Juegos en la infancia

El origen de los juguetes

Es difícil determinar el origen de los juguetes. Ya en el antiguo Imperio Romano, los niños se entretenían con muñecas de marfil y con tabas.

El juego poco a poco favorece el desarrollo motor y el intelectual del niño.

La revolución industrial y las nuevas tecnologías han dado un giro de 180º al concepto de juguete, ya que la producción de la industria juguetera ha evolucionado desde los carritos artesanales de madera y las muñecas de trapo a modernos videojuegos cada vez más sofisticados, muñecas parlantes que emulan los comportamientos de los bebés o coches con control remoto.

Importancia de los juguetes en la infancia

El juego es la actividad principal que realiza el niño pequeño. A través del juego el niño crece, se desarrolla y vive.

El juego no sólo es un entretenimiento, sino que a través del juego el niño aprende a resolver problemas y contribuye tanto a su desarrollo psicomotriz como intelectual.

El bebé comienza a jugar de forma instintiva y sin finalidad, pero con el juego explora, y empieza a conocer, el mundo que le rodea. Poco a poco el juego se convierte en algo más complejo, en un instrumento que le ayuda a resolver problemas y a conocer mejor y manipular todo aquello que tiene alrededor.

El juego como aprendizaje

Inicialmente la primera finalidad del juego es meramente lúdica: entretener y divertir.

Pero poco a poco lo lúdico favorece el desarrollo motor (correr, saltar, caminar, manipular objetos) y el intelectual (el niño va repitiendo las acciones de forma lógica, lo que le ayuda a conseguir sus objetivos).

Por ello es importante elegir de forma adecuada el juguete que mejor de adapta a la edad del niño para favorecer su correcto desarrollo.

La elección del juguete debe ser individualizada, pues si por ejemplo le ofrecemos a un niño pequeño un juguete complicado no le sacará partido, mientras que si a otro niño más adelantado le ofrecemos un juguete más simple o uno que ya domina se aburrirá y lo dejará de lado.

Para elegir el juguete más adecuado debemos tener en cuenta dos cosas:

  • Las medidas generales de seguridad e higiene del juguete.
  • Que dicho juguete vaya a estimular y enriquecer al niño, al mismo tiempo que contribuya a su aprendizaje.

Medidas de seguridad básicas

En todo juguete que compremos a nuestros hijos debemos siempre tener en cuenta las medidas básicas de seguridad del mismo, sobre todo si los niños son pequeños:

El juguete no debe tener:

  • Piezas pequeñas
  • Pedazos que se puedan separar o astillar
  • Bordes afilados o aristas
  • Bordes sueltos o flojos
  • Partes que se puedan romper
  • Si tiene pilas, deben estar aseguradas
  • Si deben enchufarse a la red, que no produzcan calambres.

El material debe ser:

  • No tóxico (no debe llevar plomo o cadmio)
  • No inflamable y resistente al fuego
  • Liviano
  • Realizado de un tejido que no genere pelusas que puedan ingerir
  • Lavables.

¿Juego o juguetes?

Antes de comprar un juguete a nuestro hijo debemos tener en cuenta algo básico, y es que “el juego es la razón de los juguetes”, es decir que el juguete es el instrumento que el niño utiliza para llevar a cabo su actividad lúdica.

El juguete siempre debe fomentar la imaginación del niño, para que de verdad estimule el aprendizaje y el desarrollo infantil. De esta forma cualquier cosa puede convertirse en un juguete: un bote de plástico, una caja de cartón, etc.

No por comprar un juguete más complicado, más sofisticado o más caro vamos a mejorar el desarrollo del niño.

El juguete nunca debe ser ni muy complicado ni muy delicado. El niño debe desarrollar su inteligencia e imaginación, y debe poder manipularlo sin miedo a romperlo.

Elección de los juguetes

Vamos a diferenciar entre los niños menores de un año, a los que nosotros elegiremos los juguetes que sean más apropiados a su desarrollo, y los niños mayores que tienen ya conciencia y capacidad de elección de lo que más les gusta.

De 0 a 2 años

Los juguetes más apropiados serán aquellos que favorezcan la coordinación motora, el dominio espacial y que ayuden a desarrollar los sentidos.

Deben incorporar distintas texturas, colores vivos, sonidos y luz.

Deben poder chuparse, morderse, aplastarse, arrastrarse, con piezas grandes que se puedan meter y sacar y que incorporen melodías.

Recién nacido

Sonajeros de colores brillantes, colgantes y móviles de cuna y carrito, muñecos con telas de diferentes texturas.

3 a 6 meses

Paneles de espejos y diferentes actividades, gimnasios de alfombra, libros blandos, sonajeros de argolla.

De 6 a 9 meses

Cajitas musicales con movimientos, juguetes con ruedecitas, juguetes con cuerda para arrastrar, pelotas de diferentes grosores.

De 9 a 12 meses

Muñecos con movimiento, libros de cartón con dibujos grandes, cubos para apilar, cuentos de plástico o tela, juegos que imiten sonidos de animales, juguetes con llaves y cerraduras.

De 12 a 18 meses

Arrastres, juguetes para martillear, instrumentos musicales, bloques grandes para construir, conos con aros apilables, encastres sencillos, rompecabezas de una o dos partes, masa no tóxica.

De 2 a 16 años

Dos años

Los niños comienzan a imitar y tienen capacidad de representación simbólica. Imitan comportamientos y para ellos el juego es una forma de liberar tensiones.

Prefieren juegos que les ayuden a desarrollar situaciones imaginarias y a fomentar el simbolismo y la fabulación.

Se recomiendan coches, trenes, carretillas, camiones, herramientas, cubos, palas, rastrillos, moldes, muñecas, teléfonos, cunas, cochecillos, pinturas y arcilla.

De 3 a 6 años

Comienzan a relacionarse con otros niños y los implican en sus juegos.

Se recomiendan triciclos, patines, columpios, juegos domésticos, zoos, tiendas, granjas, garajes, herramientas, muñecas y construcciones. Comienzan a gustarles los juegos de mesa: puzzles, rompecabezas, etc.

De 6 a 9 años

A partir de los 6 años comienzan a competir con sus amigos.

Los juguetes necesitan incorporar algo de ejercicio físico que les ayude a liberar tensiones, siempre que se favorezca su habilidad, atención, capacidad creadora, destreza e imaginación.

Se recomiendan bicicletas, patines, construcciones, juegos de letras, yoyós, costuras, marionetas, juegos de mesa y rompecabezas.

De 9 a 12 años

Se recomiendan juegos de química, electricidad, microscopios, construcciones, mecanos a motor, cometas, coleccionismos de sellos, monedas, mariposas, minerales, etc.

Los mayores de 12 años

Se deben estimular las aficiones que hayan adquirido durante la niñez, pues comienza a construirse la identidad personal. Se puede fomentar su personalidad con libros, música, ropa y videojuegos.

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Videojuegos y ordenadores en la infancia

El ordenador personal (PC) es cada vez más importante en la sociedad en que vivimos. Es una forma de acceso a la cultura, por lo que puede ser bueno para facilitar a los niños el conocimiento acerca del mundo que les rodea. A los niños y adolescentes les suele gustar mucho el uso del ordenador tanto en casa como en la escuela.

La obligación de los padres es facilitar a los niños su utilización, siempre evitando un uso indeseable.

El PC puede tener múltiples utilidades: puede ser un juego, una herramienta que le ayude a realizar sus deberes del colegio o un compañero de juego.

En la edad escolar los niños tienen la capacidad y conocimiento necesario para dominar programas de ordenador de cierta complejidad, tanto instrumentales como los de juego.

Los juegos a esta edad son muy atractivos y a ellos se dirigen casi todos los videojuegos del mercado.

Los padres son los que deben seleccionar el tipo de programas que el niño debe utilizar, así como el tiempo que dedica a ellos. Este control desde el principio es básico y fundamental para evitar conductas adictivas al ordenador y a los videojuegos. Además, no es recomendable que los niños tengan la televisión en la habitación y la limitación debe ser tanto horaria como de contenidos.

Respecto a este punto es importante controlar y seleccionar el contenido de los juegos que utilizan nuestros hijos. Se ha comprobado que muchos de estos juegos contienen representaciones de violencia (combates, guerra, muerte) que causan o fomentan comportamientos agresivos o violentos en los niños y adolescentes que los utilizan.

Es importante que los padres ayuden a sus hijos a entender el juego de acuerdo con los valores sociales que ellos desean inculcarles. De esta forma los niños aprenderán a diferenciar lo real de lo irreal.

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