Áreas de Salud
Enciclopedia
Noticias
Servicios de Salud
Publicidad

Insuficiencia renal (uremia o hiperazoemia)

¿Qué es la insuficiencia renal?

La función de los riñones consiste, entre otras cosas, en eliminar los productos de desecho resultantes del metabolismo. Uno de estos productos, derivado del metabolismo de las proteínas, es la urea.

Cuando disminuye la función de los riñones, comienzan a acumularse en el organismo productos nitrogenados derivados de este metabolismo proteico. Esta acumulación recibe el nombre de hiperazoemia (ázoe: nitrógeno). Esta hiperazoemia inicialmente es asintomática, pero si la disminución de la función renal progresa llega un momento en que aparecen los síntomas clínicos que veremos más adelante. Entonces es cuando hablamos de uremia (de ahí que se denomine clínica urémica o paciente urémico), ya que la mayoría de los síntomas que aparecen son derivados del aumento de urea en sangre.

¿Cuál es la causa de la insuficiencia renal?

La insuficiencia renal puede ser aguda (se establece en días, semanas o meses) o crónica (se desarrolla lentamente a lo largo de varios años).

Insuficiencia renal aguda

Existen tres posibilidades:

  • Que el origen esté en un trastorno previo al riñón; en definitiva, que la cantidad de sangre que llega a los riñones disminuya. Esto puede ser por múltiples causas: hemorragia importante, deshidratación, disminución importante de la tensión arterial, etc. Si el problema inicial se prolonga suficientemente en el tiempo puede dar lugar a una lesión renal permanente.
  • Que el origen esté en un trastorno posterior al riñón, como por ejemplo una obstrucción repentina de los conductos de eliminación de la orina. Las causas más frecuentes son los problemas de próstata y los cálculos (piedras en el riñón).
  • Que el origen esté en el propio riñón, ejemplos de lo cual son los efectos de algunos fármacos que pueden ocasionar insuficiencia renal aguda, así como la aparición de algunas enfermedades poco comunes.

Consultas al médico

Insuficiencia renal crónica

Existen muchas causas que pueden producir insuficiencia renal crónica, entre las que se incluyen las enfermedades inflamatorias que afectan al tejido renal, las complicaciones a largo plazo de la diabetes mellitus, la obstrucción crónica de los conductos de eliminación de la orina y ciertas enfermedades hereditarias. En muchas ocasiones, la causa se ha producido hace muchos años y no ha sido identificada.

¿Cuáles son los síntomas?

Insuficiencia renal aguda

Los síntomas son, en buena parte, derivados del trastorno causante de la insuficiencia renal, como:

  • Hemorragia importante, con descenso brusco de la tensión arterial.
  • Vómitos y diarrea, que producen deshidratación.
  • Lesiones por golpes, que producen destrucción muscular masiva y acumulación de sustancias tóxicas para el tejido renal.
  • Obstrucción brusca de los conductos de eliminación de la orina.

Insuficiencia renal crónica

Generalmente no produce síntomas en las primeras etapas. En muchas ocasiones se descubre casualmente, al hacer un análisis de sangre o de orina por cualquier otro motivo. La tensión arterial alta es una causa muy frecuente. No produce síntomas hasta que la insuficiencia renal está muy avanzada. Estos síntomas son:

  • Cansancio
  • Picores
  • Falta de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Debilidad
  • Retención de líquidos que producen hinchazón de tobillos (edema)
  • Dificultad para respirar.

¿Cómo se trata la insuficiencia renal?

Insuficiencia renal aguda

La mayor parte de las causas de insuficiencia renal aguda se pueden tratar, con lo que la función del riñón puede volver a la normalidad al cabo de un tiempo. En ocasiones, es necesario someter al paciente a alguna sesión de diálisis ("riñón artificial") hasta que el riñón comienza a funcionar normalmente.

Insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica es una situación irreversible que debe controlarse de forma estricta desde el momento en que se diagnostica, con el fin de retardar en la medida de lo posible su progresión a insuficiencia renal crónica terminal. En esta situación los riñones dejan de funcionar por completo, y debe iniciarse un tratamiento que sustituya al riñón del paciente (diálisis o transplante renal).

Como hemos visto anteriormente, la insuficiencia renal crónica es asintomática hasta fases avanzadas de la misma. En la etapa inicial, lo más importante va a ser el estricto control de la tensión arterial para evitar que esta insuficiencia renal progrese.

En cuanto a la causa, en ocasiones se puede identificar, pero la mayoría de las veces su identificación no va a ser posible y el tratamiento va a ser inespecífico.

Respecto al tratamiento general de la insuficiencia renal crónica, debe hacerse hincapié en cuatro aspectos fundamentales:

  • Dieta: restricción de la ingestión de sal, potasio, proteínas y fosfatos.
  • La anemia que acompaña a los pacientes con insuficiencia renal crónica se trata con inyecciones de la hormona eritropoyetina, la cual estimula la producción de glóbulos rojos.
  • Para evitar los trastornos del hueso que se dan en estos pacientes, se emplean suplementos de vitamina D (en pastillas).
  • Evitar determinados fármacos (fundamentalmente los antiinflamatorios) que pueden empeorar la función de los riñones.

Diálisis

Básicamente hay dos tipos de diálisis: diálisis peritoneal y hemodiálisis.

Diálisis peritoneal

El peritoneo es la membrana que recubre los órganos internos del abdomen. Para llevar a cabo la diálisis, se coloca un catéter (tubo de plástico) en el interior del abdomen y conectado directamente al exterior a través de la piel. A través de este catéter se introduce un líquido especial (líquido de diálisis) en el abdomen y se deja durante unas horas (3-5 horas), tras lo cual se extrae el líquido, que contendrá los productos de desecho del organismo. Esta técnica se vuelve a repetir durante 4-5 veces al día.

Esta forma de tratamiento da muy buenos resultados y tras un periodo de aprendizaje son los propios pacientes (en su mayoría) quienes realizan la técnica en su domicilio, con ayuda del equipo de nefrología.

Otra técnica de diálisis peritoneal es la llamada diálisis peritoneal automatizada (DPA). Es ésta, el paciente no tiene que estar introduciendo líquido, sino que lo hace una máquina cicladora que cabe en una maleta. El paciente debe conectarse a la máquina por la noche, mientras duerme, y la máquina hace lo demás. Esto permite al paciente plena libertad durante el día y es bastante más cómoda.

Hemodiálisis

Necesaria en los pacientes con insuficiencia renal muy grave. Se realiza a través de un acceso vascular permanente (fístula arteriovenosa o unión de una arteria con una vena mediante una intervención quirúrgica con anestesia local). En el caso de que el paciente no tenga dicha fístula arteriovenosa, el inicio de hemodiálisis se realizará mediante la colocación de un catéter en una vena central del organismo (más grande). La técnica consiste en hacer pasar la sangre del paciente a través de un "riñón artificial" o "máquina de diálisis" que limpia la sangre y la devuelve al propio paciente.

Este proceso dura alrededor de 4 horas y debe repetirse cada dos días. Se hace en unidades de diálisis que se encuentran en hospitales o en centros de diálisis dependientes del hospital.

A los pacientes con insuficiencia renal aguda que precisan alguna sesión de hemodiálisis se les realiza mediante la misma técnica del catéter reseñada anteriormente, dado que el tiempo que precisa este tratamiento va a ser teóricamente corto, por la potencial reversibilidad de su insuficiencia renal.

Dr.  Per Grinsted  (médico general) , Dr.  Chris Dudley  (especialista en Nefrología) , Dr.  Dan Rutherford  (médico general) .

Última versión: 2011-06-12