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Dolor y cáncer

El dolor es un fenómeno subjetivo físico y psicológico difícil de cuantificar. Aliviar el dolor es una parte importante del tratamiento integral del cáncer.

¿Qué es el dolor?

Un dolor puede ser físico pero también psicológico. En muchas personas diagnosticadas de cáncer, estos dos tipos de dolores se combinan y asocian contribuyendo al deterioro de la calidad de vida.

El dolor físico que origina el cáncer es un problema importante. A veces, los médicos no son del todo conscientes de ello y lo tratan de modo insuficiente. Estadísticas recientes demuestran que, en las etapas iniciales, el 34% de los pacientes tiene dolores y que este número se eleva hasta el 74% en los estadios avanzados. Los dolores son fuertes en el 25% de los pacientes diagnosticados. Sin embargo, en la mayoría de los casos el dolor puede desaparecer tomando medidas simples.

Una de las dificultades del tratamiento del dolor reside en la diferente apreciación de una persona a otra. En efecto, el dolor es un dato subjetivo y por lo tanto, difícil de cuantificar. Por tanto, es fácil que los médicos no lo aprecien en su justa medida, dada la imposibilidad real de medirlo y conocer su verdadera intensidad.

En estos últimos años, estudios realizados en pacientes con cáncer han demostrado que el tratamiento del dolor hace posible mejorar la calidad de vida sin que necesariamente aumente la supervivencia.

Estos estudios han logrado también destacar al dolor como un elemento clave a la hora de juzgar la efectividad de muchos tratamientos contra el cáncer y han conseguido por tanto incrementar de algún modo la sensibilización de los médicos frente a este problema.

¿Si me diagnostican un cáncer, tendré dolor?

Esta es una de las preguntas más frecuentes que se le hace a los médicos. La respuesta es que uno de cada tres pacientes diagnosticados no va a tener dolor alguno. Un mejor conocimiento de las causas que lo provocan, junto con mejores, nuevas y más variadas formas de tratarlo, hacen que no haya necesidad de padecer dolores incontrolados.

Es importante saber que la intensidad del dolor no está necesariamente en relación con la gravedad del cáncer. Tener dolor no necesariamente agrava el pronóstico, ni el dolor se hace siempre peor al avanzar la enfermedad.

¿Por qué las personas con cáncer tienen a veces dolores?

Las razones por las cuales las personas con cáncer sufren son variadas. Puede ser cuestión del tumor en sí mismo. Sin embargo, cualquier dolor que se padezca no es necesariamente causado por el tumor y puede ser, por ejemplo, resultado del tratamiento. El dolor puede depender del tipo de tumor y del umbral de sensación del sujeto, que es muy variable de una persona a otra. Las causas más frecuentes de dolores persistentes son:

  • El tumor o sus metástasis que, al cobrar volumen, invaden un órgano, un nervio o un hueso.
  • La compresión de vasos sanguíneos por la masa tumoral.
  • Los efectos secundarios tales como la irritación local producida en ciertos tejidos debido a algunos tratamientos con quimioterapia, radioterapia o cirugía.

¿Por qué es importante el tratamiento del dolor?

No se puede hacer caso omiso del dolor, y su tratamiento debe ser obligadamente una parte integral del tratamiento del cáncer.

El dolor hace que los pacientes reduzcan su actividad, compromete su sueño y afecta a su apetito. Estas alteraciones se añaden al deterioro del estado general que es frecuente en los estadios avanzados de la enfermedad. El dolor puede además acompañarse de una reducción en la tolerancia al tratamiento contra el cáncer.

El dolor físico agrava el miedo y el estrés que los pacientes sienten al enfrentarse con la enfermedad. En muchas ocasiones se piensa que este es el destino que el paciente debe seguir y esto se relaciona con la progresión de la enfermedad. La situación del enfermo se complica entonces con un dolor psicológico que conduce a muchas personas a la depresión. Se sienten aislados y abandonados. Se vuelven irritables y sus relaciones con el entorno se tornan difíciles.

¿Qué preguntas puede plantear el médico si surge el dolor?

El dolor es subjetivo y difícil de evaluar en una exploración física; el médico hará una serie de preguntas acerca del dolor:

  • Su intensidad
  • Su duración
  • Su localización
  • El tipo de sensación dolorosa (quemazón, calambre, dolor punzante)
  • Si una medicina en particular o una posición o durante el descanso lo provocan o alivian.
  • En qué momentos del día aparece y desaparece.

¿Cómo se trata el dolor?

Con medicamentos

Muchos fármacos pueden ser utilizados en el tratamiento del dolor. Generalmente, los fármacos analgésicos se dividen en dos grandes categorías:

  • La morfina y derivados, también llamados opiáceos
  • Los analgésicos no morfínicos, como los anti-inflamatorios

A veces se utilizan fármacos que tienen otras propiedades pero que muestran un efecto beneficioso al reforzar el efecto analgésico de los otros fármacos, como los ansiolíticos (para tratar la ansiedad), antidepresivos o antiepilépticos.

Cuando se estén tomando analgésicos, las dosis deben tomarse regularmente tal y como ha indicado el médico. El objetivo es controlar el dolor en todo momento. No debe esperarse a tener dolor para tomar el analgésico o se sufrirá inútilmente el tiempo que tarda en absorberse y empieza a hacer efecto. Cualquier dosis de analgésico debe ser suficiente para controlar el dolor hasta la próxima dosis. Si el dolor tiende a reaparecer antes de que esto ocurra, hay que decírselo al médico para que suba la dosis, varíe el intervalo de las tomas, o cambie el analgésico.

Con cirugía y radioterapia

La cirugía y la radioterapia se utilizan a veces con una eficacia muy duradera para el alivio de dolores localizados y originados por la compresión de un órgano o un nervio por el tumor.

Otros métodos

TENS (transcutaneous electrical nerve stimulation): el TENS consiste en la estimulación de los los nervios que van al cerebro mediante un aparato que produce pequeñas corrientes nerviosas. Esto hace que el cuerpo segregue sus propias sustancias analgésicas naturales que son las endorfinas. El TENS puede aliviar el dolor causado por el cáncer, sobre todo si está localizado en una parte específica del cuerpo.

Bloqueos nerviosos: los bloqueos nerviosos detienen los mensajes dolorosos antes de que lleguen al cerebro al bloquear los conductos que los llevan, los nervios. Esto se puede hacer con anestésicos de larga duración, distintas sustancias químicas, crioterapia (congelación) o calor (coagulación con radiofrecuencia).

Muchas personas recurren a otros métodos para calmar el dolor tales como la acupuntura, la talasoterapia, el masaje o las técnicas de relajación. Estos métodos tienen a veces una gran efectividad, pero en general se usan asociados a los medicamentos.

¿Cuáles son los efectos secundarios de los medicamentos utilizados para el dolor?

Los fármacos antiinflamatorios deben tomarse con precaución si la persona ha padecido con anterioridad sangrado digestivo u otras dolencias gástricas.

La morfina y sus derivados pueden dar origen a fuerte estreñimiento o náuseas y vómitos. Es muchas veces necesario añadir un tratamiento con laxantes como complemento. La morfina también puede causar somnolencia o confusión. Estos síntomas son reversibles al suspender el tratamiento.

Ciertos ansiolíticos pueden causar también una somnolencia importante.

¿Crea la morfina dependencia?

A veces los médicos, o los pacientes por sí mismos, evitan el tratamiento con morfina por temor a caer en la dependencia. Además, el uso de morfina parece ser un signo de que la enfermedad se halla en fase terminal.

Los pacientes rara vez distinguen entre dependencia y drogadicción o toxicomanía. Sin embargo, ellos no son drogadictos. La dependencia que se crea es física y no de naturaleza psicológica. Si el dolor desaparece, ellos pueden suspender el tratamiento en unos pocos días, o unas pocas semanas, sin tener el síndrome de abstinencia o "mono". Ellos están tomando el medicamento porque sufren y sólo porque padecen de dolores, lo que les diferencia del drogadicto, que no toma droga para tratar un dolor. No se puede desenganchar fácilmente. Toma cantidades cada vez más grandes para compensar el "mono". Está en un estado de dependencia tanto psicológica como física de la morfina.

Las cantidades usadas, los tipos de fármacos o la duración del tratamiento para los pacientes de cáncer son tales que la morfina no implica una dependencia que haga difícil desengancharse una vez tratado el dolor. Uno no debería, por tanto, dudar en tomar morfina en la cantidad necesaria para tratar sus dolores.

¿Qué puede hacer uno mismo?

Muchas personas asumen que los analgésicos son la única manera de controlar el dolor que produce el cáncer. Pero éstos son sólo una parte del tratamiento. A veces, hay formas mucho más sencillas de sentirse mejor, y que se olvidan. Y hay muchas cosas que uno mismo y su familia pueden hacer para sentirse mejor.

  • Postura: la manera en la que se sienta o tumba puede hacer variar la intensidad del dolor, y lo que puede ser confortable los primeros 15 ó 20 minutos puede ser doloroso después. Su familia o amigos pueden ayudarle a cambiar de postura con frecuencia, lo que además, reduce el riesgo de ulcerar su piel en los puntos de mayor presión.
  • Frío y calor: bolsas de hielo o botellas con agua caliente pueden ser calmantes efectivos. Siempre se deben envolver en una toalla para no dañar la piel. Los baños de agua caliente pueden ayudar a relajar los músculos, aliviando así las tensiones.
  • Masaje: el masaje suave de las extremidades doloridas ayuda. No hace falta ser un experto masajista, basta con frotar con suavidad la zona, incluso aplicando alguna pomada. No se deben masajear zonas de intenso dolor, o que hayan recibido radioterapia reciente.
  • Terapia ocupacional: escuchar música, ver la televisión o charlar con los amigos son cosas que no harán desaparecer su dolor pero pueden distraerle de pensar en él.
  • Aprender a relajarse: las técnicas de relajación ayudan a manejar mejor los miedos y las ansiedades y permiten controlar mejor el dolor.

Dra.  Catherine Chodkiewicz  (especialista en Oncología) .

Última versión: 2011-06-21

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