidadores.

Muchas veces el llanto se detiene al tomar al niño en brazos.

El llanto de los niños resulta molesto al oído y muchos padres no son capaces de oír llorar a sus hijos durante mucho tiempo seguido, por lo que este hecho constituye un motivo frecuente de consulta en Atención Primaria.

Significado del llanto

El llanto es uno de los aspectos más importantes de la personalidad humana y es el único modo con que el niño puede expresar su estado de ánimo. Por tanto, como primera premisa hay que entender que el llanto es el lenguaje del recién nacido y la única forma que tiene para comunicarse con su entorno.

La segunda idea que debe quedar clara es que los niños no lloran porque sí, sin razón. Es necesario hacer un esfuerzo racional de comprensión para entender qué es lo que necesita el niño, sin caer en el tópico de que si un niño llora es porque tiene hambre. Éste es el error más frecuente de los padres primerizos.

Ante un recién nacido llorando lo primero que hay que preguntarse es si la causa es fisiológica, y por tanto fácil de resolver, o por el contrario es patológica y será necesario consultar con el pediatra.

Ritmo del llanto normal del niño

El llanto en un lactante normal sigue un patrón característicamente rítmico. Cada “unidad de llanto” consiste en llanto seguido de un breve sonido inspiratorio.

La primera serie rítmica de llanto se observa en el recién nacido durante la primera media hora de vida, y a partir de entonces se hace más variable.

El llanto no es uniforme, sino que muestra un ritmo circadiano desde las primeras semanas. Así, los primeros cuatro meses se caracterizan por episodios de llanto predominantemente vespertino y nocturno. A los nueve meses el llanto es más bien nocturno.

Intensidad y periodicidad del llanto

A medida que el niño crece el llanto lo hace con la misma intensidad, alcanzando su punto más elevado entre las 6-8 semanas de vida, seguido de un rápido descenso.

A los dos meses los bebés lloran una media de aproximadamente 2-2,5 horas diarias. En el primer trimestre, solo un 30% de niños llora una media de tres horas al día, bajando el porcentaje entre un 7% y un 10% en el segundo trimestre.

El origen del llanto de los niños más mayores puede distinguirse con mayor claridad, ya que son más capaces de expresar la procedencia del llanto.

Causas fisiológicas (no patológicas) de llanto en el recién nacido

La mayoría de las causas de llanto son evidentes para los padres, por lo que no suelen ser motivo de consulta. De todas maneras, no siempre somos capaces de diferenciar la causa, aun cuando el niño no sufra una enfermedad.

Los motivos más frecuentes son:

Sensación de hambre o sed

Es el motivo más frecuente de llanto, pero hay que saber que el recién nacido presenta un “reflejo de succión”, por lo que chupará cualquier cosa que se le lleve a la boca como si tuviera mucha hambre; esto no significa por tanto que se quede con hambre. Si tras la toma el niño duerme plácidamente lo lógico es que haya tomado el alimento necesario y sólo llorará por hambre al cabo de 2-3 horas. Si por el contrario el niño toma poca cantidad, no se quedará tranquilo inmediatamente tras la toma y seguirá requiriendo leche.

Mala alimentación

El llanto puede ser causa de una hiperconcentración de la leche o de la alimentación complementaria, o por un exceso de sal en las papillas. Una mala elaboración del biberón (demasiada leche en polvo y poco agua) le provocarán sed al niño y otras alteraciones, como diarrea osmótica o deshidratación.

Aires o gases en exceso

Siempre se deberá procurar que el niño expulse los aires que ha ingerido durante la toma. Aun en los casos más cuidadosos esto no siempre se consigue y provoca que al final del día en niño presente el típico cólico del lactante. Se facilitará su mejoría realizando masajes circulares en el abdomen y flexionando las piernas hacia el ombligo.

Soledad

Esto es raro en los primeros meses de vida, pero a partir del segundo semestre el niño comienza a tomar conciencia de su entorno y experimenta lo que se ha denominado “ansiedad de separación”, requiriendo la presencia de sus padres.

Deseo de ser tomado en brazos

Normalmente este llanto se calma al coger al niño en brazos. Pueden expresar este deseo muy precozmente y no es aconsejable dejarles llorar pensando que adquirirán malos hábitos.

Miedo a la oscuridad

Aparece en niños más mayores, al acostarlos. En ocasiones los niños dejan de llorar dejando una luz encendida.

Fatiga o cansancio

Cuando han sido manipulados en exceso o hay un ambiente ruidoso algunos bebés están tan activos que les cuesta dormirse al final del día.

Exceso de ropa o poca ropa

Si el niño lleva demasiada o muy poca ropa puede ser que llore porque tenga calor o porque, por el contrario, tenga frío.

Pañales mojados

El llanto de un niño también puede ser debido a que el pañal está mojado y le molesta.

Ropa de lana, nylon o fibras artificiales

El uso de ropa o prendas de lana o contacto con fibras de nylon u otras fibras artificiales, pueden provocar picor y sensación de malestar.

Dolor dental

Cuando sale algún diente o cuando se están formando pueden provocar dolor. Normalmente se asocia a babeo excesivo y suele calmar con analgésicos (paracetamol), si el médico lo estima adecuado, o con algún mordedor que le calme la sensación de desasosiego.

Otras causas

Ambiente ruidoso, discusiones a su alrededor, el ladrido de un perro, una melodía, cuando se les desnuda, caras extrañas, movimientos bruscos, retraso en la hora de la comida, etc.

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Causas patológicas de llanto

El llanto patológico suele ser continuo y no va precedido de gemidos. Suele ser un llanto más estridente que llama la atención de los padres al notar que es diferente del llanto habitual. Por eso siempre debemos hacer caso a las personas que conocen al niño ya que pueden percibir una situación anormal. Se deberá valorar si son crisis repetidas de llanto o son aisladas. En el primer caso si afectan o no al crecimiento y desarrollo del niño.

Las causas de llanto patológico pueden ser múltiples y siempre se debe consultar con el pediatra, que se encargará del diagnóstico y tratamiento apropiado, realizando una adecuada exploración clínica que incluirá la temperatura, otoscopia, tacto rectal o clínica meningea.

El niño llorón

Sin embargo, siempre existe un pequeño porcentaje de niños que lloran sin causa aparente. Son niños que no tienen una causa objetiva (ni patológica ni no patológica) que explique su conducta.

El llanto no se detiene con frecuencia al tomar al niño en brazos, y todas las técnicas empleadas para calmarlos resultan ineficaces.

Es importante asesorar a los padres acerca de las causas de llanto normal y de esta forma intentar aliviar el sentimiento de culpa y disminuir las preocupaciones de los padres al respecto. Pero parte de la inquietud causada por el llanto no puede suprimirse mediante el razonamiento lógico.

En estos casos, es necesario que los padres descansen del llanto para poder afrontar de manera adecuada su propia inquietud, ya que la fatiga, el escaso descanso y la tensión pueden provocar una respuesta paterna inadecuada al llanto del niño, como puede ser dejarle solo en casa o incluso provocar malos tratos.

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