La diabetes oculta, una de las enfermedades del siglo XXI

¿Qué es la diabetes oculta?

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por una elevación del azúcar en la sangre que resulta de defectos en la secreción de insulina, de la acción de esta hormona, o de ambas. Existen dos tipos diabetes: tipo 1 y tipo 2. La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente de la enfermedad y a menudo es asintomática en los estadios más iniciales o precoces y puede permanecer oculta o sin diagnosticar durante muchos años.

La elevación mantenida del azúcar en la sangre que se produce en esta enfermedad se asocia con disfunción a largo plazo, daño y fallo de varios órganos importantes, como los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos. Las personas con diabetes tipo 2 no diagnosticada tienen también mayor riesgo que las personas no diabéticas de sufrir un accidente vascular cerebral, una enfermedad de las arterias coronarias del corazón y de los vasos sanguíneos periféricos. Por último, estas personas tienen también mayor probabilidad de presentar elevación de las grasas en la sangre, elevación de la presión arterial y obesidad.

La magnitud del problema: 5,3 millones en España

Cualquier persona en cualquier parte del mundo puede padecer diabetes, una enfermedad que afecta en la actualidad a casi 200 millones de personas en todo el mundo y que, según las predicciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Federación Internacional de Diabetes, afectará a más de 350 millones en el año 2025. En España, se calculaba en 2004 que había 1,5 millones de personas diagnosticadas y hasta otro millón sin diagnosticar, con un total estimado de 2,5 millones de diabéticos; igualmente, se pensaba que serían casi 4 millones para el año 2025.

¿Saber más?

Consulte nuestra sección 'Diabetes' y encontrará información exhaustiva sobre este mal:

  • sus formas
  • sus complicaciones
  • su prevención.

La realidad es peor de lo que los más pesimistas avanzaban. El estudio Estudio di@bet.es, de 2015, el mayor realizado en nuestro país a día de hoy (marzo de 2017) muestra que el 13,8% de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a más de 5,3 millones de compatriotas. De ellos, casi 3 millones ya estaban diagnosticados pero 2,3 millones, el 43% del total, desconocían que padecían la enfermedad.

Importancia de los estilos de vida en la prevención de la diabetes

Se ha demostrado que la reducción de peso y el aumento en la actividad física son dos medidas que pueden prevenir o retrasar la aparición de la diabetes. El objetivo podrían ser modestos cambios en el estilo de vida, como una reducción de peso del 5% al 10% del peso corporal y una actividad física también modesta, como practicar ejercicio físico media hora diaria.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de la diabetes tipo 2?

Los principales factores de riesgo de esta enfermedad son los siguientes:

  • edad superior a 45 años
  • sobrepeso (Índice de masa corporal mayor de 25)
  • antecedentes familiares de diabetes
  • inactividad física habitual
  • historia previa de diabetes gestacional o parto de un niño de más de 4.5 kg
  • hipertensión arterial
  • elevación de las grasas en la sangre
  • historia previa de enfermedad vascular.

¿Qué pruebas se utilizan y quiénes serían los candidatos potenciales para ser cribados o intervenir sobre ellos?

Las personas en que se presenten los factores de riesgo antes mencionados deberían realizarse pruebas para detectar prediabetes (es decir alteraciones del nivel de azúcar en la sangre -previos al desarrollo pleno de la enfermedad- y que consisten en la llamada glucosa basal alterada e intolerancia a la glucosa, según la cifra de azúcar detectada en sangre). En concreto:

  • las personas mayores de 45 años, particularmente aquellos con sobrepeso (índice de masa corporal mayor de 25)
  • personas menores de 45 años y con sobrepeso, si tienen algún otro factor de riesgo para diabetes de los que hemos enumerado antes.

El cribado puede realizarse de dos formas:

  • mediante un análisis de la sangre en el que se mide el nivel de azúcar o
  • mediante la prueba denominada sobrecarga oral de glucosa, que consiste en la administración de una bebida muy azucarada y la realización de un análisis de la sangre en el que se mide el nivel de azúcar a las 2 horas de la bebida.

Actualmente se emplea mucho más la primera prueba por su sencillez, rapidez, comodidad y aceptabilidad por parte de los pacientes, y por ser más económica. Se recomienda repetir la prueba cada 3 años en las personas que tienen un nivel de azúcar normal.

Recomendaciones para prevenir o retrasar la diabetes

  • Las personas que presenten riesgo de desarrollar diabetes deberían ser conscientes de los beneficios de perder peso, aun de forma modesta, y de realizar una actividad física regular.
  • Las personas mayores de 45 años, particularmente aquellas con un índice de masa corporal mayor de 25 kg/m2 son candidatos para cribado para detectar prediabetes (glucosa basal alterada o intolerancia a la glucosa). De la misma forma debería considerarse el cribado en personas más jóvenes con un índice de masa corporal mayor de 25 y que tengan otros factores de riesgo adicionales.
  • Se recomienda repetir la prueba cada 3 años en las personas que tienen un nivel de azúcar normal.
  • El cribado debería realizarse como una parte de los cuidados normales de salud por el médico de familia. Se puede realizar mediante un análisis de sangre con medición del azúcar, o bien mediante la sobrecarga oral de glucosa. Un resultado positivo debería ser confirmado repitiendo la prueba otro día.

Como actuación en los pacientes a los que se detecte prediabetes en las pruebas realizadas, se les deberá instruir para perder peso y para aumentar su grado de actividad física. En estos casos, es importante un seguimiento adecuado para controlar la enfermedad.

  • Deberían hacerse controles analíticos periódicos cada 1-2 años para vigilar la evolución de la enfermedad.
  • Debería prestarse especial atención y tratamiento a otros factores de riesgo cardiovascular como el tabaco, la hipertensión arterial, el exceso de grasas en la sangre, etc.
  • Aunque existen algunos medicamentos para impedir la elevación del azúcar en la sangre, no deberían usarse para prevenir la diabetes de forma rutinaria, de momento y hasta que dispongamos de mayor información.
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