Niños: educación durante la infancia

Educar a los niños

Educar a los niños es una de las tareas más arduas, de mayor responsabilidad y más satisfactorias con las que un ser humano puede encontrarse. Además, es la labor para la que se recibe menos formación. El conocimiento de cada persona sobre cómo educar a los hijos procede normalmente de su entorno y de la educación recibida.

Los padres que muestran a sus hijos respeto, ternura, honestidad, amistad... les animan a comportarse del mismo modo.

Esto puede dar lugar a que los patrones procedentes de las experiencias sociales propias de los padres se repitan y pasen a sus hijos.

Los padres son el modelo de conducta de los hijos

Los padres son el modelo de conducta con mayor influencia que jamás tendrán los niños. Aquellos padres que elogian y muestran respeto, ternura, honestidad, amistad, hospitalidad y generosidad hacia sus hijos, les animan a comportarse del mismo modo. Los padres deben expresar su amor incondicional hacia sus hijos, así como ofrecerles el apoyo continuo que necesitan para sentirse seguros de sí mismos y felices. También es importante que los padres establezcan expectativas razonables para sus hijos y les digan con palabras claras lo que esperan de ellos.

¿Por qué es necesaria la disciplina?

La disciplina es muy importante en la educación de los niños. A través de la disciplina el niño aprende que determinados modos de comportamiento son aceptables y otros no. El hecho de establecer límites al comportamiento de los niños les ayuda a aprender cómo comportarse en un entorno social más amplio.

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    La disciplina es difícil de mantener, ya que exige mucha constancia por parte de los educadores. Ser padre es un trabajo que ocupa las 24 horas del día. Las reglas se deben aplicar diariamente. La incoherencia y la falta de disciplina crean confusión en los niños, los cuales pondrán a prueba constantemente a sus padres según el entorno que les rodea.

    Dedicar tiempo suficiente a los niños

    En ocasiones, encontrar tiempo suficiente para pasarlo en familia puede llegar a ser difícil. En muchos hogares, ambos padres tienen que trabajar, lo cual limita bastante el tiempo diario del que disponen para pasar con sus hijos. Además, los niños tienen sus clases y actividades extraescolares añadidas que les absorben parte del tiempo que podrían pasar con sus padres.

    Se debe intentar disponer diariamente de un tiempo en el que la familia pueda estar reunida, por ejemplo durante el desayuno o la cena. La rutina es importante para los niños, siendo una buena idea para estar todos juntos y charlar. Las comidas constituyen una oportunidad perfecta para charlar sobre los asuntos del día. Todo el mundo debe participar en la conversación y en especial los padres, que deben prestar atención y mostrar interés sobre lo que tengan que decir sus hijos.

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      A los niños les gusta tener días reservados para actividades especiales. Por ejemplo, ir el martes por la tarde a la biblioteca con el padre, o el jueves a la piscina con la madre. Anime a sus hijos a tomar parte en la planificación de actividades. Para una familia es bueno divertirse juntos, por ejemplo yendo al cine o al teatro, o simplemente jugando todos juntos.

      ¿Qué les aportará una buena comunicación a los niños?

      Ofrecer explicaciones ayudará a los niños a entender las cosas por ellos mismos. Tómese su tiempo para destacar cómo están relacionadas las cosas, por ejemplo en términos de causa y efecto. Los padres que piensan en voz alta con sus hijos verán como ellos desarrollan una forma similar de razonar. Aprenderán a hablar y pensar de forma más compleja.

      El expresar las emociones y sentimientos, por parte de sus padres, les hará comprender que es algo bueno el que también ellos lo hagan. Cuando los niños quieran hablar, o preguntar, anímelos; si cuando ellos quieran hacerlo se les dice: "¡Ahora no, estoy ocupado!", ellos se sentirán frustrados y dejarán de compartir sus pensamientos y sentimientos con nosotros. Si la familia tiene un problema que afecta al niño, involúcrelo en la conversación. Intente, junto con el niño, encontrar posibles soluciones. Cuando se discutan opciones, háblele también de las consecuencias. El posible resultado influirá en la decisión final. Sea receptivo respecto a las sugerencias de los niños. Déjeles tomar parte en las iniciativas y en las decisiones.

      Un niño que experimenta este tipo de comunicación será una persona muy segura de sí misma y aprenderá las reglas de una buena comunicación.

      Sería una buena idea que ambos padres -la pareja de convivientes- comentaran todos los puntos mencionados en este artículo antes de plantearse tener un niño.

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