Eyaculación precoz

¿Qué es la eyaculación precoz?

Cuando un hombre está excitado sexualmente, suele tener una erección. Si se masturba o mantiene relaciones sexuales con una pareja, su excitación se intensificará y finalmente eyaculará. La eyaculación consiste en una acción coordinada de diversas estructuras genitales y pélvicas que dan lugar, en primera instancia, al depósito del eyaculado en la uretra y a su posterior evacuación a través de ella al exterior. Este proceso se acompaña habitualmente de sensaciones placenteras que constituyen el orgasmo masculino.

La eyaculación precoz puede acabar creando problemas en la pareja; pero generalmente tiene arreglo

En una relación sexual normal, la excitación aumenta de forma progresiva hasta una fase de meseta (de estabilización), disfrutando de su placer sexual hasta el momento en que de forma voluntaria llega al clímax. No obstante, algunos hombres eyaculan muy rápidamente. De hecho, algunos incluso llegan al clímax antes de penetrar a su pareja. Si un hombre eyacula de forma habitual muy rápido y mucho antes de lo que su pareja desearía, obviamente tiene un problema, que se denomina eyaculación precoz (EP). En la EP, el varón no puede permanecer en la fase de meseta (estabilización), sino que existe una excitación rápida y una eyaculación involuntaria. Si éste es el problema, hay medios al alcance para superarlo.

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La eyaculación precoz (EP) es la disfunción sexual más frecuente, calculándose que afecta incluso al 30% de los varones. No obstante, en esta cifra influye también el que el término se haya definido de forma poco precisa. Pongamos tres ejemplos:

  • El "manual diagnóstico" de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM IV, 1995) se refiere a ella como la situación en la que "se produce la persistencia o recurrencia de la eyaculación ante una mínima estimulación previa, durante o inmediatamente después de la penetración, siempre antes de lo que el sujeto desea".
  • También se ha descrito como la incapacidad de ejercer un control voluntario adecuado sobre la eyaculación, produciéndose ésta de manera refleja e incontrolable antes, durante o inmediatamente después de la penetración.
  • Masters y Johnson, unos prestigiosos terapeutas sexuales de los años 70, definieron la EP como la incapacidad para diferir la eyaculación lo suficiente como para que la pareja alcance el orgasmo el 50% de las ocasiones.

En la mayoría de los casos, la causa de la EP es habitualmente psíquica, considerándose la manifestación más frecuente de un conjunto de alteraciones eyaculatorias de base psico-sexual que incluye también a la eyaculación retardada y al dolor posteyaculatorio.

Muy raramente puede ser secundaria a ciertos procesos orgánicos como trastornos degenerativos, alteraciones vasculares o de tipo neurológico (tumores medulares, esclerosis múltiple), alteraciones en la uretra posterior y de la próstata, etc. Asimismo, numerosos fármacos pueden afectar a la eyaculación, y algunos pueden actuar facilitándola.

La eyaculación es un proceso complejo que requiere la coordinación de varias vías nerviosas y la integridad de los distintos órganos implicados. Los estímulos que intervienen en la eyaculación y el orgasmo proceden del glande, genitales externos y de la zona posterior de la uretra. Estos estímulos se transmiten por los nervios del pene hasta la médula espinal.

La corteza cerebral recibe la información procedente de los estímulos sensoriales y de otras zonas del sistema nervioso responsables del orgasmo. Sin embargo, una vez iniciado el fenómeno de la eyaculación, el cerebro no puede ejercer ningún control sobre el mismo. No obstante, puede controlar voluntariamente el inicio de la eyaculación, graduando la intensidad de los estímulos que la provocan.

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¿Cómo se trata la eyaculación precoz?

  • Algunos hombres se ayudan considerablemente usando técnicas de terapia sexual. Esto debe entenderse dentro del contexto de la pareja; además, no hay que olvidar que la conducta sexual es la interacción entre individuo y el medio, en la cual intervienen numerosos factores ambientales (culturales, de personalidad, entorno familiar, edad, etc.).
  • El tratamiento psico-sexual es efectivo en muchos casos. Las técnicas de estimulación-parada y de compresión del pene son las más utilizadas.
  • La mejor forma de abordar su problema es obtener la ayuda de la pareja. Se puede necesitar la ayuda de un profesional en algún momento, pero de hecho pueden intentar juntos en casa la técnica de parar y empezar para ver si pueden mejorar las cosas por ellos mismos.

¿Cómo funciona la técnica de parar y empezar?

La técnica de "parar y empezar" es la más popular:

  • Primero se puede intentar con la masturbación. Se realiza una estimulación hasta conseguir una excitación considerable y, entonces, se para y se deja que las sensaciones se calmen. Se recomienda que se realice varias veces antes de permitirse llegar al clímax.
  • Los terapeutas recomiendan que el hombre se tumbe sobre su espalda, desnudo y relajado. Su pareja, también desnuda, debe sentarse o tumbarse cerca. El hombre debe mantenerse pasivo (no hace nada), mientras que ella está activa, y le acaricia de manera que le induce una erección. El varón sólo se concentrará en las caricias y en la sensación y tensión sexual que provoca.
  • Cuando él sienta que la tensión sexual aumenta y que su eyaculación está cerca, le dirá a ella que pare. Ella dejará de acariciarle inmediatamente y la tensión sexual disminuirá. El varón perderá la sensación de que está a punto de eyacular.
  • Luego ella empezará a acariciarle otra vez, hasta que él le indique que pare. Pare y empiece de esta manera tres veces. La cuarta vez, por ejemplo, siga hasta la eyaculación.

¿Con qué frecuencia se puede repetir el ejercicio?

El ejercicio se puede repetir tan a menudo como se desee. Hay que recordar que el varón tiene que permanecer pasivo y sólo ella estar activa. El varón necesita concentrarse exclusivamente en su propio problema sin realizar ninguna actividad sexual.

¿Cuándo está listo el varón para el coito?

Después de un tiempo el varón aprenderá a controlarse más y más, y podrá dejarla continuar más tiempo antes de sentir que llega "al punto sin retorno". De hecho, cuando se sienta mucho más seguro de su control, y esto probablemente tardará varias semanas, podrá intentar realizar un coito.

Deberá usar de nuevo la técnica de parar y empezar. La posición más apropiada para empezar es en la que la mujer se pone a horcajadas sobre el varón, que le pedirá que deje de moverse cuando las sensaciones se hagan demasiado fuertes y, entonces, deberá permitir que sus sensaciones se calmen antes de que ella continúe. Se debe intentar varias veces, tratando de no permitirse llegar al orgasmo hasta la cuarta vez, por ejemplo, como en la fase anterior.

Puede suponer una buena idea que ella sea estimulada por el varón o por ella misma para tener un orgasmo antes o después del coito, porque en este momento del acto sexual el hombre necesita estar libre para ocuparse exclusivamente de sus sensaciones y de su eyaculación.

No obstante, muchas parejas encuentran que necesitan la ayuda adicional de un profesional (psicólogos especializados en este campo). También le podrán indicar que utilice la "técnica de compresión-parada". Se trata de una técnica que la mujer aprende y que requiere que ella comprima el pene del hombre cada vez que él está llegando al clímax.

Sin embargo, hay pacientes a los que estas técnicas les resultan incómodas, o simplemente no desean este tipo de terapia. Además, tiene varios inconvenientes; requiere la participación de la pareja en las sesiones y se precisan unas determinadas condiciones culturales.

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Otros tratamientos

Tratamiento tópico

Se han utilizado cremas de lidocaína y/o prilocaína (anestésicos locales) en la EP. Tiene el inconveniente de precisar la colocación posterior de un preservativo durante 20-30 minutos para lograr que el preparado realice su efecto. Este consistiría en una anestesia parcial del pene, lo cual disminuiría su sensibilidad y permitiría que la eyaculación se retrasara.

Inyección de sustancias que producen una erección artificial en el tejido eréctil del pene (inyección intracavernosa). Si bien este método permite obtener a estos pacientes una erección de mayor duración, tiene el gran inconveniente de ser doloroso e invasivo, por lo que no debe plantearse inicialmente. Utilizando dosis muy bajas, puede considerarse como una terapia de segunda línea para la EP.

Tratamiento farmacológico

En los casos que rechazan la terapia sexual, en aquellos que no está indicada (ausencia de pareja estable, bajo nivel cultural) y en los pacientes que no responden a la misma, puede utilizarse un tratamiento farmacológico. Éste también se ha mostrado efectivo cuando se indica en primera instancia, sin terapia psicosexual previa.

Clásicamente se han utilizado diversos fármacos utilizados en patología psiquiátrica, entre cuyos efectos es bien conocido que producen un retraso en la eyaculación como efecto secundario (tioridacina, IMAO, lorazepam, clomipramina, etc.).

Hay determinados fármacos antidepresivos (llamados inhibidores de la recaptación de serotonina) que pueden producir como efecto secundario la eyaculación retardada. La fluoxetina (Prozac, a dosis de 20 mg/día), medicamento antidepresivo de moda, se ha mostrado beneficiosa en pacientes con disfunción eréctil y eyaculación precoz. La paroxetina (Seroxat, a dosis de 20 mg/día), y la sertralina (a dosis de 50 mg/día), también han sido utilizadas con éxito.

Los efectos secundarios de estos fármacos (pérdida de libido o deseo sexual, ausencia de eyaculación, insomnio, mareos, ansiedad, somnolencia, etc.) son claramente dosis dependientes. Para evitarlos se puede plantear, básicamente, disminuir la dosis, mantener el tratamiento de forma intermitente o, simplemente, el cambio de antidepresivo.

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