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Envejecimiento normal

La mejora general de las condiciones de vida en Occidente ha elevado la esperanza de vida de la población. Es difícil establecer una edad concreta en que una persona puede ser considerada “mayor” porque depende de culturas y situaciones personales.

Señor mayor tocando el violín

Tan importante es vivir muchos años como vivirlos con calidad de vida.

©PhotoDisc

El ser humano, en la treintena y la cuarentena, suele advertir con preocupación el paso de los años. Son décadas en que se valoran los logros profesionales y la consolidación de la pareja y la descendencia. A menudo, durante estos años, las personas se preocupan al comprobar los primeros efectos del envejecimiento.

El envejecimiento es un proceso natural, cuya duración varía según las personas, pues influyen factores genéticos y ambientales. Es un proceso que ocurre con el paso del tiempo y consiste en un progresivo declive de la integridad y las funciones del organismo, una mayor probabilidad de padecer enfermedades y dificultades de adaptación lo que, finalmente, conduce a la muerte.

La edad

Podemos medir la edad desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, la edad cronológica. También es importante la edad biológica, que tiene que ver con nuestro estado físico general y de salud. Se puede hablar de una edad psicológica, dependiendo del grado de maduración intelectual y desarrollo psicosocial, etc. Las Naciones Unidas (ONU) se pronuncian en este sentido, para aconsejar que hablemos de “personas mayores”, en general refiriéndose a aquellas que superan los 65 años, aun cuando, debido a la alta esperanza de vida, les quedan muchos años por vivir.

Adaptación al envejecimiento normal

El ser humano se adapta al proceso normal de envejecimiento. En el terreno intelectual, por ejemplo, se ralentiza el procesamiento de información y la toma de decisiones, aunque con ciertas habilidades se puede suplir esta lentitud. En ocasiones se presentan enfermedades como la depresión o la demencia, que dañan la memoria. Pero, frecuentemente, el déficit de herencia está causado únicamente por la inactividad, el aburrimiento y la falta de motivación. Cuando existe motivación y se ejercita la memoria, esta función se conserva adecuadamente, además de almacenar, lógicamente, mucha información y experiencia.

Aunque algunos aspectos de la personalidad permanecen inalterables con el curso de los años, determinados sucesos vitales, a veces estresantes, promueven cambios de adaptación. Los sucesos más influyentes son las separaciones y muertes de seres queridos. En la edad avanzada, el fallecimiento de la pareja, la soledad, las enfermedades crónicas incapacitantes y tener que dejar el hogar, por distintos motivos, son eventos muy traumáticos, que requieren una gran capacidad de adaptación y, generalmente, apoyo externo.

En las situaciones descritas, resulta de extrema importancia contar con la familia, los amigos, los vecinos y una adecuada red asistencial sanitaria y social.

En nuestra sociedad, los mayores son más frecuentemente mujeres y, a menudo, disponen de una situación patrimonial y financiera insuficiente, lo que determina su nivel de bienestar. Es común que se trate de mujeres viudas, con bajo nivel adquisitivo, en situación de soledad y no siempre capaces de encontrar alicientes sociales, o actividades de ocio. Obviamente, muchas de estas mujeres viven en residencias.

Aspectos clave en el envejecimiento

Existen algunos aspectos que determinan el bienestar y están presentes en todas las personas que envejecen. La buena adaptación y optimización en estas áreas va a resultar de máxima importancia:

Cambios somáticos

Muchos son los cambios progresivos que ocasiona el envejecimiento normal. Aparecen las canas, las arrugas, la disminución de las capacidades físicas, la mente y el cuerpo funcionan más despacio, se producen cambios hormonales y el progresivo deterioro de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). También se aprecia un deterioro funcional del sistema nervioso central, el aparato cardiovascular y el respiratorio, el genitourinario, el endocrino y el inmunológico, entre otros.

Sexualidad

Según un estudio de King, la sexualidad es un tema al que se da gran importancia en la vejez. Estas investigaciones indican que muchas parejas continúan manteniendo relaciones sexuales cumplidos los setenta años. En parejas heterosexuales, quien da por terminadas las relaciones sexuales es el hombre. Por lo general, son el fallecimiento de la pareja y la aparición de enfermedades y discapacidades los motivos que ocasionan el cese en las relaciones sexuales.

Los estudios de Masters y Johnson demostraron que, con la vejez, se observa un retraso para conseguir la erección y una menor turgencia del pene en el hombre, así como una menor lubricación vaginal en la mujer. También demostraron que cuanto más actividad sexual se tenga en el comienzo de la vida adulta, más probable es que se mantenga durante la vejez.

La cercanía de la muerte

El envejecimiento, la edad cronológica avanzada y la muerte de seres queridos y conocidos son factores que a las personas mayores les hace pensar en la muerte. Algunos estudios demuestran que el temor a la muerte es menos frecuente según se cumplen años. Jubler-Ross describió las distintas actitudes que el ser humano adopta en torno a la propia muerte: negación de la muerte y aislamiento, depresión y desesperanza, agresividad, aceptación y esperanza.

Lo ideal es aceptar que la muerte es inevitable para todo el mundo. Las personas con creencias religiosas pueden hallar consuelo y esperanza confiando en la “otra vida”. En cualquier caso, es preciso que quienes rodean a las personas mayores, en sus últimos días, les traten con dignidad y calor, pues favorece un sentimiento de serenidad de la persona mayor frente a su situación.

La longevidad

Las investigaciones demuestran que una historia de longevidad familiar es el mejor indicador de una vida larga. No obstante, algunos hábitos contribuyen a esta longevidad, como son:

  • El consumo nulo o mínimo de alcohol, tabaco, cafeína y otras drogas
  • Desarrollar un trabajo y unas actividades gratificantes
  • Sentirse útil para familiares u otras personas
  • Una alimentación sana y equilibrada
  • La realización de chequeos médicos periódicos.

Como es conocido, tan importante es vivir muchos años como vivirlos con calidad de vida. Los consejos anteriormente señalados son convenientes para ambos aspectos.

Dr.  Eduardo de la Sota Guimón  (especialista en Psiquiatría) .

Última versión: 2011-08-06