Herpes Zóster

¿Qué es el Herpes Zóster?

El Herpes Zóster es una erupción vesiculosa y dolorosa causada por el virus varicela-zoster (Herpes varicellae), que es el mismo virus que causa la varicela, sobre todo en los niños menores de 10 años. Sin embargo el Herpes Zóster aparece con mayor frecuencia en personas entre 50 - 80 años de edad. Se produce en quienes han tenido la varicela y es una reactivación del virus dormido.

El contacto con una persona con Herpes Zóster puede no ser contagioso

El Herpes Zóster es contagioso por contacto directo y puede desencadenar la varicela en una persona susceptible. No obstante, el contacto con una persona con Herpes Zóster puede no ser contagioso.

¿Qué provoca el Herpes Zóster?

Después de contraído el virus de la varicela, éste se desplaza por los nervios de la piel a las raíces nerviosas, donde pasa a estado latente. El virus permanece asentado en los ganglios nerviosos durante toda la vida. A consecuencia de una reinfección o debido a la reactivación del virus latente, por un estado de déficit inmunitario, se produciría la lesión y así se explicaría el hecho de que la enfermedad afecte de forma localizada un segmento nervioso.

Por regla general el Herpes Zóster afecta a las personas mayores, pero ocasionalmente se da en niños que han tenido la varicela durante su primer año de vida y en personas con alguna inmunodeficiencia como, por ejemplo, las causadas por el HIV o determinados tratamientos farmacológicos.

¿Cuáles son los síntomas?

El Herpes Zóster es una enfermedad que afecta a un segmento nervioso (parte del cuerpo inervada por un mismo nervio).

El primer síntoma debido a la reactivación del virus de la varicela es una sensación de quemazón en las vías nerviosas, acompañado, a veces, de un ligero aumento de la temperatura y de un cansancio generalizado. Aparece después un eritema ovalado, es decir, un enrojecimiento de la piel que sigue el trayecto de un segmento nervioso y un dolor que puede ir aumentando de intensidad progresivamente. Después hay una erupción, consistente en uno o varios grupos de vesículas de contenido líquido que se va haciendo más amarillento y opaco. El dolor y la posterior erupción corresponden a la posición de las vías nerviosas y casi siempre están sólo en un lado del cuerpo o del rostro.

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Normalmente, la erupción alcanza su punto máximo después de tres a cinco días. Entonces, las ampollas (vesículas grandes) empiezan a secarse, se rompen y se cubren de una costra marronácea. Las costras caen después de dos a tres semanas y pueden dejar cicatriz. El dolor que padece el paciente puede parecer desproporcionado considerando la extensión y la gravedad de la erupción.

En algunas personas, después de que las costras han desaparecido, puede persistir el dolor desde pocas semanas hasta varios meses. Este efecto posterior altamente desagradable del Herpes Zóster se llama neuralgia postherpética.

¿Cómo se puede prevenir?

Quienes nunca han tenido varicela pueden reducir el riesgo de contraer el virus evitando el contacto con personas con varicela y Herpes Zóster. Puede aparecer un zóster en un adulto que ha estado en contacto con un niño con varicela o con otro adulto con Herpes Zóster. No obstante, la mayoría de los pacientes desarrolla el Herpes Zóster sin saber cual es el origen de su enfermedad.

La vacuna contra el herpes zóster

La farmacéutica Sanofi Pasteur MSD lanzó en octubre de 2014 la primera vacuna para prevenir el herpes zóster y la neuralgia post-herpética (NPH), que ya se puede adquirir en farmacias. De momento no cuenta con financiación pública.

La vacuna, comercializada con el nombre de Zostavax, está indicada para prevenir el herpes zóster o culebrilla y la neuralgia post-herpética relacionada con herpes zóster en personas mayores de 50 años. No sirve para tratar la enfermedad (herpes zóster y neuralgia postherpética) una vez establecida.

La pueden utilizar personas de más de 50 años, según su ficha técnica, se administra en una única dosis y tiene un precio de alrededor de 180 euros.

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¿Cómo se diagnostica?

Normalmente la historia clínica del paciente y la exploración física suele bastar para establecer el diagnóstico. Si es necesario, un raspado de las ampollas puede ayudar a identificar el virus. Un análisis de sangre también puede ser útil para confirmar el diagnóstico inicial.

¿Cúales son las complicaciones?

  • La erupción puede infectarse por bacterias
  • Un brote de Herpes Zóster en la proximidad de los ojos puede ocasionar cicatrices en la córnea, afectando la visión.
  • El Herpes Zóster en la cara puede, en algunos casos, dar lugar a una pérdida temporal de la capacidad auditiva, parálisis facial y una disminución del sentido del gusto.
  • El Zóster en la cabeza puede producir síntomas meníngeos con rigidez de nuca y dolor de cabeza.

Pronóstico

El Herpes Zóster raramente es grave. En cerca del 90% de los pacientes, el ataque suele calmarse en menos de un mes después de la aparición de los primeros síntomas. La mayoría de las personas sólo sufre uno o dos ataques en su vida.

Las personas mayores, en especial, pueden seguir sintiendo dolor intenso, incluso después de que desaparezcan el resto de los síntomas.

¿Qué medidas se pueden tomar en casa?

  • Intentar no rascarse.
  • Usar loción calmante para aliviar la irritación.
  • Las aplicaciones húmedas con sulfato de zinc o de cobre se utilizan para secar las lesiones y evitar la sobreinfección.
  • Usar analgésicos sencillos, como aspirina o paracetamol, para aliviar el dolor.

¿Cuándo se debe consultar al médico?

Cuando se produzca alguna de las siguientes circunstancias:

  • La erupción rodea los ojos o la parte superior de la nariz.
  • Las lesiones no se curan después de 10 días.
  • El paciente tiene una fiebre elevada, dolor de cabeza o aparece cualquiera de las complicaciones antes descritas.
  • El paciente tiene otra enfermedad grave al mismo tiempo.
  • Los pacientes para quienes la infección suponga un riesgo elevado, como embarazadas y pacientes inmunodeprimidos.

¿Qué tratamiento debe utilizarse?

El tratamiento es sintomático, principalmente analgésico y antiviral. En determinados casos se pueden usar fármacos antivirales como el aciclovir, el valaciclovir o el famciclovir, más útiles cuanto antes se empleen. Si la erupción está presente desde hace más de 48 horas, el valor de este tratamiento se reducirá. El fármaco puede reducir la duración del ataque y prevenir su propagación. Este tratamiento probablemente también reduce la duración de la neuralgia posherpética. El médico también puede tener que tratar complicaciones adicionales, como una infección bacteriana.

Si los analgésicos sencillos no son efectivos, el médico puede prescribir otros fármacos para aliviar el dolor y se suelen administrar complejos vitamínicos asociados, a base de vitamina B. En los pacientes mayores el tratamiento con corticoides orales parece disminuir la incidencia de neuralgia postherpética.

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