Cuanto más rápido camines mejor salud tendrás, sobre todo a medida que envejeces

Articulo original del Dr. Emmanuel Stamatakis, publicado en The Conversation. Traducción de NetDoctor.

A algunos nos gusta pasear deteniéndonos a oler los rosales, mientras que otros caminan marchando a su destino a la máxima velocidad que sus pies les permiten. Un nuevo estudio muestra que quienes reportan caminar más rápido tienen menores riesgos de muerte prematura.

Señor mayor caminando a paso rápido con bastones

Bueno, no necesitas los bastones, pero mejor si aceleras el ritmo

©The Conversation from www.shutterstock.com

Investigamos a algo más de 50.000 andarines de más de 30 años, residentes en Inglaterra. Recabamos datos que incluían a qué velocidades creían que caminaban y sus parámetros clínicos. (También nos aseguramos de que los resultados no se debían a problemas de salud o a otros hábitos, como fumar.)

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Los hallazgos mostraron que cualquier ritmo por encima de “despacio” reducía el riesgo de enfermedad cardíaca o de ictus. Si comparábamos con quienes caminaban lento, quienes lo hacían a la velocidad promedio del estudio tenían un riesgo un 20% menor de muerte temprana, por cualquier causa, y un riesgo 24% menor de muerte por infarto o ictus.

Los que reportaron caminar a paso rápido o ligero mostraron un riesgo un 24% menor de muerte por cualquier causa y un 21% menor por causas cardiovasculares.

Encontramos también que los beneficios de caminar rápido eran más evidentes en los grupos de más edad. Por ejemplo, los andarines de 60 años o más que caminaban al paso promedio tuvieron un riesgo 46% menor de muerte por causas cardiovasculares, y los que lo hacían a paso ligero, un 53% de reducción. Comparados con los de paso lento, los paso-ligero de entre 45 y 59 años tenían un riesgo un 36% menor de muerte por cualquier causa.

En los grupos de más edad (pero no en la muestra completa ni en los grupos más jóvenes) encontramos una relación lineal entre la reducción de los riesgos y la velocidad de marcha.

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Qué significa todo esto

Los resultados sugieren que andar a un ritmo medio, rápido o ligero puede ser beneficioso para la salud a largo plazo y para la longevidad, comparados con andar lentamente, y particularmente entre las personas de más edad.

Los pies de una persona en la báscula

Lo que para unos es andar rápido, pera otros puede ser paso de tortuga

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Pero hay que tener en cuenta que nuestro estudio fue observacional, y no tuvimos el control de todos los aspectos posibles susceptibles de influir en la salud, lo que nos hubiera permitido establecer categóricamente que la causa fue caminar rápido. Por ejemplo, podría darse el caso de que las personas menos sanas del estudio reportaran un ritmo lento como resultado de su mala salud, y que acabaron por fallecer por la misma razón.

Para minimizar las posibilidades de esta causalidad invertida, excluimos a todos los cardiópatas, habían sufrido un ictus o tenían cáncer al principio de estudio, además de los fallecidos en los primeros dos años de seguimiento.

Otro punto importante es que eran los participantes quienes reportaban la velocidad de marcha, lo que introduce un factor de subjetividad. No hay un estándar establecido sobre qué significan “lento”, “medio” o “rápido” en términos de velocidad. Lo que una persona sedentaria, de 70 años y en baja forma, percibe como rápido es muy diferente de lo que entiende como tal otro, sano, de 45 años y en forma.

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Por esta razón, nuestro estudio puede interpretarse como relativo a la velocidad de marcha de cada cual, función de su propia capacidad física. Esto es, cuanto mayor es el esfuerzo físico realizado, mayor es el beneficio.

Para la población relativamente sana, y de mediana edad, una velocidad entre 6 y 7,5 kilómetros por hora significa “rápido” y, de mantenerla, la mayoría de la gente tendrá una ligera falta de aliento. Un ritmo de caminata de 100 pasos por minuto se considera una actividad física de moderada intensidad.

Sabemos que andar es una excelente actividad para la salud, al alcance de la inmensa mayoría, de todas las edades. Nuestros hallazgos muestran que merece la pena acelerar nuestro ritmo de caminata y convertir andar en un ejercicio.

Dejando a un lado los beneficios para la salud, caminar rápido nos permite llegar antes y nos da más tiempo libre para otras actividades que hagan especiales nuestra rutina, como pasar más tiempo con los seres queridos o leyendo un buen libro.

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