¿Funciona la dieta alcalina?

A primera vista, la dieta alcalina parece ser demasiado buena para ser cierta.

Los que la proponen sugieren que reemplazar alimentos ácidos por alcalinos puede mejorar la salud. E incluso aseguran que puede combatir enfermedades tan peligrosas como el cáncer.

Hay, de hecho, varias personas fieles a esta dieta que afirman haber conseguido resultados milagrosos. Pero… ¿hay buenas evidencias detrás de la dieta alcalina?

¿Qué es la dieta alcalina?

La dieta alcalina se basa en la idea de que los alimentos que se consumen pueden alterar la acidez o alcalinidad (el pH) del cuerpo.

Cuando se metaboliza lo que se ingiere y se extraen las calorías, lo que se hace es “quemar” los alimentos, solo que de manera lenta y controlada. Así, este proceso deja un residuo de cenizas, exactamente igual que cuando se quema madera en un hogar.

Y esta ceniza puede ser ácida o alcalina (o neutra), y los promotores de esta dieta declaran que puede afectar directamente la acidez del organismo.

Así, si se consumen alimentos con cenizas ácidas, el cuerpo se vuelve ácido. Y si se ingieren alimentos con cenizas alcalinas, el organismo se vuelve alcalino. La ceniza neutral no tiene efecto. Es simple.

Se piensa que la ceniza ácida vuelve al cuerpo vulnerable a enfermedades, mientras que la alcalina se considera protectora. Eligiendo más alimentos alcalinos, se debería poder “alcalinizar” la dieta y mejorar la salud.

Los componentes que derivan en ceniza ácida incluyen a la proteína, el fosfato y el sulfuro, mientras que los componentes alcalinos incluyen el calcio, el magnesio y el potasio (1, 2).

Ciertos grupos alimenticios son considerados ácidos, alcalinos o neutros:

  • Ácidos: carne roja, pollo, pescado, lácteos, huevos, cereales y alcohol.
  • Neutros: grasas naturales, almidones y azúcares.
  • Alcalinos: frutas, nueces, legumbres y vegetales.

Resumiendo: de acuerdo con los que apoyan la dieta alcalina, la ceniza que queda como el residuo del “quemado” de los alimentos puede afectar la acidez o alcalinidad del organismo.

Niveles regulares de pH en el cuerpo

Cuando se habla de la dieta alcalina, es importante entender el significado del pH. Este valor es una medida de la acidez o alcalinidad de una sustancia. La escala va de 0 a 14:

  • De 0 a 7 es ácido
  • 7 es neutro
  • De 7 a 14 es alcalino (también “básico”).

Muchos defensores de esta dieta sugieren que la gente controle su nivel de pH en la orina con cintas reactivas, para asegurarse de que sea alcalino.

Sin embargo, es importante notar que el pH varía mucho dentro del cuerpo. Algunas partes son ácidas, otras alcalinas. No hay un nivel fijo.

El estómago, por ejemplo, está lleno de ácido clorhídrico, lo cual le da un pH de entre 2 y 3,5 (altamente ácido). Y esto es absolutamente necesario para la digestión.

Por otra parte, la sangre es siempre levemente alcalina, con un pH de entre 7,35 y 7,45 y el hecho de que el pH de la sangre se salga del rango normal es algo muy serio y puede ser fatal si no se trata.

Sin embargo, esto sólo sucede en ciertas enfermedades y no tiene nada que ver con los alimentos que se consumen cotidianamente.

Resumiendo: el pH es una medida de la acidez o alcalinidad de una sustancia. El estómago es altamente ácido, mientras que la sangre es levemente alcalina.

Los alimentos afectan el pH de la orina, pero no el de la sangre

Es crítico para la salud que el pH de la sangre sea constante. Si se sale de los parámetros normales, las células no funcionan y la muerte se produce rápidamente si no se trata el trastorno que altera el pH.

Por esto, el organismo tiene varios mecanismos efectivos para regular el equilibrio del pH. Esto se conoce como el equilibrio ácido-base.

Afortunadamente, estos mecanismos hacen que sea casi imposible que las influencias externas cambien el pH de la sangre. Así, lo cierto es que los alimentos simplemente no pueden cambiar el pH sanguíneo.

Sin embargo, sí pueden variar el pH de la orina, aunque el efecto no es del todo confiable (3).

Esta es, de hecho, una de las principales maneras en las que el cuerpo regula el pH sanguíneo: excretando ácidos mediante la orina.

Si se consume una porción grande de carne roja, horas después la orina será más ácida, ya que el cuerpo elimina los ácidos.

Pero el pH de la orina es un indicador muy pobre del pH general del cuerpo y de la salud orgánica. Puede verse influenciado por varios factores aparte de la dieta.

Así, incluso si se están usando cintas reactivas para comprobar si la orina se ha vuelto alcalina, esto tiene poca relevancia en relación a la alcalinidad de la sangre o la salud general.

Resumiendo: el cuerpo regula de manera muy ajustada los niveles de pH en la sangre y no es posible afectarlos con la dieta. Sin embargo, la dieta sí puede cambiar el pH de la orina.

Los alimentos ácidos no causan osteoporosis

Los entusiastas de la dieta alcalina creen que, para mantener un pH constante en la sangre, el cuerpo toma niveles alcalinos (como el calcio) de los huesos para contrarrestar los ácidos incorporados por vía alimenticia.

De acuerdo con esta teoría, las dietas ácidas (como la dieta occidental estándar) causan una pérdida de la densidad mineral en el hueso.

Pero el grave problema de esta teoría es que la función renal es completamente ignorada. Nuestros riñones son fundamentales al momento de eliminar ácidos y regular el pH del cuerpo. Es una de sus funciones principales.

Los riñones producen iones de bicarbonato que neutralizan los ácidos en la sangre, un proceso sustentable que permite que el cuerpo regule el pH de la sangre (4).

El sistema respiratorio también está involucrado en el control del pH sanguíneo.

Cuando los iones de bicarbonato de los riñones se adhieren a los ácidos en la sangre, forman dióxido de carbono (que eliminamos por vía respiratoria) y agua (que eliminamos en la orina). Y los huesos no tienen nada que ver en este proceso.

Otro problema con esta hipótesis es que ignora una de las principales razones por las que se da la osteoporosis: la pérdida de proteína de colágeno en el hueso (5).

E, irónicamente, esta pérdida de colágeno está fuertemente asociada a los niveles bajos de ácido ortosilícico y ácido ascórbico (vitamina C) en la dieta (6).

Y si se observan estudios científicos, ningún estudio observacional ha encontrado relación entre ácido dietario y densidad ósea o riesgo de fracturas. De hecho, ni siquiera hay relación entre el pH de la orina y la salud de los huesos (7, 8).

Al contrario de la creencia popular, las dietas altas en proteínas (que son ácidas) están relacionadas con huesos más saludables. Esta área de investigación no tiene resultados definitivos, pero sugiere que la proteína animal, el alimento más ácido que existe, es beneficioso para los huesos.

Observando estudios clínicos, varias revisiones amplias concluyeron que las dietas ácidas no tienen impacto en los niveles de calcio del cuerpo (9,10). Incluso pueden mejorar la salud ósea elevando la retención de calcio y activando la hormona IGF-1, que estimula la reparación de músculos y huesos (11).

Esto refuerza los estudios que unen un alto nivel de proteínas (ácidas) con una mejor salud ósea.

Resumiendo: las investigaciones no apoyan la idea de que las dietas ácidas son dañinas para la salud de los huesos. Las proteínas, que son nutrientes ácidos, parecen ser beneficiosas.

¿Qué sucede con los ácidos y el cáncer?

La revisión más amplia disponible sobre la relación entre acidosis inducida por la dieta y cáncer concluyó que no hay relación directa (12).

Más allá de esta evidencia, muchos aún sostienen que el cáncer sólo crece en un ambiente ácido y que puede ser tratado o incluso curado con una dieta alcalina.

Pero esta idea tiene muchos fallos. Primero, como ya se mencionó, los alimentos no pueden iunfluir en el pH de la sangre (13).

Segundo, incluso si se asumiera que los alimentos pueden alterar drásticamente el pH de la sangre o de otros tejidos, las células cancerosas no están restringidas a ambientes ácidos.

De hecho, el cáncer crece en tejidos normales con un pH levemente alcalino de 7,4. Y muchos experimentos han confirmado esto haciendo crecer células cancerosas en ambientes alcalinos (14).

Resumiendo: estudios actuales muestran que no hay relación entre una dieta ácida y el cáncer. Las células cancerosas crecen también en ambientes alcalinos.

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¿Se puede aprender algo de las dietas antiguas?

Contemplar la teoría ácida-alcalina desde un punto de vista evolucionista y científico revela mucho.

Un estudio, por ejemplo, estima que el 87 % de los humanos que vivieron en eras pre-agricultura consumía dietas alcalinas (15). Esta es la base de muchos argumentos detrás de la dieta alcalina.

Sin embargo, los estudios que Weston A. Price realizó sobre los pueblos masai e inuit arrojaron las primeras pruebas de que una dieta ácida no tenía prácticamente impacto sobre la salud.

Estos pueblos indígenas mantenían una salud increíble aunque sus dietas estaban basadas ampliamente en alimentos de origen animal.

Y estudios más recientes estimaron que la mitad de los humanos pre-agricultura consumía dietas alcalinas, mientras que la otra mitad seguían dietas ácidas (16).

Esto parece ser más realista, considerando que nuestros ancestros vivían en climas muy diferentes con acceso a alimentos distintos. De hecho, las dietas ácidas se volvieron más comunes a medida que los pueblos comenzaron a desplazarse al norte del ecuador y lejos de los trópicos (17).

Así, más allá del hecho de que la mitad de los cazadores-recolectores consumían dietas ácidas, las enfermedades modernas virtualmente no existían (18).

Para tener en cuenta

A diferencia de otras dietas extrañas, la dieta alcalina es efectivamente muy saludable. Impulsa un alto consumo de frutas y vegetales, al mismo tiempo que restringe alimentos procesados. Sin embargo, las ideas sobre el mecanismo subyacente no son respaldadas por evidencia evolucionista, fisiología humana o estudios confiables. Los ácidos son de hecho uno de los bloques constructores de la vida más importantes, incluyendo aminoácidos, ácidos grasos y ADN (ácido desoxirribonucleico).

Y las dietas alcalinas son saludables, sí, pero porque se basan en alimentos sin procesar. No tiene nada que ver con el hecho de que los alimentos sean alcalinos.

Dra. Natalia Olivares, especialista en Nutrición. Nutrición Sin Más


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