Impétigo

¿Qué es el impétigo?

Se denomina impétigo a una infección cutánea superficial producida por bacterias, con frecuencia debida a estafilococo dorado (staphylococcus aureus), y más rara vez a estreptococos del grupo A (streptococci), o a una combinación de ambas bacterias.

El tratamiento del impétigo ha de ser rápido debido a su capacidad de contagio.

El impétigo es muy contagioso. Es autoinoculable (es decir, si el enfermo se toca una de las lesiones y después se lleva la mano a otro lugar de su cuerpo, puede aparecer una nueva lesión). Frecuentemente se observa en el niño en edad preescolar y escolar, pero también en el adulto inmunodeprimido. En muchas ocasiones el impétigo es una complicación de una enfermedad cutánea previa.

¿Es el impétigo peligroso?

No es peligroso pero es una enfermedad extremadamente contagiosa. Según diferentes estadísticas hasta un 2% de los impétigos estreptocócicos presentan como complicación una glomerulonefritis (afectación del riñón).

¿Cómo aparece el impétigo?

La lesión inicial es una pequeña ampolla superficial cuyo contenido claro rápidamente se vuelve turbio y después se llena de pus. La lesión esta rodeada de un halo inflamatorio. Esta ampolla dura muy poco tiempo y evoluciona hacia una erosión o una costra adherente de color miel. Simultáneamente se desarrollan nuevas ampollas alrededor de la lesión inicial o en otras partes del cuerpo. El rascado contribuye a la diseminación de las lesiones y a la formación de costras.

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    La localización suele indicar la presencia de la enfermedad: cara, contorno de los orificios nasales y boca, cuello, cuero cabelludo, ingles y axilas. No obstante, el impétigo puede localizarse en cualquier región y sus aspectos clínicos son numerosos:

    Forma estafilocócica

    Frecuentemente presenta más ampollas que costras y rara vez afecta a la cara.

    Forma estreptocócica

    Es más costrosa con un halo o collarete inflamatorio más llamativo y predomina sobre todo en la cara.

    El impétigo es frecuente en numerosas enfermedades de la piel (como el eczema, la sarna y la varicela), heridas, etc.

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      ¿Cómo se diagnostica el impétigo?

      El diagnóstico del impétigo es fundamentalmente clínico. Los exámenes bacteriológicos pueden ser útiles pero no son indispensables. Si se realizan, se llevarán a cabo a partir del contenido de una ampolla. La identificación del microorganismo permite adaptar el tratamiento y realizar un seguimiento posterior.

      ¿Cómo se trata el impétigo?

      El tratamiento ha de ser rápidamente eficaz debido a su carácter contagioso. Sin tratamiento, el impétigo frecuentemente reaparece. Generalmente se utilizan tratamientos locales y generales simultáneamente.

      Tratamiento local

      Es imprescindible para obtener la curación. Consiste en el ablandamiento de las costras mediante suero, óxido de zinc, etc.

      • Aplicaciones de antisépticos locales: en la actualidad se prefieren los antisépticos modernos, incoloros, por su actividad mixta frente a diferentes microorganismos y porque no enmascaran las lesiones.
      • Antibióticos locales (mupirocina, ácido fusídico) en crema o en pomada.

      También es preciso tratar las puertas de entrada (heridas) y las regiones colonizadas por los microorganismos, así como realizar una higiene cuidadosa con un cepillado de las uñas varias veces al día.

      Tratamiento general

      Se utilizan antibióticos por vía oral durante 7-10 días. (betalactámicos o macrólidos).

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      ¿Cuándo puede volver el niño al colegio?

      Un niño en edad preescolar no regresará a la guardería hasta que las costras se hayan caído, ya que los niños pequeños tocarán y rascarán sus costras corriendo el riesgo de infectarse.

      Los niños en edad escolar pueden regresar a clase después de una semana tras el inicio del tratamiento, incluso con costras, siempre que recuerden no rascarlas ni tocarlas. Sobre todo deben recordar lavarse las manos regularmente y utilizar su propio peine, cepillo, pañuelo o toalla.

      Buenos consejos

      • Mantener las uñas de los niños cortas y advertirlos de que no se rasquen las costras, no se hurguen en la nariz, no se muerdan las uñas ni se chupen los dedos.
      • Si su hijo tiene eczema busque consejo y un tratamiento eficaz.
      • Llavarse las manos después de haber tocado sus costras o las de su hijo.
      • Enseñar a su hijo a lavarse las manos regularmente y a utilizar su propia toalla.
      • Explicar a su hijo por qué es necesario mantener una higiene especial y no tocar sus costras.
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