Enfermedades alimentarias

¿Qué son los trastornos alimentarios?

Vamos a referirnos a la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa, que son los trastornos alimentarios más frecuentes. Hablamos de anorexia nerviosa cuando una persona tiene la imperiosa necesidad de adelgazar, aún cuando su peso se encuentre entre un 15% y un 60% por debajo de lo que le correspondería por su edad, sexo y talla. Quienes sufren este trastorno, que suelen ser más mujeres que hombres, sienten "terror" a engordar, aunque estén extremadamente delgados. Normalmente no se ven delgadas, pues se les distorsiona la percepción de su imagen corporal. Esta delgadez extrema acarrea graves problemas como la amenorrea (desaparición de la menstruación) y puede llevar a la muerte.

Se estima en 1 millón el número de personas afectadas por anorexia y bulimia en España

Los pacientes con bulimia nerviosa pasan por fases en que se dan grandes atracones de comida, de forma desmesurada y sin control. Como se sienten gordas, estas personas provocan el vómito para adelgazar, y toman laxantes y diuréticos. También suelen realizar ejercicio físico exageradamente.

Tres de cada 10 casos de pacientes con anorexia nerviosa también comen ocasionalmente en exceso, y luego vomitan, como ocurre en la bulimia.

¿Quiénes padecen los trastornos alimentarios?

Podemos estimar en 1 millón de españoles el número de personas afectadas por anorexia y bulimia. Los estudios demuestran que 9 de cada 10 casos se dan en mujeres. Suele tratarse de personas muy perfeccionistas y con un entorno familiar especialmente exigente. Estos trastornos son más frecuentes en las sociedades industrializadas. En cuanto a la edad de aparición, la anorexia suele comenzar entre los 14 y los 18 años, mientras la bulimia aparece a partir de los 20 años de edad.

Últimamente se vienen diagnosticando cada vez más casos de la denominada “ortorexia”, consistente en la obsesión patológica por la comida biológicamente pura. Los expertos (Calañas, 2003) estiman que el 1% de la población española padece ostorexia.

¿Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios?

No parece haber una única causa, sino más bien una acumulación de factores que desencadena estos trastornos. Lo cierto es que las personas afectadas por anorexia y bulimia se ven gordas, con exceso de grasa y están insatisfechas con ello. Entre los factores que pueden desencadenar la anorexia y la bulimia destacamos los siguientes:

  • Es posible que exista una predisposición familiar.
  • Investigaciones recientes concluyen que la vulnerabilidad a padecer un trastorno de la conducta alimentaria está determinada por factores genéticos y ambientales, aunque los primeros parecen tener un mayor peso.
  • También pueden estar implicados factores biológicos.
  • Tienen más posibilidades de padecer estos trastornos quienes poseen una personalidad perfeccionista, ambiciosa y rígida.
  • Suelen ser personas insatisfechas con su físico y con baja autoestima.
  • Son más propensas las personas que viven en entornos exigentes, que sacralizan él éxito y el control sobre uno mismo.
  • Puede darse en adolescentes que pasan por momentos de incertidumbre respecto a su orientación sexual.
  • Ejercen una gran influencia los medios de comunicación en nuestra sociedad. Reflejan el prototipo de persona triunfadora y deseable que es delgada, atractiva, deportista y cuida su dieta. Lo vemos en las modelos, las grandes estrellas y en las personas que aparecen en los medios de comunicación.

Consultas al médico

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    ¿Cuáles son sus síntomas?

    Síntomas de la anorexia nerviosa

    • Tienen un temor intenso a engordar y están obsesionados con ello.
    • Pierden el sentido de la realidad de su propia imagen corporal. Se ven gordos cuando en realidad están esqueléticos.
    • Evitan comer, hasta el límite de lo posible. Planean dietas de adelgazamiento espartanas.
    • Desaparece la menstruación (amenorrea).
    • Sienten frío, mareos o desmayos.
    • Pueden padecer desnutrición y enfermedades físicas del sistema circulatorio, el hígado, el riñón, dolores abdominales, problemas dentales y del pelo.
    • Sufren grandes oscilaciones en su estado de ánimo.
    • En tres de cada diez casos, se añaden, además, los síntomas de la bulimia.
    • El paciente, en casos extremos, puede morir por desnutrición.

    ¿Trastornos alimentarios?

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      Síntomas de la bulimia nerviosa

      • Tienen un temor tremendo a engordar y están obsesionados con ello.
      • Sienten impulsos inevitables de darse atracones de comida sin llegar a saciarse.
      • Tras los atracones, provocan el vómito o toman laxantes y diuréticos para no engordar.
      • Los atracones suelen darse tras períodos en que han seguido una estricta dieta y en situaciones de ansiedad, depresión y estrés. En un principio obtienen un cierto grado de satisfacción, pero luego les crea sentimientos de culpabilidad, por lo que vomitan, etc.
      • Suelen avergonzarse de su comportamiento, lo que les lleva a ocultarlo.
      • Son frecuentes los problemas en la faringe y los dientes, debido a los efectos de los constantes vómitos.
      • En casos graves, se produce una falta de minerales que puede afectar a diversos órganos.
      • Suelen tener heridas en el dorso de la mano, provocadas por los dientes al provocar el vómito. Este puede ser un signo que ayude al médico, familiares o amigos a identificar el caso.
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      ¿Dieta equilibrada?

      ¿Sigue usted una dieta equilibrada? Averígüelo aquí.

        ¿Qué podemos hacer para prevenir y tratar estos trastornos?

        En cuanto a la prevención, procuremos no exigir demasiado a nuestros hijos. Es conveniente hablarles abiertamente e informarles acerca del peso, la línea, la belleza etc. Ante los primeros indicios preocupantes, consultemos al médico.

        El principal apoyo con el que se van a encontrar quienes padezcan trastornos de la alimentación es su familia.

        Para comenzar el tratamiento, es preciso que el paciente quiera tratarse y esté convencido. Los pacientes con bulimia suelen ser más entusiastas al comenzar el tratamiento, pero luego, a menudo se echan atrás.

        ¿Se gusta usted?

        Gustarse es muy importante. Vea en qué grado lo hace usted.

          En el caso de la anorexia nerviosa, lo prioritario es que el paciente recobre su peso ideal. Se planificará una dieta que irá incorporando gradualmente las calorías. Según el enfermo vaya recuperando peso, será menos necesaria la supervisión. Esta fase, probablemente deba realizarse en régimen de hospitalización, para controlarla adecuadamente.

          Cuando el paciente con anorexia nerviosa vaya recuperando su peso, convendrá instaurar la psicoterapia. El especialista podrá utilizar la psicoterapia individual, la de grupo o ambas, según las características del paciente. Mediante la psicoterapia, se procura informar al mismo sobre todos los aspectos de su enfermedad y sus consecuencias negativas. Se procurará animar y fomentar el seguimiento de la dieta prescrita y se ejercitarán las habilidades de autocontrol. También se favorecerá el incremento de su autoestima. La psicoterapia puede durar meses, según los casos.

          Imagen corporal

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            En ocasiones, es útil la utilización de medicamentos antidepresivos, que mejoran el estado de ánimo tanto en pacientes con anorexia como con bulimia.

            En el caso de la bulimia, puede ser asimismo necesaria la hospitalización. Se instaurará la psicoterapia, para romper el círculo vicioso atracones/vómitos. Los objetivos de la psicoterapia serán similares a los descritos para la anorexia.

            Es conveniente que la familia, principal apoyo del enfermo, reciba ayuda e información. Puede resultar de gran utilidad acudir a las asociaciones de familiares. Al paciente, sus familiares y amigos le ayudarán a seguir la dieta, la prestarán apoyo para superar las actividades diarias y, sobre todo, deben darle mucho cariño.

            No nos descuidemos si observamos algún indicio de idea o intento de suicidio.

            En cuanto a recursos sanitarios, es el médico de cabecera, junto a la familia, quien deberá orientar al paciente hacia los distintos dispositivos asistenciales (unidades especializadas, hospitales, centros de día, ambulatorio, etc.) donde los distintos profesionales cumplirán su papel según el momento y el caso. El seguimiento y la continuidad de cuidados resultan fundamentales para evitar las recaídas.

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