Fitoterapia

¿Qué es la fitoterapia?

La fitoterapia es la Medicina que aprovecha las plantas medicinales con la finalidad de prevenir, tratar o curar las enfermedades. Las especies vegetales que suelen emplearse son de cualquier tipo, desde hojas a raíces, desde plantas herbáceas a árboles, desde especies marinas a terrestres. La fitoterapia reúne un número muy notable de remedios basados en la naturaleza vegetal de los mismos.

La fitoterapia utiliza hojas, raíces y plantas, marinas y terrestres, y es tan antigua como el hombre.

El origen de la fitoterapia

La fitoterapia es tan antigua como el hombre. En civilizaciones muy antiguas, ya existía en las tribus el hombre-medicina o chamán, que intentaba curar a los enfermos por medio de todo tipo de ritos mágico-religiosos y también por medio de preparados, compuestos a partir de elementos naturales del entorno (de origen animal, vegetal o mineral.) El conocimiento de la botánica de las distintas culturas ha ido profundizando y enriqueciéndose durante milenios consiguiendo clasificar muchas de las especies vegetales según sus supuestas propiedades medicinales.

Todo ese saber tradicional que nos ha llegado hasta nuestros días, matizado por los nuevos conocimientos de nuestra era, es lo que conforma la fitoterapia de nuestros días. Probablemente no existe una fitoterapia única, pues las distintas culturas fundamentales han fundado diferentes saberes en esta materia (medicina china, medicina india, medicina greco-romana, medicina árabe, medicina egipcia,...) pero sí que se puede hablar de una terapia alternativa de medicina herbal que se nutre de puntos comunes de todas ellas y que ha sido objeto de interés y estudio también por parte de la medicina científica en aspectos muy concretos.

Los remedios de la fitoterapia

La fitoterapia aglutina una enorme cantidad de productos vegetales de muy diferentes propiedades. La forma de utilización de los diferentes remedios es principalmente en forma de soluciones líquidas o de comprimidos con extractos de la planta, aunque clásicamente se han empleado tradicionalmente en infusión muchas de las hierbas conocidas. También existen ungüentos, pomadas y lociones para la aplicación tópica de algunos preparados.

Aplicaciones de la fitoterapia

Se podría decir que no existe dolencia o enfermedad en la que no se proponga una mejoría o una solución con algún preparado fitoterápico. Las aplicaciones de la fitoterapia son innumerables pero en la práctica en los países occidentales se reducen a:

¿Es segura la fitoterapia?

Las plantas medicinales son muy distintas de las medicinas: es muy difícil que un remedio fitoterápico contenga cantidades importantes de una sola sustancia o principio activo. Así pues una planta a la que se le atribuyen cualidades terapéuticas -para aliviar el estrés por ejemplo- puede contener varias decenas o cientos de principios activos con cierta actividad ansiolítica, de muy variada fuerza o intensidad. Pero ninguna de esas sustancias por sí sola está presente en el preparado en cantidad mínima suficiente como para poder provocar una sobredosificación o exceso de efecto farmacológico de la sustancia concreta.

Esa es la seguridad de la fitoterapia, pero también su punto débil. Al haber varias sustancias con un efecto común, pueden actuar sinérgicamente, mejorando esa dolencia sin que existan problemas de toxicidad asociados al exceso de un principio activo. Pero, por otro lado, al ser de muy variada fuerza de acción y no estar el más eficaz de ellos en una cantidad apreciable, el efecto no suele ser nunca especialmente prominente.

Por otro lado, la sinergia de múltiples principios activos parecidos bien puede sumarse también para generar un determinado efecto tóxico. El problema principal en sí reside en no saber bien qué puede resultar de la acción conjugada de tantas sustancias en una determinada planta y que no han sido científicamente estudiadas por separado.

Por todo ello, la idea general que tiene mucha gente de que la fitoterapia es inofensiva no es del todo cierta. Existen plantas medicinales con efectos adversos relevantes en sí, pero existe otra razón. Por un lado es verdad que la mayor parte (no todos) de los remedios empleados carecen de efectos secundarios y de toxicidad apreciable, pero hay que tener en cuenta en qué contexto se emplea muchas veces esta clase de terapia.

Hay estudios que demuestran que este tipo de sustancias medicinales no son neutras desde un punto de vista fármaco-cinético, es decir, su uso en personas que están tomando determinados fármacos (ver Hierbas y medicamentos) puede alterar la absorción y el funcionamiento de estos últimos.

Algunas especialidades de fitoterapia han demostrado que pueden disminuir la acción de ciertos medicamentos, como los utilizados para el tratamiento contra el cáncer, los anticoagulantes, los antiarrítmicos, los antibióticos, etc., o de incrementar su actividad, potenciando determinados efectos secundarios de los mismos.

Esto es un dato relevante, sobre todo teniendo en cuenta que el uso de este tipo de remedios entre los pacientes aquejados de una enfermedad cancerosa es bastante importante (se calcula que al menos un 50% de los pacientes con cáncer acuden también a la fitoterapia como medio terapéutico complementario.) Por otro lado, se ha visto en ciertos estudios que los remedios herbales pueden producir alergias e interferir en determinados análisis médicos, lo que conviene también tener muy en cuenta.

El problema básico de la medicina herbal es que, a pesar de ser un saber acumulado a lo largo de milenios, todavía se trata de un vasto mundo por descubrir desde el punto de vista científico. Queda mucho por estudiar en cuanto a la eficacia de todos los remedios descritos e igualmente un gran trabajo por hacer a la hora de caracterizar los posibles problemas de seguridad, por combinarlos con ciertas medicinas o por emplearlos en determinados pacientes, que pueden tener anomalías fisiológicas por razón de la enfermedad que padecen.

¿Una terapia realmente eficaz?

La farmacología moderna ha adoptado de la fitoterapia muchos principios activos que actualmente son plenamente utilizados en el tratamiento de las enfermedades. Muchas plantas medicinales con determinados efectos terapéuticos fueron estudiadas en su momento por la industria química y farmacéutica con objeto de identificar los principios activos que pudieran ser útiles, extraídos y aislados para su uso reglado en fármacos. Muchísimos de los fármacos existentes tienen principios activos aislados y purificados de determinadas plantas, como:

  • la Digitalis purpúrea, de la que se extraen un sinfín de sustancias de efecto cardiotónico y antiarrítmico: digoxina, digitoxina…
  • la belladona, de la que se extraen sustancias de efectos sobre el sistema nervioso autónomo, como la atropina
  • la Ephedra major, de la que se extrae la efedrina y otros principios activos de acción en el sistema nervioso autónomo, etc.

Cuando la farmacología moderna encuentra una planta medicinal con efectos terapéuticos demostrados, realiza un proceso de identificación de todas las sustancias que tienen un mínimo de actividad respecto al efecto deseado y separa sólo unas pocas de las que tienen mayor interés por ser las más potentes o por poseer otras cualidades interesantes. Cuando se tiene la certeza de que uno de los principios activos aislados puede aportar una ventaja novedosa a la farmacología existente, se elabora en forma galénica adecuada y se dosifica en cantidades exactas, pasando a ser probado en ensayos clínicos.

Este proceso se ha realizado innumerables veces respecto a muchos de los fármacos que usamos hoy día, y se sigue haciendo para sacar a la luz nuevas medicinas que aporten novedades terapéuticas.

Por todo ello, la medicina científica renuncia casi siempre al empleo de las sustancias medicinales en su forma vegetal cuando es posible extraer el principio activo buscado. Sin embargo, existen estudios científicos que han intentado sacar conclusiones válidas respecto a la eficacia de determinadas plantas medicinales en su forma natural. Las plantas medicinales más estudiadas han sido: hipérico, ginkgo, kava, ginseng, pasiflora, valeriana y scutellaria, entre otras. Los resultados de la revisión de resultados de las principales hierbas medicinales estudiadas son los siguientes:

  • Hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum): Se le atribuye actividad antidepresiva con un excelente perfil de seguridad, lo cual ha sido confirmado por algunos estudios, pero no de modo suficiente como para recomendar su uso frente a los antidepresivos farmacológicos actuales. Además es una planta medicinal que presenta importantes interacciones con múltiples fármacos.
  • Ginkgo (Ginkgo biloba): Se le atribuye la capacidad de mejorar el rendimiento intelectual de personas con demencia y con trastornos de memoria en general, según diversos estudios, pero tiene el riesgo de que posee actividad antiagregante y anticoagulante, por lo que puede favorecer la aparición de hemorragias en pacientes con enfermedades de la coagulación o en tratamiento anticoagulante.
  • Kava (Piper methysticum): Esta planta procedente de la Polinesia se emplea por sus cualidades demostradas en el tratamiento contra el insomnio, la ansiedad y el estrés. Sin embargo puede presentar importantes efectos adversos que han limitado su uso y han determinado incluso que su consumo sea prohibido o restringido en ciertos países. Puede producir hepatitis y cirrosis, y a altas dosis es capaz de provocar una dermopatía típica denominada kavismo. Está contraindicada en depresión endógena, epilepsia, Parkinson y ciertas psicosis.
  • Ginseng (Panax ginseng y otros): Existen diferentes variedades de ginseng. Se le atribuye capacidad de mejorar la actividad psicomotora y cognitiva cerebral. También hay estudios que parecen demostrar que ayuda a un mejor control de la diabetes tipo II, pero esto es algo que debería confirmarse en estudios futuros. El ginseng puede tener efectos estrogénicos (efectos relacionados con la acción de las hormonas sexuales femeninas) y ciertas interacciones con algunos fármacos.
  • Pasiflora o flor de la pasión (Pasiflora incarnata): No hay prácticamente estudios de su uso en solitario. Su empleo en combinación con otras hierbas parece tener efectos de sedante suave.
  • Scutellaria (Scutellaria laterifolia): Se le atribuyen propiedades como espasmolítico, diurético y sedante. Su consumo a dosis altas puede producir confusión mental y hepatotoxicidad.
  • • Valeriana (Valeriana officinalis): Se le atribuyen cualidades como sedante y su uso es bastante popular. Sin embargo, paradójicamente, existen muy pocos estudios que avalen su eficacia. Se recomienda evitar su uso en embarazadas por existir dudas acerca de su posible poder teratogénico (poder para provocar malformaciones fetales).

Las hierbas medicinales constituyen un campo enormemente extenso de posibilidades terapéuticas, pero que requiere -al igual que cualquier otro campo terapéutico- un estudio adecuado y riguroso. La fitoterapia es un tipo de terapia que, por no estar del todo regulada y por no ser sustrato de trabajo profesional de la mayoría de los médicos se presta a un uso indiscriminado y autodirigido por parte de los pacientes, lo cual no es en absoluto recomendable. Al igual que con la farmacología, es aconsejable no automedicarse y consultar siempre a un profesional sanitario antes de consumir ninguna planta medicinal.

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