Hepatitis B (inflamación infecciosa del hígado de tipo B)

¿Qué es la hepatitis de tipo B?

Hepatitis es una palabra latina que designa la inflamación hepática. La hepatitis de tipo B es causada por un virus denominado virus de la hepatitis B. Otros tipos de inflamación infecciosa del hígado son la hepatitis A y la hepatitis C.

La hepatitis de tipo B es causada por un virus denominado virus de la hepatitis B

¿Cómo se transmite la hepatitis de tipo B?

El virus de la hepatitis de tipo B se puede transmitir de las siguientes maneras:

Más sobre hepatitis

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  • Por contacto con la sangre de una persona infectada: transfusión de sangre o de derivados sanguíneos infectados, uso de agujas contaminadas por consumidores de drogas o de instrumental contaminado por tatuadores, acupuntores o por hacerse "piercings".
  • Por mantener relaciones sexuales con una persona infectada.
  • De la madre infectada al niño durante el parto.
  • La hepatitis de tipo B es muy contagiosa y en raros casos se puede transmitir a otros miembros de la familia sin que haya contacto sexual o con sangre infectada. En estos casos el virus se transmite probablemente a través de cepillos de dientes.
  • El virus puede también infectar a personas, generalmente trabajadores sanitarios, que se pinchan accidentalmente con una aguja contaminada.

La hepatitis de tipo B afecta con frecuencia a consumidores de drogas, inmigrantes procedentes de países asiáticos, especialmente del sudeste de Asia, en los que esta hepatitis es muy frecuente, así como a sus parejas sexuales.

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¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis de tipo B?

El periodo de incubación, que es el que transcurre desde el momento del contagio por el virus hasta el comienzo de la enfermedad, dura de dos a seis meses. Los síntomas iniciales son disminución del apetito y desinterés por la comida, náuseas, dolores musculares y articulares y fiebre baja.

Más adelante aparecen la ictericia, que es una coloración amarilla de la piel, las mucosas y la esclerótica (el blanco de los ojos), las heces poco coloreadas y la orina oscura. Cuando aparecen estos últimos síntomas el paciente suele empezar a sentirse mejor.

Marcadores de hepatitis

Le sugerimos la lectura de una 'consulta' en que explicamos los marcadores de hepatitis B en profundidad.

    La infección se hace crónica en un 5% de los pacientes. Los pacientes con hepatitis crónica de tipo B pueden notar sólo síntomas leves, como cansancio, dolores musculares y articulares y sensaciones ocasionales de presión bajo las costillas inferiores del lado derecho del cuerpo, debidas al aumento de tamaño del hígado. Aproximadamente la quinta parte de estos enfermos desarrolla cirrosis al cabo de algunos años; la cirrosis es una enfermedad degenerativa propia del hígado, que puede originar insuficiencia hepática u otras complicaciones graves. Por término medio, la cirrosis tarda unos 15 años en aparecer después de contraída la infección.

    Los niños recién nacidos que contraen la enfermedad durante el parto no muestran síntomas de hepatitis aguda. Sin embargo, alrededor del 90% de estos casos se hacen crónicos. Si la transmisión se produce durante la infancia el paso a la cronicidad se da en el 30% de los casos.

    ¿Cómo puede prevenirse la hepatitis B?

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      • No comparta con otras personas agujas ni jeringuillas.
      • No comparta maquinillas de afeitar de ningún tipo ni cepillos de dientes con personas infectadas.
      • Utilice preservativo en las relaciones sexuales de riesgo.
      • Se dispone de una vacuna muy eficaz contra la hepatitis de tipo B. Se administran tres dosis, las dos primeras separadas por un mes de intervalo, y la tercera cinco meses después de la segunda.
      • En todas las comunidades autónomas el médico de cabecera puede prescribir la vacuna, que es gratuita y se administra en el centro de salud.

      La vacuna se recomienda claramente para los siguientes grupos:

      • Familiares de personas con hepatitis crónica de tipo B.
      • Personas que realicen prácticas sexuales de riesgo, entre ellas las parejas sexuales de personas con hepatitis de tipo B.
      • Niños recién nacidos cuyas madres estén infectadas por el virus de la hepatitis B.
      • Personas que consumen drogas.
      • Personal sanitario que tenga contacto frecuente con sangre o con enfermos.

      ¿Qué puede hacer el enfermo?

      • Procure proteger a sus familiares y parejas sexuales del virus.
      • Absténgase por completo de tomar bebidas alcohólicas si la enfermedad está activa. No beba alcohol a diario si padece hepatitis crónica de tipo B.
      • Si tiene hepatitis crónica debe someterse a revisiones médicas periódicas.
      • Haga una alimentación variada y equilibrada.
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      ¿Cómo se diagnostica la hepatitis de tipo B ?

      El diagnóstico se basa en un análisis de sangre que detecta diversos componentes del virus de la hepatitis B y anticuerpos contra los mismos en la sangre del enfermo. En el análisis de sangre se pueden identificar diversos componentes del virus que tienen diferente significado. Todos los enfermos con infección crónica tienen en la sangre un componente viral denominado HbsAg (antígeno de superficie de la hepatitis B o antígeno Australia). Cuando el HbsAg está presente, la infecciosidad de la enfermedad puede ser máxima y, a largo plazo, estos enfermos tienen un riesgo incrementado de presentar complicaciones. Sin embargo, no todos los pacientes con HbsAg persistente en la sangre están en la misma situación (algunos sólo son portadores del virus y pueden transmitirlo, pero no desarrollan la enfermedad: son los llamados portadores asintomáticos); es necesario investigar la existencia de otros componentes del virus en la sangre para definir con precisión la fase de la enfermedad en la que está el enfermo. Los análisis de sangre que evalúan la función del hígado pueden poner de manifiesto la gravedad de la enfermedad, es decir, el grado de afectación hepática producida por el virus.

      En los casos de hepatitis crónica de tipo B, la gravedad de la enfermedad puede establecerse analizando al microscopio una muestra de tejido hepático obtenida mediante biopsia.

      Pronóstico

      La mayoría de los enfermos con hepatitis aguda de tipo B se recuperan por completo al cabo de cuatro a seis semanas.

      Muy pocos enfermos (aproximadamente uno de cada 300) desarrollan insuficiencia hepática como consecuencia de la hepatitis aguda y corren, por lo tanto, riesgo de morir.

      La infección se hace crónica en 1 de cada 20 pacientes adultos. Sin embargo, esta proporción es mucho más alta en los niños recién nacidos que han contraído el virus de sus madres durante el parto.

      Las complicaciones más graves de la hepatitis crónica de tipo B son la cirrosis y, en raras ocasiones, el cáncer de hígado.

      ¿Cómo se trata la hepatitis de tipo B?

      No hay tratamiento médico específico contra la hepatitis aguda de tipo B. La hepatitis crónica de tipo B se puede tratar con interferón en inyecciones, siempre que se haya confirmado la actividad de la enfermedad mediante análisis de sangre o biopsia hepática. Estos tratamientos deben ser realizados y controlados por especialistas, preferiblemente en el contexto de unidades especializadas, ya que son complejos y no están libres de efectos secundarios. Además es necesario adaptar el tratamiento (dosis y duración) al tipo o cepa responsable del virus.

      Aproximadamente una tercera parte de los enfermos obtienen beneficio del tratamiento. Actualmente se están ensayando períodos más largos de tratamiento con medicamentos antivirales, con resultados esperanzadores. La lamivudina es un medicamento antiviral que resulta eficaz en algunos enfermos.

      En la actualidad la lamivudina se usa cuando ha fracasado el interferón o si este está contraindicado o ha producido intolerancia. En algunos casos, como en los enfermos por infección por VHB o VIH, puede ser el medicamento de primera elección.

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