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Hipnosis y terapias mentales

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis es una técnica por medio de la cual un profesional realiza un ejercicio de sugestión en una persona. En dicho proceso el hipnotizador le sugiere sensaciones o pensamientos focales y concretos que pueden diferir o no de la realidad, convenciéndole de que aquello que le propone es real. La hipnosis sólo es posible si la persona desea ser hipnotizada, de manera que la conducta que adopta dicha persona no debe entrar en conflicto con su propia personalidad. Asimismo el control del comportamiento lo sigue conservando la persona hipnotizada, pero bajo las variables (en forma de condiciones, circunstancias, motivaciones...) que le son sugeridas por el hipnotizador.

Dibujo de una cabeza con aura

La hipnosis sólo es posible si el sujeto paciente acepta ser hipnotizado

©PhotoDisc

El hipnotismo precisa de confianza e imaginación para que pueda producirse y conlleva por lo general la instauración de un estado de completa relajación -aunque esto no es imprescindible- y de incremento de la concentración sobre una o varias áreas focales concretas propuestas por el hipnotizador.

Otras técnicas relacionadas con la sugestión y la hipnosis son la relajación, la bioretroalimentación y la visualización.

El origen de la hipnosis

En el antiguo Egipto existían los denominados “Templos del sueño”. Según los datos históricos conservados, en dichos lugares sagrados se realizaban rituales de sugestión prácticamente idénticos a los de la hipnosis tal y como la conocemos. Más tarde no parecen existir datos históricos en relación al fenómeno hasta el siglo XVIII, en que un médico centroeuropeo llamado Mesmer se hizo famoso por conseguir “curas milagrosas” gracias a un procedimiento que él denominaba magnetismo. Más tarde un cirujano británico llamado Braid acuñaría el término de hipnosis, el cual perduraría hasta nuestros días. Algunas figuras relevantes de la Medicina también utilizaron la hipnosis con el propósito de curar enfermedades. Freud fue uno de ellos, usándola para tratar las neurosis. De cualquier modo, el gran impulso de la hipnosis fue en el siglo XX. A partir de los años 50 ha sido cuando se ha empezado a investigar este fenómeno de manera intensa, seria y reglada.

Los métodos empleados

Los métodos empleados para hipnotizar se fundamentan en el uso de la voz como elemento clave de sugestión, existiendo muy diversas técnicas aplicadas en función de la escuela y de la propia experiencia del hipnotizador. Como se dijo, el hipnotizador, en un clima confortable y reservado, ha de contar con la complicidad del hipnotizado. Se establece así un ejercicio de comunicación en el que el hipnotizador, que es el emisor, va proponiendo mensajes dirigidos al hipnotizado con los que se invita a éste último a abrir su mente y dejarse convencer por la “realidad” ideada y sugerida por el hipnotizador.

En el caso de la relajación existen diferentes técnicas. La más conocida es la relajación progresiva de Jacobson, donde se debe ir tensando y relajando los diferentes grupos musculares del cuerpo hasta conseguir la relajación completa de todos ellos. Existen otras técnicas, otras como la regulación activa del tono de Stokvis, o el entrenamiento autógeno de Schult. La técnica de la visualización consiste en recrear mentalmente cuadros imaginados de realidad diferente a la presente, lo cual no deja de ser un método cierto de autohipnosis.

La bio-retro-alimentación es una forma de ejercicio de concentración mental en la que se ejercita el control voluntario sobre determinadas funciones fisiológicas gracias a la información obtenida por diversos aparatos electrofisiológicos. Así, la persona, conectada a ciertos aparatos de medida como el electrocardiógrafo (detecta la actividad cardiaca), el electromiógrafo (detecta la actividad muscular), etc., lo que hace es intentar modificar la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la tensión arterial o la contracción muscular con el propósito de obtener una respuesta de mayor rendimiento fisiológico.

Aplicaciones de la hipnosis y demás terapias mentales

El uso de la hipnosis actualmente es prácticamente exclusivo de determinados psicoterapeutas. La hipnosis, por ello, dejando aparte los usos más cinematográficos de la misma relacionados con las regresiones y otros fenómenos psicológicos de difícil interpretación, es empleada hoy día para el tratamiento de algunas neurosis, como las fobias, la depresión, cuadros de ansiedad, insomnio, etc. En la medicina clínica se ha utilizado también como medio de analgesia y anestesia. Las técnicas de la relajación y visualización se emplean para el alivio del estrés principalmente, pero también se utilizan para el control del dolor.

La bioretroalimentación es principalmente utilizada por deportistas de élite con el fin de obtener un mejor rendimiento de su actividad deportiva, una mejor tolerancia al esfuerzo, y con todo ello, mejores marcas.

¿Es segura la hipnosis?

La hipnosis es relativamente segura siempre que se realice en un contexto adecuado y por un profesional mínimamente experto. El resto de técnicas son en principio inocuas.

¿Una terapia realmente eficaz?

La hipnosis ha sido explorada en innumerables estudios en relación a infinidad de situaciones clínicas y desórdenes psicológicos. La hipnosis ha demostrado ser muy eficaz en enfermos con cáncer, pacientes con dolor dentario e incluso en pacientes quirúrgicos, como técnica aliviadora del dolor o medio de inducción de anestesia. De hecho ha sido posible someter a intervenciones quirúrgicas a personas hipnotizadas sin necesidad de anestesia. Asimismo parece tener una adecuada eficacia como medio terapéutico para el tratamiento de fobias, depresión o ansiedad, entre otros posibles trastornos. En otros cuadros de ámbito clínico como la esquizofrenia o el parto (con fines de estimulación del trabajo de parto) su uso es prometedor, pero parecen necesarios más estudios que confirmen su validez.

La hipnosis también se ha intentado emplear para la deshabituación del tabaco y el alcohol, pero su eficacia no parece verse demostrada al revisar los diferentes estudios realizados. Respecto a las técnicas de relajación, está claramente demostrada su utilidad en el alivio de la ansiedad. Otros estudios realizados han mostrado su utilidad en niños y adolescentes en la reducción de la frecuencia y la intensidad de las cefaleas crónicas. Podría ser una herramienta interesante para el control del asma, sobre todo en niños, pero esto debería comprobarse en estudios futuros. Por otro lado, la relajación puede ser un excelente adyuvante en el control de la tensión en enfermos hipertensos, y del dolor en los enfermos oncológicos.

Dr.  Alfonso Santiago Marí  (Especialista en Hematología) .

Última versión: 2011-08-06