Fiebre amarilla

¿Qué es la fiebre amarilla?

La transmisión del virus se produce a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti

Es una enfermedad infectocontagiosa, descrita por vez primera en 1684, producida por un virus de la familia de los flavivirus, una amplia familia a la que también pertenece, entre otros, el virus de la hepatitis C.

El nombre de "fiebre amarilla" se debe a que la enfermedad se caracteriza por presentar fiebre elevada y una coloración amarillenta de piel y mucosas.

¿Cómo se transmite la enfermedad?

La transmisión del virus se produce a través de la picadura de un mosquito llamado Aedes (se han distinguido distintas especies, una de las mejor estudiadas es el Aedes aegypti). El control de este mosquito y la mejora de las instalaciones sanitarias y de los sistemas de agua, así como el uso de vacunas (las primeras se comenzaron a utilizar en 1934) han disminuido de forma considerable la importancia médica de la fiebre amarilla.

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¿En qué zonas del globo terráqueo se puede adquirir la fiebre amarilla?

Se estima que cada año hay entre 1.000 y 3.000 nuevos casos de fiebre amarilla en todo el planeta, incidencia que se ha incrementado de forma espectacular en los últimos 5-6 años.

Los casos de fiebre amarilla se localizan en América y África tropical. En la actualidad, en América del Sur el virus es mantenido exclusivamente en los bosques tropicales, principalmente en los de la cuenca hidrográfica del Amazonas, Orinoco y Magdalena, en donde se transmite entre los monos. Así por ejemplo, en la región amazónica se detectan entre 100 y 300 nuevos casos al año que suelen producirse principalmente en hombres adultos jóvenes que trabajan en actividades agrícolas (generalmente en la limpieza de bosques).

En África las epidemias se producen al final de la etapa lluviosa en las regiones de la sabana húmeda, donde se ha comprobado la existencia de varios brotes en la década de los 70, todos ellos en la parte occidental del continente. Entre los países afectados se incluyen Nigeria, Angola, Gambia, Senegal, Burkina Fasso, República Democrática del Congo (Antiguo Zaire), Ghana, Guinea y Togo.

El sistema que tiene el virus de perpetuarse es muy curioso. Un mosquito infectado por el virus pica a un mono sano, el virus accede al hígado del mono donde genera nuevos virus que son liberados en la sangre del simio. Cuando un mosquito sano pica a un mono enfermo adquiere el virus y el mosquito queda preparado para infectar a nuevos monos. Cuando los humanos penetran en la selva o en el bosque pueden ser picados por los mosquitos que han adquirido la infección de los monos. Así pues en la perpetuación de la enfermedad juegan un papel muy importante los monos y los mosquitos de las zonas selváticas reseñadas.

¿Qué sucede cuando el virus ha penetrado en nuestro organismo?

A través de la picadura del mosquito el virus pasa a la sangre, gracias a la cual consigue llegar al hígado, principal foco de infección. Aquí el virus se multiplica, provocando una alteración de la función hepática. De igual forma el virus puede alcanzar los riñones, el corazón o el cerebro, alterando el correcto funcionamiento de todos estos órganos.

¿Cuáles son los principales síntomas de la enfermedad?

No todas las infecciones producidas por el virus de la fiebre amarilla se traducen en enfermedad y aproximadamente tan sólo 1 de cada 15 infecciones generan sintomatología evidente.

El periodo de incubación de la enfermedad es de aproximadamente 3-6 días, durante los cuales el paciente se encuentra libre de síntomas; a continuación el virus pasa a la sangre produciendo:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Náuseas
  • Malestar general
  • Dolores musculares generalizados
  • Cefalea
  • Es muy característica la existencia de inyección conjuntival ("ojos rojos") y marcado enrojecimiento de la lengua.

Seguidamente el paciente se recupera de forma transitoria, desapareciendo la fiebre, para reaparecer a los pocos días acompañada de una coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica ocular, lo que en términos médicos se denomina ictericia. Se reduce la emisión de orina y el paciente puede presentar vómitos de sangre e incluso llegar al coma.

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¿Cuál es el pronóstico de la enfermedad?

Uno de los mejores parámetros para establecer el pronóstico de la fiebre amarilla es la aparición de la coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica (ictericia). Cuando aparece es un signo de mal pronóstico, ya que aproximadamente entre el 20% y el 50% de estos pacientes fallecen en la siguiente semana.

¿Se puede prevenir la fiebre amarilla?

Afortunadamente la fiebre amarilla es una enfermedad evitable, pues disponemos de una vacuna producida a partir de embriones de pollo.

Se recomienda la vacunación a todas las personas que van a viajar a zonas endémicas. A pesar de que se piensa que la vacuna genera una inmunidad permanente (la vacuna activa el sistema inmune, que produce unos anticuerpos específicos que serán capaces de neutralizar al virus) es preciso una revacunación cada 10 años para obtener la certificación médica para los viajes.

Además de la vacunación se recomienda llevar ropa larga para protegerse y evitar las picaduras de mosquitos.

¿La vacuna es efectiva?

La utilización de la primera vacuna frente al virus de la fiebre amarilla se remonta a 1934 y se estima que en la actualidad han sido vacunadas más de 100 millones de personas, sin existir graves efectos secundarios después de su administración. Aproximadamente el 10% de las personas vacunadas presentan fiebre moderada y cefalea transitoria, que desaparece de 24-48 horas.

Hasta la fecha, la vacunación constituye el método más eficaz para la prevención de la enfermedad. No deben ser vacunados contra el virus de la fiebre amarilla las personas que presenten alergia al huevo, debido a que la vacuna se genera a partir de embriones de pollo.

¿Cuál es el tratamiento de las personas infectadas?

Todavía no se dispone de ningún agente farmacológico específico frente al virus de la fiebre amarilla. Los pacientes infectados reciben un tratamiento sintomático e intensivo, dirigido a disminuir la clínica del paciente y controlar sus funciones vitales.

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